Opinión Nacional

El primer constructor de Catia

Catia es el nombre común que se le asigna a la parroquia Sucre del Distrito Capital y cubre una amplia superficie del noroeste de la ciudad de Caracas.

En el libro Anécdotas y Leyendas de la Vieja Caracas de Carmen Clemente Travieso, publicado por el Concejo Municipal del Distrito Federal en 1971 con motivo y celebración del sesquicentenario de la Batalla de Carabobo, encontramos una preciosa crónica que nos habla de esa populosa y emprendedora urbanización de la capital.

Nos narra, la primera periodista y feminista venezolana, con su prosa maravillosa, sus experiencias alrededor de la naciente Catia, con su laguna y su agreste vegetación, antes que la poblaran teatros, cines, casas y edificios. E inmediatamente nos describe la entrevista que le hizo a la muy joven señora María Cristina Guadarrama de Alcántara, nieta mayor y ahijada de Francisco Suñé Bertrán, el fundador y primer constructor de Catia.

Don Pancho, como se le conocía, era un severo catalán que llegó a La Guaira en uno de los últimos años del siglo XIX, 1898 ó 99, vino acompañado de su esposa y de su hija mayor. Después de trabajar en la construcción de la Capilla de Las Siervas del Santísimo, le compró terrenos a los señores Julio Ramos y Eduardo González, españoles que poseían las haciendas de terreno agreste donde él situó sus sueños.

De la descripción realizada por la señora Alcántara a la señora Clemente, deducimos que la primera casa la ubicó cercana a la Capilla de Agua Salud y perteneció a Cristina Suñé de Guadarrama, su hija, la madre de María Cristina; la siguiente la habitó Ignacio Mejías Paz Castillo, la tercera Lorenzo Gamundi, la cuarta Miguel Ribalta y la quinta, que fue su residencia hasta su desaparición en 1950, la denominó “Villa Rosita” como homenaje a su esposa y a su hija mayor ya desaparecida.

Narra María Cristina Guadarrama de Alcántara, en el texto de Carmen Clemente Travieso, todos los detalles de la vida de su abuelo, especialmente la fuerte la educación brindada a sus hijos que complementaba con anuales viajes a Barcelona en los que se hacía acompañar, cada año, por uno de sus varios hijos.

Amén del desarrollo de Catia y de la donación de los terrenos necesarios para la comunicación de Catia con la carretera a La Guaira, construyó en otras localidades de la Caracas de la primera mitad del siglo XX.

Queremos aprovechar esta crónica para recomendar el acceso a la Sala Virtual de Investigación del Centro de Investigación de la Comunicación de la Universidad Católica Andrés Bello, dedicada a Carmen Clemente Travieso y que se le accede a través de la página electrónica http://www.ucab.edu.ve/ucabnuevo/SVI/cct_home.htm .

Carmen Clemente Travieso, hija de Lino Clemente, es una venezolana que merece ser colocada en presente pues sus actividades políticas y sociales la llevaron a convertirse, de manera autodidacta, en la primera periodista de Venezuela.

Doña María Cristina Guadarrama de Alcántara, nos abandonó prematuramente después de fundar con Cecilio Alcántara una bella familia que la continúan sus tres hijos Freddy, Alberto y Ángeles quienes hoy dedican esfuerzos importantes en el desarrollo del Instituto Venezolano de la Audición y el Lenguaje. Esa es otra historia.

Caracas, agosto de 2008

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