Opinión Nacional

El marco político de Venezuela en la actualidad

44º Mensaje histórico.

Nota: Vistos los recientes pronunciamientos de voceros del Presidente en los Poderes Judicial y Legislativo, que confirman el propósitos de demoler la República, despojando a la ciudadanía de los últimos vestigios de expresión de la soberanía popular, creo oportuno difundir la ponencia que presenté, el sábado 21,  en el “Encuentro por la unidad y la democracia”, celebrado en Mérida, durante los días 20 y 21 de noviembre de 2009.


      En el ejercicio de mi oficio de historiador, he sido insistente en proclamar el precepto de la responsabilidad social del historiador. Entiendo ese precepto, y lo practico, como el cumplimiento de una obligación inherente al oficio; no como una derivación o una preocupación,  más o menos secundaria, del oficio. Ni siquiera como un mensaje dirigido a nadie, pero suscitado por la esperanza de que algunos historiadores, si no muchos, lo escuchen. Se trata, cabalmente, de un deber; y por lo mismo de algo que se satisface en su cumplimiento.

         Este grado de conciencia, respecto del oficio que practico, me induce a no subestimar mi condición de ciudadano; y por lo mismo a ser consecuente con una comprensión de la Historia que me ha llevado a la comprobación de que la conciencia histórica es fundamento de la conciencia nacional; de que la conciencia nacional es fundamento de la conciencia social; y de que la conciencia social es el basamento de la conciencia política.

Debo añadir unas breves consideraciones sobre la manera como mi oficio me hace comprender el tema cuyo tratamiento nos reúne. Si bien el enunciado del tema es “El marco político de Venezuela en la actualidad: balance y perspectiva”, lo leo como “el presente histórico de Venezuela”. Esto significa que ubico nuestro momento en la ecuación pasado-presente-futuro igual tiempo histórico. La vigencia de esta ecuación crono-histórica hace inviable la noción de balance. Al mismo tiempo obliga a convertir el concepto de perspectiva en el de prospectiva, entendiendo por la primera enfoque y por la segunda pronóstico.

Pero, en fin, toda esta maraña conceptual se sintetiza en la noción de presente histórico, para significar el presente que está siendo. Y es en función de este presente como el historiador debe cumplir su deber social; y cumplirlo aun incurriendo en el riesgo de proponer escenarios que no son tan visibles como el historiador pueda pretenderlo. Quizás sea esta pasibilidad lo que más pesa en el cumplimiento del tan mencionado deber social del historiador.

Ahora bien, entrando en lo que nos reúne, entrego estas consideraciones preliminares para coadyuvar a la valoración crítica de lo que sigue:

         El 5 de noviembre de 2008 envié mi 35º Mensaje histórico, titulado “Mi voz de alerta: ¡La República está amenazada! Ese Mensaje hacía seguimiento al 31º, titulado “La revancha de Fernando VII”, enviado el 24 de junio del mismo año. Si bien el historicismo predomina en el Mensaje titulado: “La revancha de Fernando VII”; en el Mensaje titulado “Mi voz de alerta: ¡La República está amenazada!” me propuse adelantar en las consideraciones políticas concretas que podían derivarse del Mensaje precedente.

         En su esencia, ambos mensajes están vinculados por el propósito de sugerirle, a los responsables de la conducción de la opinión democrática, la conveniencia de reflexionar sobre el presente cotidiano con una visión histórica; persuadido yo de que al hacerlo su trabajo de orientación de esa opinión podría ser más eficaz.

         Practicando lo que predico, mis palabras de hoy consistirán en reiterar, textualmente, la voz de alerta que di el 5 de noviembre de 2008. Por consiguiente, los breves comentarios que añadiré, a algunos pasajes específicos, sólo complementarán el texto original. Veamos:

         Dije el 5 de noviembre de 2008:

         1.- No soy un experto en Derecho constitucional, pero nuestra historia me ha enseñado que hay dos condiciones necesarias para la existencia de la República.

         Una condición es la separación de los Poderes públicos. Ella es la más importante de las garantías contra el retorno del absolutismo. Este último estuvo vivo en Venezuela hasta 1945. Primero en el seno de la República liberal autocrática, vigente desde 1830. Luego en el de la forma degradada de tal República que fue la Dictadura liberal regionalista que ocupó casi toda la primera mitad del siglo XX.

         La otra condición es el ejercicio libre y efectivo de la soberanía popular. Es la única fuente legal y legítima  del Poder público republicano. La soberanía popular estuvo secuestrada desde 1828, en la fase terminal de la República de Colombia, moderna y liberal. Así permaneció en la República separatista de Venezuela hasta ser rescatada en virtud del Estatuto para la elección de Representantes a la Asamblea Nacional Constituyente, promulgado el 28 de marzo de 1946.

         Añado el 21 de noviembre de 2009.

         Se está fraguando un nuevo secuestro de la soberanía popular. El plan de operaciones a este efecto está contenido en el denominado “Proyecto Nacional ‘Simón Bolívar’. Primer Plan Socialista de la Nación. PPSN”; plan  proclamado como “Desarrollo económico y social de la Nación. 2007-2013”, y fechado en  Caracas, el  septiembre de 2007. La lectura de  sólo las  primeras líneas de este galimático documento, me hizo pensar lo que una atenta lectura del mismo me confirmó, entonces, rotundamente. Dice: “La plena realización del Socialismo del Siglo XXI que estamos inventando y que sólo será posible en el mediano tiempo histórico pasa necesariamente por la refundación Ética y moral de la Nación venezolana”…. Y enuncia, como subsidiaria “La necesidad del nuevo Proyecto Etico Socialista Bolivariano”…. No iré tras el señuelo así lanzado, poniéndome a refutar esta sarta de atentados contra la lógica, y de faltas al sentido histórico. Observaré tan sólo que el propósito enunciado, de refundar la Nación, se apoyará en la negación de los valores republicanos, definidos y afinados durante la segunda mitad del Siglo XX, por obra de la República liberal democrática. Lo que nos lleva a la atroz conclusión de que no pudiendo matar la Democracia, los que cometieron el “Proyecto” buscan lograrlo matando la República.

          Dije el 5 de noviembre de 2008:

         2.- En Venezuela ya ha sido conculcada la separación de los Poderes públicos, incluso en su más directa expresión, el Poder Legislativo. Y se ha venido atentando contra la soberanía popular tanto en la formación como en el ejercicio y la finalidad del Poder público, que deberían corresponderse con la expresión plena de esa soberanía.

         3.- En esta política de zapa del ordenamiento sociopolítico republicano sobrevive, aunque mediatizada por el ejercicio absolutista del Poder Ejecutivo, en todas sus instancias, la obligación de consultar la soberanía popular, aunque sea mediante procesos electorales montados con mañosa legalidad y desnudos de legitimidad.

         Añado el 21 de noviembre de 2009.

         No creo necesario abundar en argumentos demostrativos de que es en la concentración del Poder público el único campo en el cual el actual régimen ha dado pruebas de alguna eficacia, si bien más en lo declarativo que en lo operativo, dada la agobiante desintegración de la Administración pública. El desempeño del Ministerio del Poder popular para la desvirtuar la Soberanía popular (CNE), cohonestadora del ventajismo electoral gubernamental y del impune recurso a todos los medios para falsear la voluntad ciudadana, expresada en el ejercicio heroico de la Soberanía popular, parecía poder garantizarle al régimen militar-militarista el usufructo perpetuo de los recursos de la Nación. El régimen cifraba su cacareada democracia participativa y protagónica  en la reiterada ficción electoral.

                    Dije el 5 de noviembre de 2008:

         4.- Los resultados electorales del 2 de diciembre de 2007, -todavía sin ser informados en su precisa cuantificación por el organismo gubernamental electoral-, demostraron que, a pesar de sus características, la voluntad democrática de la sociedad puede hacer que tales ineludibles consultas comiciales arrojen resultados impredecibles para quienes trabajan en desvirtuar la soberanía popular.

         5.- Por estas razones los demoledores de la República han venido intentando montar una Administración pública paralela de la constitucional. Esta trama  ha desembocado, como los vestigios de la Administración pública constitucional, en un pantano hecho de desorden, ineficacia, corrupción y subversión de elementales valores sociales.

         Añado el 21 de noviembre de 2009.

         Los resultados electorales de comienzos del presente año acentuaron estas consideraciones, hasta el punto de que el régimen militar-militarista se halla entregado a una suerte de frenética anulación de la expresada soberanía popular, acudiendo al atropello de los resultados que no pudo impedir, y fraguando toda suerte de artimañas,  anticonstitucionales y despóticas.

         Dije el 5 de noviembre de 2008:

         6.- El régimen militar-militarista se encuentra prisionero de su incapacidad para penetrar el tejido social, -más aún para controlarlo-, en la medida requerida para lograr sus objetivos de concentración absolutista del Poder público.

         7.- El régimen militar-militarista quiso superar esta dificultad constituyendo el Partido único, con un  triste resultado. La Historia enseña que tal cosa fue posible en sociedades profundamente afectadas por calamidades políticas y perturbaciones sociales y económicas, que buscaron remedio en regímenes que demostraron capacidad de restaurar el orden y probar eficiencia, aunque fuese a un alto costo en libertades y derechos humanos: Italia y Alemania nazi-fascistas son dolorosos ejemplos, y ello, sin dejar de señalar que tales partidos, decretados políticamente y sustentados con los dineros públicos, vivieron lo que los regímenes autoritarios que los crearon artificialmente.

         8.- En esta Venezuela democrática no existía ese cuadro de malestar social y económico y desconcierto político; ni el actual recurso salvacionista ha dado muestras de orden y eficiencia. Antes por el contrario, ese recurso ha acentuado los alegados déficits en esos terrenos. Día a día la caótica realidad creada  por el militarismo desmiente su empeño en  descalificar el régimen sociopolítico democrático establecido por la soberanía popular.

         Añado el 21 de noviembre de 2009.

         El régimen militar-militarista, valido  de sus agentes militares y fuerzas  auxiliares civiles, ha querido ir a contrapelo de la Historia. Para ello se ha entregado, con el auxilio de seudo historiadores, a dañar la conciencia histórica de los venezolanos. En un amasijo de seudo indigenismo y de arcaico antiimperialismo, se ha pretendido envolver una campaña de descrédito de la República liberal democrática.

                   Dije el 5 de noviembre de 2008:

         9.- El próximo 23 de noviembre ha de cumplirse una obligación republicana constitucional que el régimen militar-militarista no podría eludir sin ahogarse en la infracción de su propia legalidad.

         10.- Ante los indicios adversos, y los pronósticos desalentadores, ese régimen ha tomado provisiones consistentes en el montaje, seudo legal, de un Estado militar-militarista, que le permitiría intentar seguir adelante en su propósito de concentración absoluta del poder, prescindiendo de los resultados de la consulta electoral del próximo  23 de noviembre.

         11.- Para este efecto debería funcionar, si el inherente desorden e insuperable ineficiencia del régimen militar-militarista lo permitieran, la virtual ocupación militar de la República, ya diseñada.

         12.- La activación de ese dispositivo militar-militarista permitiría dejar languidecer  el Gobierno civil descentralizado y los vestigios de la Administración pública constitucional, mientras éstos sirven de escudo, al poder absoluto, ante las reivindicaciones ciudadanas  impulsadas por el deterioro de las condiciones de vida y de funcionamiento social.

         13.- Así, el resultado sería demoler la estructura jurídico-política republicana conservando el cascarón, como ha sucedido en Cuba.

         Añado el 21 de noviembre de 2009.

         Creo innecesario enunciar los signos actuales de comprobación de esta visión prospectiva. Quizás valga tan solo apuntar que la función modélica de Cuba va siendo reemplazada por la de Libia y su grotesco dictador, es decir regímenes que han oprimido, a lo largo de medio siglo, a sociedades que no habían conocido la Democracia.

         Dije el 5 de noviembre de 2008:

14.- Pero esta estrategia no ha valorado adecuadamente la autenticidad de los logros  de la sociedad venezolana en su larga marcha hacia la Democracia, logros que han significado su avance hacia su conversión en una sociedad genuinamente democrática, voluntad que habrá de imponerse en esta próxima prueba comicial, y que no podrá ser alterada por quienes marchan a contrapelo del devenir histórico.

         Añado el 21 de noviembre de 2009.

La sociedad  venezolana ha reafirmado, durante el presente año, su ya tenaz resistencia ante el régimen militar-militarista. Con ello ha dado pruebas de que la Democracia no sólo está viva sino que radica, definitivamente, en la sociedad misma; ha enviando con ello dos mensajes. El dirigido al régimen, subraya la inutilidad de sus esfuerzos por desprestigiar la Democracia, ya sea tildándola de apátrida, ya sea enrojeciéndola y cubanizándola. El otro mensaje, va dirigido a quienes asumen la función de dirigentes sociales y políticos, consiste en invitarles a recordar que ya no les corresponde sembrar la Democracia, como lo hicieron exitosamente durante décadas, sino sentirla crecer desde la sociedad y abrirle cauces de desempeño político soberano.   

Mensajes precedentes: Primer Mensaje histórico: “En defensa de las bases históricas de la conciencia nacional”. 2º Mensaje histórico: “La Larga marcha de la sociedad venezolana hacia la democracia”. 3º  Mensaje  histórico: “Recordar la democracia”. 4º  Mensaje histórico: “¿Zonas de tolerancia de la libertad y guetos de la democracia?”. 5º  Mensaje histórico: “El  ‘punto de quiebre’ ”. 6º  Mensaje histórico: “Entre la independencia y la libertad”. 7º  Mensaje histórico: “El discurso de la Revolución”. 8º  Mensaje histórico: ¿Reanudación de su curso histórico por las sociedades aborígenes?  O ¿hacia dónde llevan a Bolivia? 9º Mensaje histórico: Cuando Hugo se bajó del futuro. 10º Mensaje histórico: ¿La historia ha caído en manos de gente limitada e imaginativa? 11º Mensaje histórico: Las falsas salidas del temor. 12º Mensaje histórico: ¿Hacia dónde quiere ir Venezuela? 13º Mensaje histórico: Defender y rescatar la democracia. 14º Mensaje histórico: Sigue la marcha de la sociedad venezolana hacia la democracia. 15º Mensaje histórico: En el inicio del 2007: un buen momento para intentar comprender. 16º Mensaje histórico: Las historias de Germán Carrera Damas. 17º Mensaje histórico: República liberal democrática vs República liberal autocrática. 18º Mensaje histórico: Sobre los orígenes y los supuestos históricos y doctrinarios del militarismo venezolano. 19º Mensaje histórico: El vano intento de enterrar el Proyecto nacional venezolano. 20º Mensaje histórico: Demoler la República. 21º Mensaje histórico: La reducción civilizadora socialista de las tribus indígenas. 22º Mensaje histórico: Lo que no se puede dar ni quitar. 23º Mensaje histórico, extraordinario: Mis razones para decir No. 24º Mensaje histórico: La nueva política como intento de burlar la historia. 25º Mensaje histórico: Sobre el 23 de Enero de 1958, en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela. 26º Mensaje histórico: La presencia activa de Rómulo Betancourt. 27º Mensaje histórico: Librarnos del Siglo XIX. 28º Mensaje histórico: Repetición del 8º Mensaje histórico. 29º Mensaje histórico: “Lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos”. 30º Mensaje histórico: “Los ciudadanos pasivos están en vías de extinción”. 31º Mensaje histórico: “La revancha de Fernando VII”. 32º Mensaje histórico: «Las migraciones no controlables». 33º Mensaje histórico: “El 23-N el régimen militar chocará con el legado de Betancourt”. 34º Mensaje histórico: La Democracia: un asunto de los pueblos. 35º Mensaje histórico: “Mi voz de alerta: !La República está amenazada! 36º Mensaje histórico: …”nada pudre más a una nación“… 37º Mensaje histórico: “El conflictive porvenir de la República”. 38º Mensaje histórico: “El peligro de no saber leer la Historia”. 39º Mensaje histórico: Sin título. 40º Mensaje histórico: “En desagravio de la mujer venezolana”. 41º Mensaje histórico: “Yo dialogo, tu no dialogas; soy demócrata, tu no lo eres”. 42º Mensaje histórico: “Evolución histórica de la masculinidad en Venezuela: desde lo históricamente absoluto hacia lo socialmente retado”. 43º Mensaje histórico: “Nos están quitando la República”. Nota:  Estos mensajes, hasta el número 13, fueron recogidos en un pequeño volumen intitulado Recordar la democracia (Mensajes históricos y otros textos). Caracas, Editorial Ala  de Cuervo, 2006.

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