Opinión Nacional

El diálogo no es una pendejada

Con lo ocurrido en los últimos días, es inevitable recordar aquellos días de abril del 2002. Doce años después pareciera que hay sectores de ambos lados que quieren reeditar semejantes hechos.

Por un lado desde el régimen se califica a sectores de oposición como golpistas, lacayos del imperio. Por el otro no hay quien en medio de una neurosis contagiosa no grite Maduro vete ya. Ambos sectores representan la polarización diabólica que mantiene a Venezuela enfrascada en una lucha fratricida.

Hoy en el país seguimos divididos. Está claro que de esa manera no podremos resolver nuestros problemas. Y lo peor es que algunos de los líderes que pueden ayudar a solventar la crisis continuada, hacen todo por polarizar, cultivar el odio y las divisiones.

En la semana me he atrevido a insistir en el dialogo como mecanismo para resolver los problemas. El MAS adicionalmente ante el inminente enfrentamiento que podría generar un baño de sangre, exhortó a suspender las marchas del 18 de febrero. Ambas situaciones generaron que los radicales nos llamaran, pendejos, vendidos y cobardes entre otros calificativos

La neurastenia que ha afectado a muchos venezolanos, impide que entiendan que todos somos necesarios para lograr la solución, y que hablando es que se entiende la gente. Deben comprender que la polarización conspira contra el país.

No sé si algunos planes tienen agendas ocultas, pero en cualquier caso, los atajos, el caos, la violencia, cualquier diseño que pretenda buscar desestabilización para pescar en rio revuelto, no es buen consejero para los nuevos tiempos que vivimos.

El gobierno debe escuchar a los estudiantes, a los ciudadanos en general que están planteando un sólido reclamo social. A pesar de los sucesos, debe impulsar el dialogo en los temas más sensibles que garantice a nuestra gente seguridad, paz y bienestar.

No tengo duda que la mayoría de los venezolanos quieren vivir en paz, muchos incluso quieren la reconciliación. Por eso no es una exageración afirmar que son una minoría quienes colocan en jaque a la colectividad con los focos de conflictividad polarizada de la última semana.

Es positivo el llamado a dialogo de muchos referentes internacionales, nacionales y locales. Es importante que ese llamado pase del dicho al hecho y así permita recuperar la confianza de la gente. Los sectores opositores deben facilitar la implementación del mismo.

Para dialogar lo ideal es hacerlo en un clima de cierta tolerancia, en el marco de la constitución. Plantear de manera prioritaria los temas vinculados a la seguridad ciudadana y desarme general de la población, el modelo económico y su política cambiaria, asimismo incorporar la política alimentaria y las soluciones al desabastecimiento.

Otros temas deben incorporarse a la agenda de dialogo sin duda alguna: Los poderes públicos y su autonomía, la descentralización, la política petrolera, las misiones y el muy importante tema referido al sistema electoral.

 

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