Opinión Nacional

“El régimen quiere matar a mi padre en la cárcel”

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Dorelys del Carmen Ramírez Paíva hija de este “obrero del periodismo” y de la abogada Matilde Paíva Mota, sostiene que su padre es víctima de un ensañamiento por parte de magistrados del TSJ, jueces, fiscales, diputados y funcionarios del Alto Gobierno, a quienes él ha denunciado, entre ellos Luisa Estela Morales Lamuño e Isaías Rodríguez. Esta bella y agradable jovencita tiene apenas 21 añitos y paradójicamente estudia 1º año de Derecho. Es extrovertida y se maneja con soltura frente a las preguntas y evidencia que se conoce muy bien los intríngulis del caso. Cuando hoy su padre está cumpliendo exactamente 10 meses metido en un claustrofóbico calabozo en la peligrosa cárcel, conocida como La Planta, ubicada en El Paraíso ¿?, Caracas; ella defiende apasionadamente la honestidad de su “viejo”.

¿Como estudiante de derecho que opinas de la justicia en nuestro país?

En estos momentos es difícil para mí responder esa pregunta, sobre todo, considerando la injusticia de que es víctima mi padre, el periodista José Rafael Ramírez, victima -según ella- de un vulgar montaje con la intención de meterlos en la cárcel y silenciarlo, como de hecho ha ocurrido. Como sabe el país, J.R.Ramírez, desde hace ya 304 días, está preso injustamente en una de las cárceles más peligrosas del país, como si hubiese cometido un atroz delito. Permanece durante las 24 horas del día recluido en un espacio de dos por dos y con luz artificial. Realmente él está secuestrado por el estado venezolano, y digo secuestrado, porque lo depositaron en la cárcel de la Planta, ubicada en El Paraíso, Caracas, y durante estos todo este largo tiempo los tribunales que han conocido de su causa, se han negado oírlo, le han negado todos los derechos que por ley le corresponden, llegando al extremo de negarle la libertad condicionada que le fuera otorgada por razones de humanidad, mediante sentencia del tribunal de juicio donde se ventila su causa. Se tardaron más de seis meses para oírle la apelación de su ilegitima detención, cuando el lapso, según la Ley no debe ser mayor de 10 días. Durante estos 10 meses, los jueces que han conocido del caso, se han ensañado en su contra, violando flagrantemente el debido proceso, negadóle su sagrado derecho a defenderse, como lo ordena la propia Constitución Nacional en su artículo 49. En esos 10 meses sus familiares hemos sido sometido a las más humillantes e indignas requisas para poder ingresar al internado judicial a verlo, además de soportar las sanciones o castigo por parte de Egleé Ascanio, directora de ese penal, de no permitirle a mi madre, que por lo demás es abogada, durante meses ver a mi padre, como sucedió en los meses de enero y marzo, por el simple hecho de, primero, reclamar la humillante ‘requisa’ personal a que era sometida y, segundo porque en vista del delicado estado de salud de mi padre, ella desesperada reclamó el que no lo sacaban a un hospital. Dicho esto, mi opinión es que en mi país, Venezuela, no existe justicia. Y no existe, no solo para mi padre, sino para todos esos centenares de procesados, que pasan meses y años esperando por la Audiencia Preliminar o que se les lleve a juicio y muchos de ellos, incluso mueren dentro de esos recintos penitenciarios en la espera de que los trasladen a los tribunales. Otros pasan años presos y, cuando se les procesa, resultan inocentes, ¿Quién responde por eso? Los administradores de justicia se muestran indiferentes, recubiertos de una insensibilidad tal, que raya más que en la indolencia, en la criminalidad. Allí está el caso de los comisarios Iván Simonovis, Henry Vivas y Lázaro Forero, además de los ocho funcionarios policiales más, todos imputados por los sucesos de abril de 2002. Ellos, presos, han enfrentado el juicio más largo de la historia judicial venezolana, es decir, son víctimas de una gran injusticia. En ese caso, al igual que en el de mi padre, han pisoteado la ley hasta más no poder. También estamos siendo testigos del escándalo bochornoso del tantas veces denunciado por mi padre, el ex Fiscal Isaías Rodríguez, quién ha sido puesto en evidencia como un individuo manipulador, criminal y perverso, que hoy luce como cómplice del crimen del fiscal Danilo Anderson. Esto nos trae a la memoria esa frase de Miguel de Cervantes: «La verdad adelgaza y no quiebra, y siempre anda sobre la mentira como el aceite sobre el agua». Puedo hoy asegurar con propiedad, que ese sujeto que ahora, por imposición del régimen es “magistrado” suplente en el TSJ de esa otra “magistrada” inmoral, Luisa Estela Morales Lamuño, participó, precisamente junto a ella, en la patraña contra mi padre, en venganza por todas las denuncias que públicamente contra ellos hizo por corruptos e inmorales. No, definitivamente, en mi país, no existe ningún tipo de justicia.

Debido a esa injusticia contra mi padre, quise abandonar mis estudios de Derecho, incluso se lo dije a mi madre y a mi tía Luisa, un domingo cuando regresábamos de ver a papá. Ellas oyeron en silencio mi protesta, cargada además de impotencia. Cuando terminé mi mamá me dijo, “al contrario hijita, ahora con más razón, debes sacar la carrera, para que el día de mañana tengas la oportunidad de poder administrar justicia en este país. Algún día tú podrás colaborar a trasformar el sistema judicial, para que cesen los abusos e injusticias que diariamente sufren tantas personas, cuidado si más, que tu padre y nosotras, hija. Que el caso de tu papi te sirva de experiencia. No debes nunca abandonar tus estudios”.

¿Cómo es la cárcel La Planta?

Horrible. Eso es un infierno y por eso a mi viejo no le agrada que lo (%=Image(6215667,»R»)%)
visitemos, pero nosotras sufriríamos más si no lo vemos. Él cuando cumplió seis meses metido allí escribió una nota que fue destacada en varios medios. De ella extraje un párrafo que mandé a montar y que conservaré conmigo, porque es un retrato vivo de lo que es ese antro. Dice así: “…Detrás de estos barrotes la vida no vale nada. Los presos tienen su propia ley y quién la trasgrede, paga con su vida. En este trabajo es imperioso resaltar, que en las cárceles una buena parte de delincuentes tienen dignidad, no como muchos de esos que administran justicia “en nombre de la República y por autoridad de la ley”, o de muchos de esos altos personeros del gobierno o de la política. En la prisión la palabra tiene un valor sagrado y quién no la cumple, paga sus consecuencias. El gobierno interno de los presos en cada pabellón es impresionante. Es aquí, en estos antros, donde realmente se calibra el verdadero grado de putrefacción del Poder Judicial en Venezuela. He escuchado historias de presos a quienes los jueces chantajean y extorsionan. Les piden dinero para liberarlos o rebajarles la condena. Ya no a través de los abogados defensores, para no tener que repartir el botín. Ahora la modalidad es solicitarle el dinero a las madres, hermanas o esposas de los procesados, quienes en la mayoría de los casos se ven obligados a vender hasta la casita o el “cacharrito” para “arrejuntar” los reales exigidos por “honorable” juez…”
Quiero además decir en esta entrevista que en ese sitio mi abuelita Dora, Chiqui, mi hermanita de apenas 8 añitos, la mamá de ella, mis tías y otros familiares, fuimos testigos el domingo 9 de septiembre del año pasado (2007) de un espantoso tiroteo, además del estallido de unas granadas, que le ocasionó la muerte a una jovencita de 17 años y su bebe de apenas 18 meses de nacida. Eso fue terrible. Vimos esos cuerpos destrozados en medio de una laguna de sangre. Ese día me convencí de que eso es el infierno, como dice mi padre.

¿En tu opinión quienes están detrás de esta infamia jurídica que se comete con tu papá?

Desde niña, he oído, vivido y sufrido, en todos los gobiernos, habidos durante estos 20 años de vida que tengo, la persecución, arrestos y allanamientos a nuestra casa y en las oficinas de mis padres, de que han víctimas, tanto mi papá por denunciar públicamente a través de la radio, la prensa escrita y la televisión la corrupción reinante, especialmente en el Poder Judicial; como mi mamá, Matilde Paíva Motta, por el ejercicio de su profesión de abogado. Ella por forma característica de protestas contra los jueces por las injusticias que cometen, que a veces ella misma justifica, diciendo, que eso sucede porque muchos de los administradores de justicias, son unos “analfabetas jurídicos y no saben lo que hacen”.

Detrás de la infamia cometida contra mi padre, están todas aquellas personas, magistrados, jueces, fiscales y otros funcionarios públicos y particulares, que mi padre públicamente ha denunciado, con pruebas en las manos, sus hechos de corrupción. Recuerdo que lo último que denunció mi padre, fue precisamente el día de su detención el día 12 de junio del 2007, y juro por Dios, que presencie la observación que le hizo mi mamá a mi papá “viejo cambia el título de esa información, te pueden mandar a matar”, se lo pidió durante tres días, sábado, domingo y lunes, a la hora en que desayunábamos y por su puesto mi papá no lo cambió y el día martes 12 de junio, a las dos de la tarde mi papá estaba preso. El título de esa información fue publicada en el diario Reporte y en Noticiero Digital y se refería a la bochornosa sentencia que produjeron los “magistrados” de la Sala Constitucional en contra de una humilde trabajadora del Banco de Venezuela, a quien mediante esa sorprendente “revisión de sentencia”, le arrebataron todos sus derechos laborales, que legalmente había ganado en todas las instancia judiciales inferiores.

¿Cuál es el estado real de salud de tu padre?

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Mi viejo sufre de diabetes y es hipertenso. Su salud se ha deteriorado debido a la huelga de hambre que mantiene en protesta por la injusticia que se ha cometido en su contra y por las mismas condiciones de su reclusión en ese sitio. Como dije anteriormente, él tiene ya 10 meses encerrado en condiciones infrahumanas, sin poder caminar y tomar sol. Mi papá ha sido un hombre súper activo, amante de la playa, del campo, de los espacios abiertos, y este encierro injusto e inhumano, de 10 meses lo está matando físicamente, y moralmente, por que ahora, más que nunca, se ha convencido que en este país no existe justicia y reina una dictadura disfraza de democracia. Desde que fue aprobada la Ley del Tribunal Supremo de Justicia él ha recomendado mucho, incluso en muchas de sus columnas el libro “Los Juristas del Horror”, de Ingor Muller, que trata de la justicia alemana en tiempos de Adolf Hitler. Hay que leerlo para darse cuenta que cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Hoy con propiedad puedo asegurar y está de anteojito, que lo que pretende el régimen, es matar a mi padre en la cárcel, para que los demás periodistas se vean en ese espejo.

¿Honestamente consideras que tu papá es inocente?

Sí. Lo juro. No porque sea su hija, lo digo por el ejemplo de vida. Él no es un hombre capaz de cometer delitos, y mucho menos por dinero, y esto lo digo, para aquellas personas que no lo conocen, porque su familia y sus amigos lo conocemos perfectamente, y sabemos de su honestidad. Lo poco que tiene mi padre, se lo ha ganado durante más de 30 años de ejercicio en el periodismo. ‘Él es un obrero del periodismo’, como dice mi mamá. Mi padre es culpable para todos esos funcionarios que se aprovechan de sus cargos para robar los dineros públicos y, que hacen lo imposible para silenciarlo, para seguir con sus actos de vandalismo sin nadie que los perturbe. Mi padre inocente, él es un hombre desprendido de lo material y jamás le ha tenido amor al dinero. Puedo asegurar que hoy lo que le están cobrando son sus denuncias, hechas contra los jerarcas del régimen, y especialmente contra los altos jefes del Poder Judicial y del Ministerio Público. Le están cobrando con saña, con venganza y agavillamiento, que es lo más grave y, esto lo digo, por la forma que lo han tratado como preso y, como se ha ventilado jurídicamente su caso.

¿Consideras entonces que el gobierno tiene sus manos metidas en el caso de tu papá?

¡Claro que si! No hay que olvidar que, a solo horas de haberse producido la arbitraria detención de mi padre, el 22 de junio de 2007, ejecutada por funcionarios del CICPC-Chacao, usurpando las funciones propias del Ministerio Publico, se produjo la inusual rueda de prensa que ofreció en la sede de la DISIP, Pedro Carreño, para ese momento ministro de Interior y Justicia, calificando a mi padre de peligroso delincuente. Aquí tengo el recorte de prensa que dice: “El periodista José Rafael Ramírez extorsionaba a empresarios y funcionarios a quienes sometía a escarnio público a través de su columna. El caso que ha provocado su detención es la extorsión a un empresario de la industria petrolera sobre quien publicó informaciones que le implicaban en acciones irregulares. Cuando el empresario le llamó para una rectificación, Ramírez le dijo que “todo tenía un precio y que debían transarse”. Ayer estaba recibiendo 5.000 US $ con los que debía trasladarse a Miami donde iban a hacerle entrega de 400.000 US $.”. Allí mismo el ministro Carreño instó al juez que debía conocer su causa a que le aplicara todo el rigor de la ley, además que aprovechó para poner en tela de juicio el ejercicio del periodismo en Venezuela. En este punto debo aclarar, para desmentir a tristemente celebre ex ministro, que mi padre para ese momento no tenía su pasaporte vigente, además que nunca ha tenido visa para ingresar a Estados Unidos, pues jamás la ha solicitado ¿Entonces como es que iba a viajar a territorio norteamericano?.

No conforme con semejante show que montó en la policía política el entonces ministro Carreño, el régimen, en la persona del diputado Luís Tascón, amigo personal de WILMER RUPERTI, montó una función de circo en la Asamblea Nacional, presentándole al país el ilegal video montado, con la única intención de descalificarlo públicamente, no solo a él, sino al ejercicio del periodismo venezolano. Interpelaron a RUPERTI, la supuesta víctima, y allí él mismo, en persona y con el país de testigo, reconoció que no conocía a mi padre y que jamás había hablado con él, ni personal, ni telefónicamente ni a través de ningún otro medio, amen de que aseguró, que el nunca habló de extorsión alguna. En esa misma “SESIÓN EXTRAORDINARIA” de la Comisión designada para tal efecto, ampliamente difundida en vivo y en directo por varias televisoras, se dijo que para salvaguardar el derecho a la defensa de mi padre, también a él se le interpelaría. Varias veces los abogados defensores de mi padre, José Luís Tamayo y Carlos Ramírez López, solicitaron por escrito que lo llevaran a la Asamblea Nacional a declarar, como fue aprobado, y todavía se está a la espera que los diputados escuchen su versión y también el país a través de las cámaras de televisión, como lo hicieron ellos en esa interpelación.

¿La justicia con tu padre, ha sido ciega, sorda y muda?

La justicia no, una buena e influyente parte de sus administradores. Unos por ser insensibles, otros por ser ineptos, otros porque cuidan el puesto y necesitan el sueldo para vivir, porque jamás han ejercido ‘no han pateado el piso judicial’ como dice mi mamá y, otros porque obedecen perrunamente órdenes superiores, para justificar sus actuaciones o sus aberraciones jurídicas, para usar una expresión de mi viejo.

¿Si tuvieras la posibilidad de hablar con el presidente Chávez, que le pedirías?

Eso es muy difícil, sobre todo porque es él, el padre de la criatura, pero si eso llegara a suceder, no dude nadie que le pediría a gritos que impulse una verdadera reforma, con carácter de urgencia, en el Poder Judicial. Estoy segura que si este poder marchara y fuera realmente autónomo, en Venezuela, reinaría la paz, sobre todo porque estarían garantizados los derechos de sus habitantes, se administraría justicia eficaz y oportuna, se protegerían los derechos humanos, todos tendríamos derechos a una vivienda, a la educación, a la recreación, a la alimentación, se respetaría la propiedad privada, y podrías caminar tranquilamente por nuestras calles sin temor se ser victimas de la delincuencia. Si fuese así, existiría un verdadero Estado de Derecho, una verdadera democracia.

¿Crees que después de todo lo que estas pasando, podrás ejercer tu profesión de abogado en un futuro cercano?

Como lo dije antes, voy a terminar la carrera, y procuraré prepararme lo mejor que me sea posible. Quiero ser una estudiosa del derecho, para aspirar a administrar justicia en mi país, y así contribuir, en lo que pueda, a evitar que persona alguna sea victima, como mi padre, de semejante injusticia. Dios y la Divina Providencia me iluminarán para seguir el mejor camino para lograrlo.

Tu padre esta en la cárcel y sabemos que tu mamá estuvo muy delicada de salud, por la huelga de hambre que inició en el Palacio de Justicia de Maracay, en apoyo a tu papá, ¿que puedes decir hoy de todo esto que les ha pasado?

Puedo decir que en principio me angustió y hasta me molestó toda esta situación. Protesté, alegando que a pesar de tener solo 20 años, pareciera haber vivido como 100. Desde muy niña he vivido con zozobras junto a ellos, y todo por todas sus luchas. Me han contado que a los 6 meses de nacida mi padre a veces se veía obligado a llevarme con él, acostadita en una cesta con mis teteros y todo, a una emisora donde él trabajaba, como Director de Información. Pues bien un día mi viejo estaba denunciando en el noticiero a un juez de apellido Belandria por que había puesto en libertad a un peligroso violador. En el reporte de la información, mi padre y que preguntó ¿Será que este juez no tiene madre, hermanas, esposa o hijas? Eso hizo que de inmediato el denunciado juez, acompañado de un tropel de funcionarios de la DISIP, se presentara a la emisora a sacar preso a mi papá conmigo en la cesta. Era en la época cuando estaba vigente en la Ley aquel arbitrario arresto disciplinario de 8 días. Me cuentan que mi papá a micrófono abierto informaba que se lo llevaban preso unos funcionarios de la DISIP por orden del Juez, y que por favor le auxiliaran a su bebe. Se presentó al sitio un fiscal del Ministerio Público, que a pesar de que intentó evitar la detención de mi padre, no lo logró, pero se hizo cargo de mí y me entregó a mi mamá. Seis años antes de yo nacer, ese mismo juez ya había metido preso a mi papá, también porque en un diario que él dirigía denunció que luego de ordenar sacar de un calabozo a un preso acusado de haberse robado un camión cargado de café y mandarlo con un policía a una agencia bancaria, para que sacara un dinero, le libró la boleta de excarcelación. Ese hecho le causó suspicacia a mi papá, quién publicó la información señalando, que aunque con su cuenta bancaria vacía, el preso había logrado su libertad. El juez se indignó y ordenó la detención disciplinaria de mi padre, quien estuvo preso 30 días por irrespeto a la Majestad del Poder Judicial. De esto he leído los periódicos de la época, que tiene mi viejo en el archivo. En el año 2000 ese juez que metió dos veces preso a papá lo botaron de la judicatura porque ya no le cabía el dinero en sus cuentas bancarias.

Con mi mamá ha ocurrido algo similar. Tengo conocimiento que cuando yo tenía 4 añitos, fue arrestada por una jueza a la que se enfrentó porque estaba desalojando a una señora y sus niños de su vivienda y que un vivo quería quitársela. Fue un arresto de ocho días, que fueron muchos, y papá mientras duraba el arresto me lleva todos los días donde ella estaba detenida y cuando teníamos que salir de allí, yo lloraba por quedarme con ella. Mi mamá también llorando me convencía a que me fuera con papá. No me decía que estaba detenida, sino que ella trabaja en ese comando policial y como tenía guardia, no me podía quedar a dormir con ella. Yo le preguntaba cuando terminaba la guardia y ella me decía “el martes mi niña, si Dios quiere”.

Mis padres constantemente están en auxilio de alguien, siempre están presto a colaborar, a solidarizarse, indistintamente quien sea la persona, posición económica o política, y no es que ellos lo busquen, la gente corre hacia ellos, a cualquier hora del día o de la noche, y ellos nunca dicen no, y son muchas la veces, que yo termino sacrificada en unas vacaciones, o un viaje o una fiesta.

Que puedo decir hoy, en estos momentos, que la fortaleza de mi madre es increíble, durante estos 10 meses ha pasado y soportado todo por mi papá, estuvo mas de ocho días bajo pleno sol como a 40 grados bajo sombra, atada a un poste en la terraza del Palacio de Justicia del estado Aragua, sin ingerir alimentos, soportando la guerra psicológica que le aplicó el presidente del Circuito Judicial Penal del estado Aragua, quien nunca le dio la cara, pero utilizó al personal de seguridad para que la hostigara, en las noches apagaban la luces del Palacio y soltaban unos perros amaestrados. No me permitían ingresar al Palacio, ni a ningún familiar, ni amigos, ni siquiera para entregarle agua o suero. No permitió que persona alguna la acompañara en las noches. Ella presenciaba como personal de seguridad me agredía de palabras y amenazas de ponerme detenerme. A ella también la amenazaba con abrirle juicio por protestar frente dentro de una instalación judicial y frente a un área militar. Eso lo hacían para que mi mamá se agotara más rápido y así evitar el bochorno que les representaba su huelga de hambre, dentro del propio Palacio de Justicia. El apoyo que recibió fue grande, e incluso de personas desconocidas, a través de la cerca. Muchísimas personas que visitaban a mi mami, le lanzaban agua, suero, flores, estampas religiosas con oraciones, lamentablemente el talón de Aquiles de mi mamí la venció, sus oídos se vieron muy afectados, en el día altas temperaturas y en la noche el frío, hasta que perdió el conocimiento y aprovecharon la oportunidad de desalojarla, llevándola a una clínica.

El aprendizaje de esta huelga, el conocimiento del ser humano, sobre todo el que administra justicia, la mayoría indolente e insensible, arrogante y prepotente, y los otros, los seres humanos especiales, que son la minoría, funcionarios públicos del Poder Judicial y del Ministerio Público, sensibles, humanos, solidarios y consecuentes con sus principios, aún arriesgo de exponer su puesto de trabajo. Estas experiencias me han ayudado a madurar prematuramente, sobre muchas cosas de la vida, sobre todo con respecto al comportamiento de los seres humanos, a veces hago apuesta con mi mamá, haciendo análisis de las personas, que veo por mi primera vez, bien sea por su mirada, por sus gestos, por su forma de actuar, unas las gano y otras pierdo, la mayoría de las veces, gracias a Dios. A mis padres, mis respeto y fortaleza.

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