Opinión Nacional

El gran dilema de la oposición

El desempeño de la oposición ha sido muy pobre. Esto se debe principalmente a que su liderazgo no ha sabido aglutinar la diversidad de criterios políticos de los sectores que se oponen al gobierno nacional, y mucho menos encarar los problemas reales que enfrenta la sociedad con alternativas viables y consecuentes con el deseo de las mayorías.

En este sentido, la oposición se apoya en encuestas y propaganda antichavista que hacen los medios de comunicación a su servicio para asegurar el respaldo de las clases media, media alta y alta que sólo conforman el 20% de la población, desestimando la creciente participación de los sectores populares, estudiantiles y profesionales que han abandonado la abstención y la desidia para organizarse política y socialmente en favor del proceso de desarrollo bolivariano.

La oposición también está fuertemente dividida. Después de los sucesos de abril, y tras la marcha del pasado 15 de Junio donde de manera inconsulta e irresponsable se declaró la «desobediencia civil», «huelga general» y «marcha hasta Miraflores», sus diferencias se han acentuado considerablemente.

Por una parte, la oposición moderada continúa buscando salidas constitucionales a la crisis política, pero muestra una tendencia hacia la radicalización en la medida que se cierran las vías democráticas para la toma inmediata del poder político, lo cual a su vez incide en la profundización de sus diferencias y torpezas.

El deseo por una intervención norteamericana, el inminente fracaso del proyecto de enmienda «hecha a la medida», la propuesta de abandonar la (%=Link(«http://www.asambleanacional.gov.ve/ns2/index.asp»,»Asamblea Nacional»)%), la guerra de acusaciones y recusaciones, y su confesa repulsión por los sectores humildes que apoyan al gobierno, son «estrategias» que evidentemente han obstaculizado su desempeño efectivo. Sin embargo, su gran problema sigue siendo la obstinada obsesión contra el presidente Chávez que les impide atacar con la misma decisión otros problemas económicos y sociales de mayor envergadura para el ciudadano común.

Por el contrario, la oposición radical, constituida por personalidades políticas, militares y empresariales, y un reducto de la mal-llamada «sociedad civil», se ha convertido en el monstruo intolerante y «talibán» que aseguran ver en el presidente Chávez. Su soberbio lenguaje de guerra y violencia, plasmado en un video terrorista de fabricación casera, distorsiona con los deseos de paz, justicia y desarrollo que implora la población venezolana.

De acuerdo a un informe de la empresa norteamericana (%=Link(«http://www.ideaglobal.com/»,»Ideaglobal»)%)
, especializada en inversiones extranjeras, «los antichavistas intentan llevar al país al borde de la anarquía.» En este sentido, Ideaglobal sostiene que la oposición «corre el riesgo de concentrarse en tendencias autoritarias que no contarán con el apoyo de la población.» (El Mundo, 14 de Junio de 2002)

Asimismo, el informe señala que «las fuerzas antichavistas han exacerbado las tensiones agitadas», y su actitud «aparenta ser la de que el golpe de Estado falló porque ellos no empujaron lo suficientemente fuerte.» En efecto, el pasado sábado 15 de Junio, lideres del antichavismo radical leyeron ante una ilegitima «Asamblea de Ciudadanos» una declaración donde de manera inconsulta e irresponsable se llama a la «desobediencia civil», «huelga indefinida» y «marcha hasta Miraflores» para forzar la salida del presidente democráticamente electo, Hugo Chávez Frías, «por cualquier vía.»

Esta situación ha puesto en evidencia las enormes diferencias que existen en el conglomerado opositor, cuyo único punto en común es la aversión al gobierno nacional. La oposición golpista de Acción Democrática, CTV y Primero Justicia, asi como organizaciones «anti-civiles» que muetran una grave carencia de cultura y conocimiento político, esta enfrentada a la posición moderada y constitucional del MAS, Unión, Proyecto Venezuela y COPEI que atendiendo a la gran mayoría de la sociedad civil opositora que condena la violencia y exige respeto por el orden democrático, decidió rechazar el llamado radical y extremista de la ultraderecha.

He alli donde yace el gran dilema de la oposicion. Mientras un sector moderado y racional se aboca a la búsqueda del dialogo que abra canales de expresión legítimos en vías de lograr una mayor influencia de la población que adversa al gobierno en la conducción del país, la oposición radical de ultraderecha insiste en subvertir el orden democrático y la estabilidad de las instituciones bolivarianas que cuentan con un gran respaldo popular.

El sacerdote jesuita José Virtuoso asegura que la población intermedia a las minorías radicales en conflicto solo desea trabajar en paz por el desarrollo. Asimismo, Virtuoso señala que este sector mayoritario debe dar la cara y exigirle a los radicales: «ustedes no representan el país que queremos, que requiere de amplitud, tolerancia, verdadera democracia y la capacidad de diálogo que ustedes no han tenido». (El Mundo, 17 de junio de 2002)

La sugerencia del padre Virtuoso constituye un verdadero reto para la oposición en el sentido que esta debe presionar con valentía a su ala radical de ultraderecha para desmontar el monopolio del discurso opositor que promueve la cultura del odio y la irracionalidad. De esta forma, la oposición democrática podrá acceder a un dialogo constructivo y tolerante con el gobierno y la sociedad en pleno, independientemente de la orientación política y condición social.

(*): Internacionalista

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