Opinión Nacional

El margen de Chávez

¿Ondea una bandera blanca en el palacio de Miraflores? ¿Pacta Chávez la rendición en los momentos en que controla las instituciones del país? Ni Chávez ni Fidel Castro reconocerán con una sonrisa la eventual victoria de la oposición en septiembre, les quedan cartas bajo la manga.

Las utilizarán. El juego no se acaba hasta que se acaba. No hay ni que cantar victoria ni juzgar a Chávez invencible; mejor prepararse para tiempos difíciles.

Chávez mueve sus fichas: ya la Sala Constitucional afirmó que se reservará la decisión final en ciertos temas electorales. Algunos sectores antichavistas pidieron al Tribunal Supremo que obligue a la oposición a celebrar primarias en todos los circuitos. El PSUV ya convocó esas primarias, claro que bajo el control de Hugo Chávez.

Si la Sala Constitucional considerara válidas las razones que han sido esgrimidas en otras ocasiones por Leopoldo López, surgirán inmediatamente en la sociedad civil defensores de la tesis de primarias, habrá mil argumentos a favor de esas primarias, reventará la oposición y como faltará tiempo para celebrar las primarias se postergarán las elecciones, postergación similar a las que ya ha conseguido Chávez en otras elecciones.

Quizá también la aspiración verdadera de Chávez sea unir las elecciones presidenciales con las de la Asamblea.

¿Puras especulaciones? Agárrense de las manos.

No se trata de dar malas ideas a Chávez, no lo necesita, sino de analizar los posibles escenarios, porque no le resultará tan fácil en caso de ser derrotado reemplazar la Asamblea por las juntas comunales, o disolver la Asamblea o, peor, no celebrar elecciones. Tampoco parece factible a esta altura un fraude en presencia de observadores internacionales, a pesar de los que creen que en todas las elecciones de estos 10 años Chávez nunca ha sido mayoría. Tonteras.

Por ahora la modificación de los circuitos electorales y la creación de numerosos nuevos centros de votación en los barrios asusta a algunos que suponen que no hay venezolanos capaces de presenciar los escrutinios en esos lugares, una actitud bien derrotista, Chávez posee un margen de maniobra y frente a las sorpresas que nos aguardan sólo hay una respuesta: convertir la alianza electoral de la Mesa de la Unidad Democrática en una alianza perfecta, en un bloque social, con un grupo de dirección que reconozca lo que arriesga el país, similar al que alentó las grandes marchas del pasado. ¿Toman todos en serio el desafío que representa Chávez? No.

Factores poderosos no quieren la salida de Chávez de Miraflores, grupos en el PSUV sueñan con saltar la talanquera en la Asamblea.

Este cronista no dirige ni al perro de su casa, y no cuenta ni con dos votos en Santa Paula. Sólo le queda que sus lectores confíen en que diré siempre lo que piensa, nadar contra la corriente, o a favor de la corriente.

Chávez posee hoy un margen de maniobra, lo usará.

Tiene votos, bastantes. No oculta que su gran jugada sea dividir la oposición, lo pregona todos los domingos. Sólo queda como siempre frente a Chávez una respuesta: la unidad perfecta de la oposición.

Llegó la hora de acabar con los dobles juegos, la farsa, los guiños a Miraflores, los falsos defensores de la unidad. Hay que embraguetarse y echar el resto.

Caso contrario, Chávez for ever.

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