Opinión Nacional

¿El problema es de liderazgo?

Siempre ha tenido mucho cuidado con los liderazgos efervescentes que surgen en nuestro país, por ello tengo más cuidado por los llamados que estos generan. Vivimos en un país marcado por la improvisación, la cultura del «como vaya viniendo, vamos viendo»; filosofía evidentemente manifiesta en el gobierno, que ha hecho de la improvisación una política de estado, como en la oposición que parece improvisar sus respuestas y posiciones políticas de forma reaccionaria, reactiva e impulsivamente.

Mi respeto por el Sr. Pablo Medina ha sido constante a través del tiempo, pero lamentablemente en esta ocasión debo disentir ante su llamado popular a generar un Paro Cívico Nacional en nombre de la Unidad Democrática. Eso es tan irresponsable como lo fue el llamado de aquel General que convocó a una concentración no controlada, ni previamente analizada de oficiales de la FFAA en la plaza Altamira y arrastró consigo a un centenar de personas a una acción que no culminó en algo bueno ni provechoso para el país. Un acto de espontaneidad carente de análisis previo. Sin cálculo de riesgos, ni sentido de oportunidad. Donde lo único que se logró fue fortalecer al gobierno.

Otro ejemplo fue el de aquellos “líderes», quienes irresponsablemente el 11-A del 2002 condujeron bajo el calor del momento a las personas que se habían concentrado en Chuao para manifestar hasta la emboscada que el gobierno les tenía en la Av. Baralt. Era obvio. El gobierno actuaría a la ofensiva, trataría de detener a como diera lugar al pueblo en su contra, y esos “líderes” del momento fueron incapaces de medir las consecuencias de sus llamados. Otra actitud que deja en evidencia esta característica de la falta de liderazgo y la improvisación como herramienta de acción, es la asumida por muchos líderes de oposición, quienes años atrás decidieron dejarle el paso abierto al oficialismo llamando a la abstención en las elecciones parlamentarias del 2005.

Encerrado en la celda que ocupo, con tiempo de sobra para pensar, me
Pregunto: ¿Qué hemos aprendido de todos estos fracasos? ¿Cuándo será que dejaremos los venezolanos el egoísmo y personalismo, para darle paso al pensamiento grupal? ¿Cuándo podremos darnos el tiempo para pensar antes de actuar, de liderar en función del país, sin intereses particulares o partidistas? Si algo se aprende cuando el tiempo te consume es ver en detalle los posibles escenarios: las encuestas revelan una significativa disminución de la popularidad de Chávez, así como el del oficialismo, también reflejan que la oposición no ha crecido en nada, pero es que, ¿hacia dónde podría crecer? No hay un mensaje claro, ni incluyente. No hay argumento que logre cohesionar y sumar a quienes cada día más dejan de creer en el decolorado proyecto del «Socialismo del siglo 21».

No logramos sobrepasar ese 31% de aceptación porque no convencen, y no convencen porque NO transmiten el añorado sosiego, el proyecto de país que todos queremos; terminan sonando a toldas partidistas que no dejan de pensar en sus cuotas de poder y no en un proyecto país. Más ya el line up está decidido. Es el equipo con el cual debemos jugar. Al cual debemos apostarle todo. La MUD hizo su mejor esfuerzo y ya sabemos quién, dónde y por cuál circuito irá. Ahora falta el mensaje. El que convenza. El que coincida con el pueblo. No por populismo, sino por sentido común. Un discurso coherente dentro del contexto de trabajo planteado y las propuestas para una nueva y mejor alternativa de país.

Gandhi, Nelson Mandela, Martín Luther King, por nombrar a algunos, fueron líderes que lucharon contra la peores opresiones. Su mensaje era pacífico pero contundente, guiaron con tenacidad y sabiduría a sus seguidores, por meses y años sin la oportunidad que ofrecen los medios de comunicación que tenemos hoy. ¿La diferencia? La calma. La trascendencia de visión. El compromiso con el pueblo, no con el poder.

No podemos seguir cometiendo los mismos errores. Esta puede ser la última oportunidad que tenemos. Para aprovecharla debemos concretar un equilibrio en la AN, una correlación de fuerzas que permita la mayor representatividad de todos quienes habitamos este país.

Independientemente de la tendencia política, considero supremamente importante que los líderes de la oposición a 3 meses de las elecciones no solo aparenten, sino que también demuestren que son capaces de luchar a corto mediano y largo plazo por satisfacer las necesidades básicas de los venezolanos. Es la opinión de un preso que aún tras las rejas percibe a una nación que requiere de guías claros y honestos, más que liderazgos improvisados. Tanto como se requiere de seguridad, paz y futuro.

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