Opinión Nacional

El nuevo manual de Carreño

Hay hechos cuya contundencia evidencian la decadencia que vive Venezuela. Este proceso de deterioro profundo que ya dura tres lustros, nos ha dejado un país destartalado. La muy cuestionada elección de Maduro, y la irracional oposición del régimen a permitir la realización de una auditoría completa, añaden a su corrupción e ineficacia, un absoluto desprecio por la ética en el ejercicio de la función pública. Nada puede esperar el país de un gobierno cuya dirigencia asombra por su mediocridad. Usted prende el televisor y consigue a Pedro Carreño, prepotente, dueño de la impunidad, haciendo gala de su vasta ignorancia afirmando que con la oligarquía “no se trasinge”, o lo encuentra en una patética rueda de prensa hablando de paz, de respeto, mientras lo escolta -ensuciando la bandera nacional- el salvaje que agredió a Borges y otros diputados. Guapetón y retrechero habla del “fascismo alemán”(sic). Un gobierno cuyos soportes sean Maduro, Cabello, Iris Valera, Jorge Rodríguez, el ministro Molina (quien se limpia con las leyes laborales), y otros de igual ralea, constituye una vergüenza. ¿Recuerda a Carreño diciendo que los venezolanos éramos espiados a través de la señal de directv? ¿O afirmando que el siniestro Montesinos (escondido por ellos en Venezuela) no podía estar aquí pues estaba muerto?; ¿O respondiéndole a una periodista que indagaba por su corbata Louis Vuitton (revolucionario adminículo) que mientras no hubiera producción nacional, tenía que comprarlas? Para estos piratas, que detentan el poder gracias al contubernio de las “instituciones del estado”, cualquier intento cívico de ejercer los derechos consagrados en la Constitución debe ser respondido con atropellos e insultos. Uno que parece gustarles mucho es el de fascistas. Salvo honorables excepciones, en este régimen, no tienen la más puta idea de lo que eso significa en el plano de la teoría política. Ellos son como ha confesado su admirado Evo Morales, incapaces de leer un libro. Para evitarles el esfuerzo de reflexionar e intentar establecer similitudes y diferencias, les informo: El fascismo, el nazismo, y el comunismo actúan exactamente igual para mantenerse en el poder a costa de lo que sea. Restringen, secuestran, y desaparecen los medios de comunicación que no se pliegan al poder. Desarrollan una campaña permanente de mentiras y manipulación de todo tipo. No admiten disenso alguno. Implementan mecanismos de control policial de la sociedad. Promueven el desarrollo de bandas armadas para arremeter contra quien ose protestar. Para ellos estado y gobierno es lo mismo. Secuestran todos los poderes. Utilizan todos los recursos del estado para imponer el miedo a los ciudadanos. Producen mecanismos represivos destinados a inducir el suficiente terror para intentar anular la voluntad de la gente. Compran a cuanto sinvergüenza encuentran, dentro y fuera del país, para que asuman el papel de difusores de una obra inexistente. La verdad es un delito. El mejor ejemplo de lo dicho está al lado, Cuba, desde donde el castrocomunismo dirige este gobierno. Debo disculparme con Don Manuel Antonio Carreño, el titulo de este artículo ha debido ser “Manual de Carroña”.

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