Opinión Nacional

El que gobierna con la familia…

Roba. Así de sencillo.

Si usted preside una república latinoamericana sufrirá la tentación irresistible de nombrar a sus parientes en cargos públicos de importancia. O hará elegir, mediante su influencia y control partidista, a sus hermanos o hasta a su papá en alcaldías y gobernaciones.

No otra cosa ha hecho Hugo Chávez. Ha seguido una tradición de la política regional que también existe en democracias desarrolladas como la gringa. Pero que en América Latina, conocida la falta de transparencia electoral y la debilidad institucional, tiene ribetes escandalosos.

Haber hecho elegir como gobernador del estado Barinas a su padre, Hugo de los Reyes Chávez, marcó la intención de corromper toda la acción de gobierno que se inauguraría en 1999, porque –recordemos- el viejo Chávez fue electo antes que su hijo.

¿Cómo podría Hugo jr. reclamar a su papá alguna conducta indecorosa? ¿Cómo llamarle la atención al autor de sus días y sugerirle –en un caso extremo-, como Jefe del Estado, la renuncia al cargo de gobernador de su estado natal?

Por ahí se presenta el primer conflicto que usted tendría al gobernar con la familia. Las relaciones entre familiares responden a los vínculos que crea la sangre: el afecto y la solidaridad que muchos confunden con complicidad. Se dan casos de hermanos que se odian o de hijos que odian a sus padres, pero por lo general reina la armonía y el cariño entre los parientes consanguíneos y por afinidad.

Entonces, usted nombra a un hermano ministro (como hizo el ex presidente Kirchner con su hermana, antes de escoger como sucesora a Cristina, su esposa) y para reclamarle alguna conducta impropia primero pensará en el honor familiar, en el cariño que le tiene o en las cuenticas que le guarda, antes de actuar como hombre de Estado.

Chávez no sólo hizo elegir a su papá máximo empleado público de Barinas, sino que también impulsó la elección de Aníbal Chávez como alcalde de Sabaneta, su pueblo natal. También ha permitido que otro hermano sea el “Secretario de Estado” de la Gobernación de Barinas y lo pongo entre comillas porque tal cargo sólo existe en Barinas y creo que en Carabobo y designa al segundo hombre de gobierno, que en todas partes recibe el nombre de Secretario General.

Igualmente Chávez hizo nombrar a Adelis Chávez, hermano también, jefe del Comité Organizador de la Copa América 2007 en Barinas, sede del equipo de Estados Unidos, al cual recibió con grandes homenajes nada antiimperialistas. También Hugo Chávez nombró, por intermedio del rojo-rojito Rafael Ramírez, a su primo Asdúbal Chávez en un altísimo cargo en la deteriorada y demandada Pdvsa.

Y no nos hemos olvidado del profesor Adán Chávez, ex embajador en Cuba, la meca de todos los negocios del chavismo y de donde vienen las absurdas antiguallas marxistas que tratan de darle un barniz ideológico al saqueo boliburgués venezolano. Hoy Adán es el flamante ministro de Educación, al cual su hermano menor le ha asignado la tarea de terminar de acabar con la educación venezolana.

Al usted nombrar parientes es casi seguro que está dejando por fuera a gente más preparada para los cargos que designa. Es difícil que usted ante las hojas de vida de un pariente y de un conocido, usted se decante por el segundo. Casi seguro que su corazoncito elegirá al primo, al hermano o al padre.

Por eso, contra el nepotismo (la predilección por la familia en el ejercicio de la actividad pública) hay que actuar sin contemplaciones. Allí está el nefasto gobierno de Caldera como paradigma de lo que no se debe hacer: un hijo era ministro de la Secretaría de la Presidencia, otro hijo jefe de la Fracción Parlamentaria y un hijo político Comandante del Ejército y luego Ministro de la Defensa. Los resultados de tales nombramientos fueron el aislamiento del Presidente y miles de historias sobre negociados en los cuales estarían implicados sus hijos y yerno.

Chávez no va a actuar como estadista en el caso de las acusaciones contra sus parientes. El joven diputado barinés Wilmer Azuaje sólo ha hecho público algo que todo el que ha estado en Barinas oye por todas partes: que la familia Chávez se ha enriquecido de la manera más vulgar. La denuncia ha sido acompañada de documentos que difícilmente se pueden rebatir. El uso de testaferros sin ninguna solvencia financiera hace evidentes los delitos de abuso de poder y enriquecimiento ilícito.

De aquella familia decente que vivía en una urbanización de clase media baja, la Rodríguez Dominguez, y que tenía una pequeña parcela rural, “La Chavera”, hoy ha pasado a ser dueña, según la denuncia del diputado Azuaje, de un holding que reúne 17 grandes haciendas con maquinaria de última tecnología.

Uno de los temas preferidos de Chávez es exagerar su origen pobre. Se regodea hablando de cómo lo mandaban a vender dulces en las calles de Sabaneta para completar el presupuesto familiar. Pero, en verdad, hay que decir que su familia no era tan pobre, que su papá fue Director de Educación del Estado Barinas cuando el gobierno de Luis Herrera y que todos sus hermanos y él lograron obtener títulos universitarios en la denostada Cuarta República.

De manera que no eran tan miserables los Chávez, como le gusta decir al Primer Locutor Nacional, pero tampoco les dan los números (sumando sueldos y ahorros) para llegar a mostrar el patrimonio que tienen hoy.

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