Opinión Nacional

El Libertador , Venezuela y la Corrupción

“Art. 1º: Todo funcionario público, a quien se le convenciere en juicio sumario de haber malversado o tomado para sí de los fondos públicos de diez pesos arriba, queda sujeto a la pena capital”. (Decreto de Bolívar sobre Aplicación de la Pena Capital en caso de Corrupción. Palacio Dictatorial de Lima, a 12 de enero de 1824)

La Constitución de 1999 (Preámbulo y Título I. Principios Fundamentales), consagra a nuestro país como República Bolivariana de Venezuela e invoca «el ejemplo histórico de nuestro Libertador Simón Bolívar» como su fuente y fundamento y hace del pensamiento político-moral del Libertador, su desideratum.

Establece, del mismo modo, como concreción de la moral-política y del Poder Moral Bolivariano, el Consejo Moral Republicano (Título V. Capítulo IV. Poder Ciudadano, también denominado Poder Moral).

Estos principios de moral pública, en consecuencia, deben hacerse efectivos en una auténtica República Bolivariana. Ciertamente, El Libertador tuvo una actitud draconiana respecto a la corrupción, como lo demuestran sus Decretos de aplicación de la pena capital por dichos delitos: Decretos de Bolívar sobre la Aplicación de la Pena Capital en caso de corrupción, producidos en: Cuartel General de Puerto Cabello (11-IX-1813), Bogotá (21-II-1822) y Lima (Palacio Dictatorial, 12- I- 1824).

No obstante, según el Informe anual de “Transparencia Internacional” (2002), Venezuela, paradójicamente, sigue siendo uno de los países más corruptos de América Latina.

En cable de las Agencias de Noticias EFE-AFP, nuestro país aparece, de acuerdo con la clasificación mundial de este Organismo, después de Bolivia, Ecuador, Haití y Paraguay, como uno de los países más corruptos de este lado de América: “Ocupa el puesto 81 en una lista de 102 países, que va de mayor a menor, con una puntuación de 2,5. El año pasado, se señala, en una lista de 95 naciones, Venezuela ocupó el puesto 69, con 2,8 puntos”. (Diario El Nacional. A-2. 29-VIII-2002).

Una de las grandes expectativas que se hizo el pueblo venezolano cuando votó contra el puntofijismo, fue execrar la corrupción de la política venezolana.

Los sonados casos como los manejos dolosos del Plan Bolívar 2000, y de la malversación de los 2,3 billones de Bolívares del Fondo de Inversión para la Estabilización Macroeconómica (para citar los hechos más conocidos) ponen en evidencia que la lacra de la corrupción persiste y aumenta impunemente en Venezuela.

Esto es lo que se refleja en el mencionado Informe.

Nuestra República no puede ser Bolivariana ni estar inspirada en el ideario político-moral del Libertador, mientras el monstruo de la corrupción siga imperando y devorando el patrimonio común de los venezolanos, causa del deterioro económico, político-moral y social en que vivimos.

*Profesor Titular Emérito de la Universidad del Zulia

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