Opinión Nacional

El Paro-Golpe-Cansancio: Balance de un fraude

El balance del llamado ‘paro cívico’ está por realizar. Sólo hay señalamiento de las partes. En principio hay que decir que el paro, por si mismo, fue un verdadero triunfo. Lo que se ha dado en nombrar como ‘sociedad civil’ acudió colectiva y presurosamente al llamado. La participación en las movilizaciones de protesta tiene muy pocos precedentes. Mucha gente sintió que había llegado la hora decisiva para el derrocamiento del gobierno. La casi totalidad de los sectores de la producción cesan en sus actividades. A ellos se pliega más del 90% del aparato de la comunicación, y, por supuesto, el político. Como señalaba la casi totalidad de los ‘analistas’, el mandado estaba hecho. Y todo se reducía a esperar el desarrollo de los acontecimientos.

El paro se monta sobre el golpe

Y esto es precisamente lo que el grueso de la gente no maneja. El paro está montado sobre el ofrecimiento-planificación de un golpe de Estado. Este es el programa-proyecto que los agentes políticos le venden al resto de los implicados en la operación. Puede afirmarse, en consecuencia, que el paro desde sus inicios depende del golpe. No hay capacidad, intención ni posibilidades concretas de apelar a otros factores. Por ello, no se ve más allá de la conspiración. Esto es lo único que sabe manejar nuestra política. Y por ello contamos con un gobierno que hunde sus raíces en el golpismo y una CD que utiliza el mismo instrumento.

Una conducción desacertada

En ningún momento esta oposición dio muestras de tener dominio sobre el manejo del fenómeno que se le presenta: la inmensa mayoría de los venezolanos se moviliza contra el gobierno pero es más que evidente que la conducción fue completamente desacertada. Ellos sólo esperaban el golpe, el acontecimiento, la ‘agenda oculta’. En esto jugó papel destacado el caso Plaza Francia. La gente avanzaba esperanzada y los dirigentes se limitaban a correr las posibles fechas del asalto al poder. Y cuando, al fin, se dieron cuenta que no había posibilidades de concreción ni condiciones para un golpe, la protesta se había alargado y tendía a agotarse.

La incapacidad de la vieja política

La liquidación del referendo consultivo aumentó el ambiente de fracaso. El Firmazo es un acierto que nadie se esperaba y termina de demostrar que la gente está muy por encima de sus conductores. A esta altura es más que evidente la derrota. La vieja política que dirige la CD demuestra su profunda incapacidad para manejar situaciones nuevas. Por ello se produce una tácita división. Un grupo decide aferrarse a la salida golpista que tan buenos resultados ha dado en este expaís y otro trabaja por la salida electoral. ¿Hallaremos con estos instrumentos la salida a la crisis que padecemos?

El patriotismo de Castro y Chávez

A lo interno la derrota recae en los hombros de la oposición. Pero en el exterior y en particular en los centros de poder de EEUU, el gobierno ha perdido considerable espacio. De esto parece haberse dado cuenta el alto gobierno. Y por ello el empeño de congraciarse con esas instancias ofreciendo todos los esfuerzos por seguir siendo el mejor proveedor de crudo al imperio. Y, además, a la hora en que se habla de la verdadera nacionalización del petróleo, se hace la entrega deltana para seguir la línea que inicio el ‘Gran Patriota’ Cipriano Castro.

También la revolución paga peaje

Esto quiere decir, que la democracia golpista-revolucionaria sigue dispuesta a pagar oportuno y adecuado peaje. Y los demócratas y golpistas que pudieran sustituirlos harían lo mismo, pero seguramente en un contexto de mayor estabilidad y gobernabilidad. ¿Pero para qué sirvieron estas condiciones a la hora de enfrentar al presente gobierno? ¿Hay aquí sensibles separaciones entre unos y otros? La diferencia fundamental radica en la llamada posición revolucionaria, que refiere un proyecto internacional neosocialista, neocomunista o neorrevolucionario que hoy, simplemente, se codifica como terrorista. Aquí está la diferencia del golpismo republicano que tiene asiento en la Venezuela actual. Pero, en lo inmediato ¿habrá una salida electoral que pueda alejar una confrontación violenta?

El mito del candidato único

En la actualidad, y ante la situación de pesadumbre reinante, mucha gente pone el énfasis mayor en lo electoral. Los resultados del Firmazo invitan a la CD a pensar en el triunfo a la hora de cualquier contienda electoral. ¿Hasta dónde es esto cierto? En esta fecha prevalece el escenario de la enmienda, con miras a lograr el recorte del período constitucional y ¡elecciones ya!, o el referendo revocatorio. Este último instrumento no se le ve del todo bien, porque ante cualquier descalabro, el ‘jefe único’ queda fuera del juego político presidencial. Con las elecciones generales se le hace un reto a la oposición: o se une o no podrá con el 30% del actual presidente y candidato ‘único y eterno’ del chavismo. Sólo la doble vuelta pudiera salvarlo, pero el oficialismo no la aprobará.

Aquí no hay salida electoral

En cualquier caso el gobierno actuaría sobre seguro, más allá del ensayo-experimentación. Pero, cualquiera sea el resultado, no se producirá aquí una salida a la crisis por la vía electoral. Con un nuevo triunfo del gobierno, seguirá la ‘revolución del desastre, el robo y el atropello’. Con el triunfo de la oposición advendría el período de la refriega y del ataque a la contrarrevolución. Además el ‘nuevo oficialismo’ sería una confederación de grupos enfrentados y dispuestos a matarse el uno contra el otro por el botín electoral. Vista la cuestión electoral de esta manera no significaría mejora o cambio alguno.

El agotamiento de los politicos

Los conductores políticos de esta sociedad tienen que entender que sus esquemas están totalmente agotados. Y que se impone, en consecuencia, echar las bases de una nueva fórmula de participación y protagonismo, que refiera una sociedad regida por instituciones nuevas que emulen los proyectos de historia en los cuales el colectivo no es una simple voz, sino un poder de decisión para enfrentar al pasado y al atraso. Esta sociedad no aguanta ser regida por un nuevo hombre ‘salvador’. Eso quedó sin espacio en la historia de los nuevos tiempos. Pero hay que advertir, que la vieja y la “nueva” políticas, tiene en Chávez su máxima expresión. La CD ni tiene ni promueve un nuevo liderazgo. Y sus figuras de ayer no tienen nada que buscar hoy.

Gobierno colegiado y participativo

Indispensable, hoy, imponer una organización y conducción de la sociedad que nazca en ella misma, y que asuma directamente la responsabilidad en la dirección de su destino. Por esto hemos propuesto la fórmula del gobierno colegiado en todas las instancias, desde la Asamblea Nacional del Pueblo, como máxima entidad de gobierno, hasta un ejecutivo colegiado, constituido por un miembro por cada Asamblea Regional, y que contaría con un coordinador rotativo (Véase: ‘La Razón’, Ag./99 o pag. Web. CPT: www.historiactual.org) Comenzaría entonces una nueva manera de ver y concebir las cosas de nuestra política y la propia historia. Si se sigue en el camino de repetir el fracaso republicano de 200 años, el resultado está ya plenamente conocido: ¡Fraude! ¿A qué condujo el último proyecto de paro-golpe? ¿Se contribuyó a sembrar más frustración en esta sociedad?¿Es eso lo que queremos? ¿Aumentar la frustración, el cansancio y la pesadilla de esta sociedad?

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