Opinión Nacional

El quién y el cómo

En Venezuela siempre nos hemos preguntado, muchas veces con insistencia, sobre quién va a resolver nuestros problemas.

Esa búsqueda del «quién» me recordó los artículos de Michael Rowan, un columnista a quien admiro, y a quien sigo en el Daily Journal, desde que lamentablemente dejara la prensa nacional. Rowan plantea que en los países desarrollados lo que se dilucida no es quién va a resolver los problemas, sino cómo se van a resolver. Por el contrario, en los países subdesarrollados, todo se centra alrededor del «quién». El eterno paternalismo. La diferencia está entre el quién y el cómo.

La verdadera necesidad que tenemos los venezolanos hoy en día, más que encontrar el «quién» va a resolver nuestros problemas, es trabajar sobre el «cómo» los vamos a resolver.

La reflexión de Rowan me recordó el programa del «Chapulín Colorado», en el que las indefensas víctimas se preguntaban: «y ahora, ¿quién podrá defenderme?» De estas inseguridades es que se aprovechan los «mesías» para ofrecer a los pueblos esperanzas carentes de contenido y sin posibilidades de realización.

En los países subdesarrollados hemos ido de mesías en mesías, de Chapulín Colorado en Chapulín Colorado, y no hemos resuelto ninguno de nuestros problemas. Y es básicamente porque los problemas no se resuelven por el sólo hecho de que alguien esté allí, por más capaz que sea. Los problemas se resuelven porque se afrontan, se analizan, y se les buscan soluciones. Porque se trabaja sobre la base del «cómo» y no del «quién». Lo que sucede es que para nosotros el «cómo» es secundario, y muchas veces, irrelevante.

Mientras más desarrollado es un país, menos necesidad de líderes tiene. Los suizos, por ejemplo, no necesitarían tener Presidente de la República, por la sencilla razón de que no les hace falta. Por supuesto, no faltará quien diga, como tan equivocadamente se ha repetido tantas veces, que nosotros «no somos suizos». A pesar de que el genoma humano demostró que los seres humanos somos idénticos en un 99,8%, aquí muchos siguen pensando que somos genéticamente subdesarrollados. Ese determinismo genético es uno de los factores culturales que nos tiene más frenados como sociedad.

De cualquier forma, en Venezuela nos falta todavía un largo trecho que recorrer para poder prescindir de los líderes. Los nuevos líderes tienen que llevarnos al camino de la autosuficiencia y de la autogestión. Tienen que enseñarnos a que no debemos esperar que venga «alguien» a resolver nuestros problemas, porque la solución está en nosotros mismos.

Podremos apostar a ganador, y de hecho ganaremos, si todos los venezolanos nos convencemos de que la solución de nuestros problemas, ayer, hoy y siempre, no ha estado en el «quién» los va a resolver, sino en el «cómo» los resolvemos.

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