Opinión Nacional

El proceso chavista

La oposición no existe; tiene únicamente de  voceros, gente de los medios de comunicación en la tristemente célebre Marta Colomina de Rivera, la del Huésped alienante y el hombre de un pasado negro en El Salvador, el politólogo de Aló Ciudadano. En tanto eso sucede, el chavismo que es Chávez avanza, no se puede negar que el hombre ha venido ganando las batallas; se puede aducir que el mercado petrolero lo ha favorecido, pero eso sería minimizar su liderazgo en un sector predominante, ese que siempre en nuestro proceso histórico se le marginó. Chávez es el pueblo. y si Chávez gobierna, el pueblo es quien gobierna; ese es el lema de nieto de Maisanta, individuo que tiene que moverse en una diversidad de escenarios, para los cuales aparentemente tiene libretos.

El presidente toma bandera por el socialismo, un socialismo muy sui generis donde se crea un nuevo bloque de burgueses, los usa, los encarcela, se les olvida;  y afianza su alianza con Cuba, la meretriz por excelencia del Caribe, y en otro libreto firma contratos varios con la república de China, la muy capitalista e imperial nación de Mao Tsetung; tampoco se le escapa su alianza con la Rusa, otro imperio capitalista. Los convenios parecen infinitos, con todos augura que nos llevaran por la senda del desarrollo económico; sin que haya veracidad de la rentabilidad de los mismos para el país y si  las condiciones en que son firmados, significan una real transferencia tecnológica; no obstane el mandario nacional jura y perjura que claro que la slidaridad de estas naciones- que no osa llamarla de economía de mercado- con su solidaridad apuntan a nuestro desarrollo integral .

En otra realidad  firme sigue la transferencia de recursos financieros vía ahora de compra de bienes con Argentina; no sin olvidar sus ayudas al Ecuador, Nicaragua y Bolivia, donde deja torres petroleras, plantas eléctricas y millones de dólares. El ministro Guiordini rezume flema, asiente todo; dice que se pasó un Tusani con respecto a la crisis financiera, prevé junto con el ministro de Finanzas, Ali Rodríguez un crecimiento del producto interno bruto de apenas un 0, 5%; en la presentación del proyecto de presupuesto para el periodo fiscal 2010 aduce el hombre de las armas de ayer, que los ingresos se dirigirán en más de un cincuenta por ciento al gasto social, nada sobre la inversión en ciencia y tecnología, la inversión reproductiva; como experto petrolero asume el pasado: Somos un país petrolero, no se necesita producir nada que no sea el excremento del diablo, tal diría el extinto Juan Pablo Pérez Alfonso.

La figuración del cuadro está ya en maqueta, el hombre de Miraflores forjará una nomenclatura desde el estado, un poder que aparenta minimizar a los Amos del Valle. El país vivirá la era chavista, como vivió la era gomecista; los mecanismos de acumulación de capital sufrirán trasmutaciones sin que se afecte en lo profundo las relaciones económicas sociales de producción. Desde el estado Chávez contralorà el país sin que las transnacionales sufran perdidas, a lo sumo cierto controles; ello explica que los chinos esten contentos, pues las exigencias laborales como en su país, están bajo cintura. El

control- que al parecer si es efectivo en la nación- es el representado por el contralor general, quien con lista en mano atemoriza a los opositores electoreros. La corrupción avanza, el presidente se desatiende, habla de cómo si nunca  hubiese conocido a quienes atentaron contra el patrimonio de ciudadanos y empresas; por ironía quien denuncia la corruptela bancaria es la Ctpc y los G-2, a sabiendas que los norteamericanos iban a lanzar el informe de la delación; mientras esto sucede Rusian vive el sueño de Caperucita. La primera lección es la evidente retaliación entre los mismos grupos burgueses, que el gobierno ha creado; todo indica que el grupo de Diosdado Cabello se impone sobre Jesse Chacòn y José Vicente Rangel.

El ministro de las Telecomunicaciones junto a su hermano en el Seniat, dibuja como se gobierna en Venezuela.

Un socialismo sin consistencia y un antiimperialismo acomodaticio, donde el enemigo estaría centrado en los Estados Unidos; sin tocar para nada la hegemonía, por decir, de los países de la Comunidad Económica Europea, y más cercano sin musitar ante el papel hegemónico que cada día asume el Brasil, especie de unidad de negocios de las grandes potencias; no pude ser un discurso que se mantenga en el tiempo. La estructura económica venezolana en lo sustantivo no presenta variantes, a ello se agrega la persistente economía informal, sumada la inmigración subdesarrollada que viene sobre todo de Colombia; haber consiguientemente traído el problema político colombiano a nuestro país, cuando lo que se imponía era una clara y contundente política de seguridad fronteriza. Èl hombre de Miraflores piensa que puede seguir engañando; mas de una década en el poder y los recursos económicos en gran medida dilapidado por un populismo izquierda y una especie de imperialismo latinoamericano bobo, son la herencia de un militar sin conocimiento y capacidad para gestionar lo publico. La improvisación ha sido su nota y él mismo lo afirma al

decir: Ya no soy el pendejo de ayer; que resume que es hombre de tarima y su un estadista de lo público.

Sin visión de trascendencia en el poder, a no ser la idea de la perpetuación en el mismo, el presidente Chávez vive su supuesta grandeza inaugurando lo menudo, bien sea una arepera socialista, la entrega de carros vía ensamblaje en Argentina a través de Irán, casas maternales y pare usted de contar; en tanto sella una dependencia con la China y unos remotos convenios con Bielorrusia; nos vende que vamos camino a ser una potencia, cuando lo concreto se evidencia en una economía de puerto, donde todo se mueve al calor del ingreso petrolero. Así ante el desfalco bancario crea el Banco Bicentenario, arremete contra la jueza que supuestamente firma la liberación del banquero Cedeño, y recibe sonriente a los verdaderos financieros del país en Miraflores, como son Escotet y Vargas Urasquì; para saltar a firmar otros convenidos comprometedores del patrimonio nacional con la república del mítico Fidel Castro.

Ante la asonada de pensamientos reaccionarios como Argenis de D Arienzo, Ángel Lombardi y el monigote de Ender Arenas, por sólo citar gente zuliana; no se está en presencia del comunismo. Quienes haya leído incluso el viejo manual de economía política de Nikitin, sabe que se está en presencia de un capitalismo de estado, que como tal exige su nomenclatura cuando los actores en el poder aducen que son socialistas. Al vender este producto el estado petrolero asume parte del proceso económico y controla el posible desborde popular a través del misionismo como gestión social; sin que la estructura económica sea trastocada, a lo sumo medianamente compartida.

Hemos apuntado en otros escritos que conceptos como dependencia económica, aunque se hable de una política multipolar; conversión del país en un Emirato Árabe, predominio de la economía informal, en si, todas las características de una económica rentista es la nota del recalcado crecimiento económico en la era chavista, en la actualidad venida a menos. En ese contexto será creciente la militarización nacional con el mote del enemigo exterior, en tanto se diseña de manera acelerada la perdida de los beneficios laborales de los trabajadores públicos, se sigue patrocinando la economía del conuco vía Vive TV y se crea la expectativa de una cultura latinoamericana con los aburridos festivales artísticos de todo tipo, con cargo al erario público nacional.

El control social está diseñado. El hombre del Por Ahora sabe que el esquema de dependencia debe acelerarlo en una realidad de precios del petróleo hacia abajo. La alianza con Cuba se explica en gran medida por una solidaridad, que implica la programación de los mecanismos políticos y represivos, de los cuales los isleños tienen cátedra. En el panorama los burgueses tradicionales amplían trastienda sus inversiones, son convocados a Palacio en momentos de decisiones fundamentales y la Fiesta de Maisanta prosigue. El hombre se apresta para unas elecciones parlamentarias venideras, por lo que toma como expediente reducirle el presupuesto a los gobiernos desafectos, que junto a la lista de inhabilitados de Rufián, cree con ello neutralizar la posibilidad de perder el control legislativo nacional. Sabe que sus diputados no tienen fortaleza popular, son una cola de su liderazgo, y sus representados sufren los rigores del desengaño y apenas musitan por su presencia. La idea es hacer que sus contrarios mueran en el afecto del ciudadano por inacción en la gestión pública, o bien habla de infiltrados con el caso de la Redes Populares que ingeniaron la gente del partido Primero Justicia. No acepta que más allá de la pelea política, estas organizaciones de hecho pueden demostrar más eficiencia en el barrio, el bloque y la urbanización, que los azorados psuvistas y sus costosas misiones.

La borrachera del poder no deja que el presidente mire el entorno, pareciese un autista; quiere ignorar que sus burócratas no son funcionarios públicos menos servidores pùblicos. La manía de la rotación de los complotistas que lo acompañaron en el golpe de estado, son premiadas en esta fase del procesos con sendas vicepresidencias, especie de rememoración de las presidencias estadales del gomecismo.

Así un diputado pasa de la Asamblea Nacional al Ministerio, de éste al Psuv, y vuelve el ciclo, hasta que cansado del aliado lo envía a una embajada. Sin verdaderos gestores de lo público, el presidente sólo le queda el micrófono, cree tener el poder de la omnipresencia, quiere ser parte de la cotidianidad del ciudadano, no escatima pantalla; salta de escenario a escenario sin que el citadino lo digiera; mientras sus acólitos le siguen como autómatas interesados. Atrás muy atrás el desarrollo endógeno, el desarrollo del Orinoco aguas abajo; que las cooperativas resultaron un fracaso, las empresas de producción social otro fiasco y los consejos comunales peleas de lavanderas.

La recentralizaciòn es una realidad; la ley de hacienda pública estatal no existe en la transitoria de la carta magna; juega a la espera con la reforma de la ley orgánica del trabajo, tampoco se oye el mencionado proyecto de los consejos de trabajadores. Ante la crisis económica con su impacto en los ingresos fiscales no se puede volver al pasado con eso de la retroactividad de las prestaciones sociales, le dice Giordiani; menos se debe pensar enviarle dinero a las regiones; el poder sólo es para la Boliburguesia en alianza con los Amos del Valle. El caos se resuelve con efectismo, por lo que la racionalidad se impone en el consumo eléctrico, la naturaleza con el fenómeno del Niño es la causa; porque inversiones se han hecho, le asiente el ministro planificador con toda la malicia del intelectual jactancioso con cara de monje.

No obstante, la única variante que se nota en la dinámica venezolana, es la posibilidad de que el mestizo asuma posición de poder; es decir, hacer posible que el orillero tome salón, especie de desquite al hombre y mujer blanco, prototipo del caucásico que ha dominado el poder político y económico del país; sin que la confrontación clasista aparezca, a no ser por la propia acción económica, la cual siempre irrumpe aunque el control parezca omnímodo. La nación vivirá definitivamente un control seudo socialista para loas de nuevo

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