Opinión Nacional

El revisionismo histórico

Negar lo que fuimos puede ser un tremendismo. Si bien la dialéctica inexorablemente impone el cambio; pasar de un extremo a otro, no es tan valido en un intelectual, menos en un historiador que hizo cátedra con la metodología marxista y de la noche a la mañana, dice que ese no es el camino; y por ironía se alía con el pasado que tanto criticó. El caso concreto es el del historiador Germàn Carreras Damas, individuo con todo un prestigio en la ciencia histórica; resulta que hoy es un convencido aparente socialdemócrata; flamante presidente de la Fundación Carlos Andrés Pérez y directivo de la Fundación Rómulo Betancourt. Al hombre le pasó un cambio profundo, una conversión tipo Pablo en el desierto, el apóstol cristiano que después de ser un cazador de los seguidores del Nazareno, se transformó en uno de sus mayores propagadores.

No soy quien para juzgar la posición del hombre; el suscrito militó en el llamado Partido del Pueblo. Entre una militancia sin convencimiento, traté de influenciar a la distancia con mis escritos y en la decantación de una posición principista en la organización; no obstante, el arribismo y los intereses entre la dirigencia fundamental y los grupos económicos, hacia imposible todo cambio. Tomé retirada y cual Atalaya he podido comprender en mayor profundidad, que Acción Democrática no fue más que una franquicia al ser timoneada por el Gocho; mientras la dirigencia preclara en la década del sesenta expulsada, léase Domingo Alberto Rangel y Luís Beltrán Prieto Figueroa, por sólo citar dos intelectuales de altura.

La bellaquería con el colombiano andino presidente se hizo realidad; lo demás es cuento sabido. Por lo que ver a un hombre de la talla intelectual del doctor Damas llevando al Olimpo a tremendo pillo, no puede calificarse sino de tremendismo intelectual; ahora qué hay detrás de estos saltos, que no son saltos al vacío.

No por casualidad Simón Alberto Consalvi es el pupilo del Grupo Otero Silva y compañía. El intelectual que tuvo puestos claves durante los gobiernos adecos, desde hace rato lidera el fondo editorial en temas de historia patria de esa pieza de los Amos del Valle; le sigue en compañía otro historiador como Manuel Caballero, individuo que con temas del militarismo, autocracia y cosas por el estilo, hace su agosto junto con Elías Plinio Iturrieta y su historia de las mentalidades. Hombres tan disímiles, como Carreras Damas, Manuel Caballero e Iturrieta, caminan junto al antiguo Ex Ministro de Relaciones Exteriores y Ex Embajador en los Estados Unidos: El señor Consalvi; todos apadrinados por Miguel Otero y su combo; no deja de llamar la atención.

Los hombres aducen, en su pensamiento histórico sobre el acontecer nacional, que se está ante la barbarie echa gobierno, que la pelea seria entre civilización y regresionismo; hay algo de cierto en dicho enfoque, no obstante, un salto más cualitativo sugiere que levantar un proyecto nacional con quienes fueron gobierno, privilegiados del punto fijismo y ahora revisionistas estratégicos y ayer anti adecos; no son precisamente los elementos morales para una salida, que esperemos sea democrático, del llamado nieto de Maisanta.

La crisis venezolana va más allá de un problema de gobernabilidad y del populismo en la versión chavista. La realidad lacerante es que ni el punto fijismo ni esta mentira del socialismo de siglo veintiuno, parecen ser el ruta para adecentar un mínimo el país real; pues, como dice el casi siempre asertivo Domingo Alberto Rangel, el viejo: Aquí gobierna la delincuencia en todos los estratos sociales, por lo que el diagnóstico es otro, que las mismas contradicciones impondrán al colectivo nacional.

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