Opinión Nacional

El fracasado

Su complejo de inferioridad comenzó de pequeño, sus rasgos mestizos y su pelo rizado no le gustaban, envidiaba a los otros niños del barrio, ¿por qué él?, ¿por qué no tenía más lacio su pelo?, o la nariz más pequeña, pasaba horas a escondidas mirándose ante el espejo, observando cada detalle que no le gustaba de su fisonomía, estaba molesto con la vida.

Juró vengarse, ser el más fuerte, necesitarían de él, tendría poder, produciría miedo, se valdría de todo para lograrlo.

Comenzó por disfrazarse, fingió seguridad, aprendió a engañar a los que lo rodeaban y a disimular sus complejos.

Trazó su plan en solitario, se acercó a grupos clandestinos de izquierda de la mano de su hermano, para aprovechar sus contactos pero sin revelarle su plan, le tenía celos, lo fastidiaba, se burlaba, lo trataba como un mocoso y no lo soportaba. Comenzó la carrera militar sin creer en ella, necesitaba infiltrarla, amigos con armas, un plan simple, primario, pero que podía funcionar en un país desprevenido.

Fingía sin cesar, quiso parecer un jugador de béisbol, escogió lanzarse en paracaídas, tenía que demostrar coraje. En realidad nunca logró ser bueno en nada, pero fingía.

Estudiaba sus compañeros para seleccionar los acomplejados, los rencorosos, los envidiosos, los dispuestos a todo para vengarse de la vida, los que podía manipular, los de personalidad frágil, los que ansiaban riquezas.

Gracias a la complacencia de algunos superiores, formó su grupo y comenzaron a conspirar. Se valió de rituales, las personas de poco nivel intelectual se dejan impresionar por las frases grandilocuentes, pomposas, formulas rebuscadas, invocaciones, ritos y brujerías. Unos buscaban poder, otros querían hacer dinero, fácil y rápido, fingían entre ellos.

Nunca fue muy inteligente pero era sagaz, la ignorancia es audaz, además contaba con el efecto sorpresa, podía fácilmente hacerse del poder, lograrlo se convirtió en obsesión.

Como estratega resultó malo y falló en su primer intento, se rindió rápido dejando tras de sí unas decenas de muertos. Lo tomó como un entrenamiento, siempre había sido así, nunca le salían las cosas bien de una vez.

Como tenía solo un objetivo continuaría insistiendo. Fingió un discurso con pocas palabras acorde con su escaza formación, pero sucedió lo imprevisto la prensa se ocupó de su caso, las cámaras y los micrófonos se voltearon hacia su humanidad, se sintió popular, entendió intuitivamente el poder de los medios de comunicación, su ego creció, se miró ante un espejo y por primera vez se encontró bien.

En sus días de celda no sufrió, al contrario disfrutaba de su popularidad, que media cada vez que su nombre salía publicado.

Fue en ese momento que algunos personajes ávidos de poder le vieron posibilidades, se le acercaron, lo adularon, estaban seguros que podrían manejarlo, pero esta vez el rencor social que sentía, era un escudo que lo protegía de la lisonja babosa de viejos políticos venidos a menos.

Sin embargo siguió el juego, un nuevo disfraz. Los despreciaba, representaban la imagen de sus antiguos amigos del barrio, ¿por qué ellos habían llegado y no él?, ¿por qué tenía el pelo malo?

Cuando llegó al poder, creyó estar liberado, elaboró su discurso, prometió construir un nuevo país, libre de corrupción, gobernar para todos y entregar el poder democráticamente.

No tendría que seguir disimulando, fingiendo ser parte de un cuerpo en el que nunca creyó, de una institución que esperaba otra cosa de él, que lo había formado para otro destino y que en el fondo había traicionado, estaba consciente que disimuló para utilizarla.

En el equipo, integrado por seres sedientos de venganza social, las diferencias se evidenciaban, unos entendían que su realización personal pasaba a través del poder, otros a través del dinero, ambos coincidieron con la idea que entre más durara mejor para ellos, a su alrededor contaban con una masa de creyentes que se había dejado seducir por el mensaje electoral, tenía que seguir fingiendo hasta lograr el control total del país, necesario para conservar el poder.

En ese momento se produce un doble juego que poco a poco se va confundiendo dentro de su cabeza, sin poder definir los límites de lo real o de lo irreal, de lo verdadero y de lo fingido, del discurso y de la acción, de lo prometido electoralmente y del más innoble deseo de humillar los ciudadanos de un país, a quienes considera culpables de todo lo que lo acompleja.

Pierde la noción de justicia, de lo autorizado constitucionalmente por la ley, todo es válido especialmente lo que le permite sus caprichos, se confunden sus planes y los de su banda con los intereses del pueblo, se mezcla el erario público con la cuenta personal, y se compromete el futuro del país en aras de su componendas internacionales.

Promete y promete durante 14 años, jura acabar con la inseguridad y entierra a 19.000 ciudadanos por año, entrega viviendas en planos todavía, expropia y arruina empresas, regala millones a otros pueblos, pone el destino del país en manos de los Castro, enfrenta al mundo por Irak, Siria, Libia, Irán.

Insulta a México, Colombia, Chile, Israel, Perú, Paraguay, Honduras, España, Holanda, Inglaterra, Estados Unidos, Alemania y un largo etcétera, pero del otro lado financia a Argentina, Nicaragua, Bolivia y Ecuador, según él es el padre de una nueva geopolítica, que solo defiende sus satélites.

Se cree un predestinado y un superdotado, se ha acostumbrado a los halagos, son vitales para su estabilidad, llega a creerse que lo sabe todo, que tiene el mundo a sus pies, se piensa indestructible, inmortal….. hasta el 2031…

Pero la vida sigue siendo dura para el acomplejado, todavía se mira en el espejo, cada vez más a escondidas. No puede controlarlo todo, escucha murmullos, la gente calla a su paso, hablan tan bajo que no logra entender lo que dicen.

La mayoría de sus amigos autócratas se han ido de manera violenta, otros como Fidel se caen a pedazos, el terrorista Carlos sigue preso, le ocultan que el dinero no alcanza, el Ministro ya no encuentra que pirueta ejecutar con los fondos petroleros, para procurarle divisas, para comprar más chatarra bélica, parece que viene el lobo a invadirnos, necesita construir más casas de cartón en 30 días.

Esta en campaña pero ya no puede viajar, observa rostros desencajados a su alrededor, le traen encuestas bien presentadas pero sus acólitos tienen la sonrisa congelada como un rictus amargo. Siente movimientos en su partido y ruidos en los cuarteles, pero nadie le explica lo que pasa.

Hoy se levantó tarde, no recordaba que es 8 de Octubre, estaba solo, decidió escuchar las noticias, le extraño el silencio a su alrededor y que en sus canales pasaran música clásica, sintonizó el único canal que todavía no controla, así se mantiene enterado de lo que piensan los escuálidos.

Observó extrañado, están atrevidos pensó, tengo que dar instrucciones. Siguió escuchando y vio la figura de su amiga la presidenta de Consejo Nacional Electoral.

Se quedó mudo, se paró frente al espejo, no se reconocía, tuvo un minuto fugaz de comprensión, ¿Cómo es eso de que he fracasado?

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