Opinión Nacional

El Norte es una Quimera

Para empezar, una recomendación que hago cada vez que puedo: como quiera que la Internet impone con frecuencia citar fuentes exclusivamente electrónicas, el lector interesado encontrará muy valioso leer un “paper” producido por dos acuciosos especialistas catalanes en documentación.

Se llama “Cómo citar recursos electrónicos”, y son sus autores Assumpció Estivill y Cristóbal Urbano, ambos profesores de la (%=Link(«http://www.ub.es/biblio»,»Escola Universitària Jordi Rubió i Balaguer de Biblioteconomia i Documentació»)%). El texto integral puede hallarse en (%=Link(«http://www.ub.es/biblio/citae-e.htm»,»ub.es»)%). Hay disponible, por supuesto, una versión en catalán.

Leyendo a Estivil y Urbano, uno se entera de la mar de problemas que afronta quien se vea obligado, como nos pasa cada día con más frecuencia, a citar “websites” y “blogs” y bases de datos abiertas. Pero también aprende uno a no perder pie y a hacer las cosas bien. Por eso sé que la cita que a continuación traigo a esta página, es no sólo auténtica, sino que pude hallarse donde señalo que puede hallarse.

Se trata del testimonio que Osama Bin Laden ––no su doble, ni un impostor pagado por la unidad CTU del agente federal Frank Bauer––diera al video en ocasión de los ataques a las Torres Gemelas de Nueva York, hace cinco años. Un fragmento del mismo dice así:
“Los valores de esta civilización occidental bajo el liderazgo de los Estados Unidos han sido destruidos. Los extraordinarios valores simbólicos de esas dos torres que hablaban de libertad, derechos humanos y humanidad han sido destruidos. Ya no son más que humo.”
Puede usted verificarlo en: (%=Link(«http://www.CNN.com/2002/WORLD/asiapcf/south/02/05/binladen.transcript/index.html «,»cnn.com»)%).

Ofrezco el dato porque, últimamente, se ha insistido insidiosamente en medios oficiales venezolanos que nadie reivindicó los atentados de hace cinco años y se ha sugerido la hipótesis de que el 11/9 fue algo así como el Pearl Harbor de la posmodernidad: un diabólico expediente para justificar la intervención militar en Afganistán y, más tarde, en Irak.

Desde luego, está usted en libertad de recusar como fuente confiable la base de datos de CNN por ser una red vocera del Satán globalizador y neoimperialista y pensar que lo de las torres gemelas fue un montaje apenas un poco más elaborado que el de aquella película de Barry Levinson (“Wag the Dog”, 1997) en la que Robert De Niro ( un siniestro agente de la Casa Blanca) contrataba a Dustin Hoffman (un cínico mago de la postproducción electrónica holywoodense) para fraguar una guerra antiterrorista virtual que le subiera los puntos en los sondeos a un presidente americano en trance de reelección.

En vísperas de la reunión de los No Alineados, cabía esperar un recrudecer de la denuncia de los Estados Unidos como la sumatoria de todos los males del mundo. El Gran Timonel se tomó incluso la molestia de acudir a un estudio de la TV gubernamental para refrendar lo denunciado el día anterior por un acucioso cazador de conspiraciones, el Noam Chomsky de la Radio Rochela––cuya fuente primordial son los sótanos de la Internet.

La vida, que se encarga de arruinar los mejores planes, quiso que en vísperas de la cumbre antiimperialista, los compatriotas del Gran Líder de la Revolución Planetaria que desde ya nos anuncia el fin del Imperio como algo que veremos en vida suya y bajo su mandato, estuviésemos más atentos a los logros de un puñado de compatriotas que descuellan, precisamente, en los Estados Unidos y en la práctica de lo que Milton Jamail describe como ” un juego que fue originalmente estadounidense y que se juega hoy en el Caribe y el resto del mundo con altísimos niveles de competencia.”

Santana, Zambrano, Rodríguez, García (que estuvo a cuatro “outs” de lanzar un juego perfecto en blanquead contra los “Angelinos”) y un novato de apellido Sánchez que venció en juego sin hits ni carreras a los “Cascabeles de Arizona”. Miguelito Cabrera ayudó con jonrón solitario.

Ante la enceguecedora revelación de que los Estados Unidos no son más que una casa productora de episodios de la serie “24”, sólo que en gran escala, y que su fin está cerca, se me ocurre pensar que el talentoso contingente de “grandeligas” criollos deben todos apurarse en consolidar sus carreras y capitalizar sus ganancias en lo poquito que queda de la temporada no vaya a ser que la primavera de 2007 no haya temporada de grandes ligas por cierre definitivo del Imperio.

Se acerca octubre y quizá sea la que viene la última serie mundial antes de Argamedón y el Juicio Final del Capitalismo Globalizador. Pero es razonable esperar que tengamos todavía temporada de pelota en Venezuela y, al respecto, me pregunto: ¿aceptará el Comando de Campaña de Manuel Rosales ,a quien supongo parcial de las Águilas del Zulia, una modesta sugerencia hecha con candidez y buena fe por un fanático de los Leones del Caracas?
La sugerencia es esta: como no cabe imaginar que el Revolucionario Mayor acepte debatir en televisión con el simple mortal que es Rosales en torno a los urgentes problemas nacionales (pues el verdadero rival del electoral del Semidiós es George W. Bush y el Pentágono y Wall Street ) , quizá el Gran Motor de la Historia acceda a algo que no lo disminuya tanto: una informal medición de popularidad muy fácil de coordinar con el calendario de las respectivas campañas y con el de la Liga Profesional Béisbol de Venezuela.

Rosales debería ––desde ya: no perdáis la iniciativa––invitar cordialmente al émulo barinés del “Látigo” Chávez, en su calidad de gran seguidor de nuestro pasatiempo, a sentarse en la tribuna del Universitario a ver el primer Caracas- Magallanes pautado en la temporada invernal. No te pongáis regionalista, Manuel: invitarlo a un partido inaugural en el “Luis el Grande” es mucha prepotencia y no te luce.

La gracia está en medir cómo trata la fanaticada caraqueña al candidato marabino en el parque de pelota de la capital venezolana. El punto es ver qué ocurre cuando anuncien por los altavoces del Universitario que el comandante en jefe de la revolución bolivariana planetaria se encuentra de visita en el stadium. Mejor y mas barato que una encuesta de Datanálisis, imposible.

Si el Hombre no aparece, todo es ganancia, primo, porque esos juegos los pasan por televisión. Y si tiran una cadena para censurar la ovación, madre arrechera pero mucho mejor todavía.

Haceme caso, Manuel.

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