Opinión Nacional

El puente roto

Va siendo hora que esa Izquierda Democrática de un paso al frente en los foros internacionales y conmine a nuestro teniente coronel, a sus aliados y amigos a dar cuenta de su sistemática violación a los principios de la izquierda y a los valores de la democracia.

Vuelve el inefable teniente coronel a sus andadas. Una vez más, el objeto de sus acrimonias es la presidenta de Chile, la socialista Michelle Bachelet, quien organizara y llevara a cabo con singular éxito el importante encuentro de mandatarios de la Izquierda Democrática mundial en Viña del Mar. Al que asistieran los más relevantes y representativos dirigentes mundiales de esa importante corriente política. Nada más y nada menos que el presidente del gobierno español, el primer ministro inglés, el vicepresidente de los Estados Unidos y algunos mandatarios de la región, encabezados por Lula da Silva, sin lugar a dudas el líder izquierdista latinoamericano más importante del momento.

Más notorias que tales trascendentales presencias fueron las ausencias de quienes quisieran acaparar el espacio político de la izquierda latinoamericana y para los cuales la democracia parece reñida con objetivos socialistas: Raúl Castro, Daniel Ortega, Evo Morales y nuestro inefable teniente coronel, Hugo Chávez. Brillaron por su ausencia. Y era lógico: ¿qué tenían que buscar en un encuentro de la Izquierda Democrática quienes propician y practican políticas absolutamente reñidas con la convivencia democrática y cuyo objetivo público y confeso es el establecimiento en sus países de regímenes “revolucionarios”, véase, totalitarios como el imperante en la Cuba castrista?.

Nunca más pertinente la divisoria de aguas trazada en Viña del Mar. Pues si algo confunde a la opinión pública internacional es la aparente identidad de propósitos entre la Izquierda Democrática, constitucionalista y parlamentaria, propia de sociedades capitalistas que reconocen en el mercado, el derecho de propiedad y la libre iniciativa los fundamentos de sus sistemas de vida – como las que gobiernan en España o en Chile, en Brasil o en Uruguay, incluso en Argentina – o las que comparten el poder en todas las naciones civilizadas del planeta – como en Francia o en Alemania, así como en el resto de Europa y los países democráticos del orbe – y las izquierdas no democráticas, que persisten en su empeño por imponer dictaduras socializantes y totalitarias, como las marginadas del encuentro de Viña del Mar. Precisamente la que impera en Cuba y siguiendo su ejemplo y de la mano de la influencia rectora de Hugo Chávez pretenden imponerse en Venezuela, en Bolivia, en Nicaragua e incluso en Ecuador.

No protesta el presidente de Venezuela por haber sido marginado del encuentro de Viña del Mar. Sería confesar que sangra por la herida. Sabe que no se puede comulgar con Dios y con el Diablo al mismo tiempo. En cambio se permite criticar a la anfitriona de tal encuentro por haber invitado al premier inglés y al vicepresidente de los Estados Unidos, dos de las naciones más importantes del planeta, con las cuales el país anfitrión y los restantes invitados de la izquierda democrática mantienen las más cordiales y fructíferas relaciones. Al hacerlo da plena razón a los motivos de su marginación: ¿cómo calificar de democrático a un gobierno que a pesar de mantener relaciones comerciales y diplomáticas de vital necesidad con Inglaterra y los Estados Unidos pretende descalificarlos moral y políticamente con el adjetivo de imperial, alineándose al mismo tiempo con naciones francamente totalitarias, como Cuba e Irán, que hacen de su enemistad con Inglaterra y los Estados Unidos alta política de estado?.

Lo cierto es que la ausencia de Venezuela y sus más estrechos aliados en la cumbre de la izquierda democrática echa por los suelos cualquier veleidad ideológica de quienes de izquierda no tienen más que la coartada moral para imponer regímenes esencial, estructuralmente fascistas y totalitarios. Ni de izquierda, ni muchísimo menos democráticos. Va siendo hora que esa Izquierda Democrática de un paso al frente en los foros internacionales y conmine a nuestro teniente coronel, a sus aliados y amigos a dar cuenta de su sistemática violación a los principios de la izquierda y a los valores de la democracia. Esa obligación, velada en la forma y en el fondo del importante encuentro de Viña del Mar, es una deuda pendiente.

Fundado hace 25 años, Analitica.com es el primer medio digital creado en Venezuela. Tu aporte voluntario es fundamental para que continuemos creciendo e informando. ¡Contamos contigo!
Contribuir

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar
Cerrar
Botón volver arriba