Opinión Nacional

El silencio, la celestina de la pervesidad

            Al maestro Dr. HC Leopoldo Finol quien asume los riesgos de hablar con sus hechos.                                           

            Toda sociedad trabaja con eso que, tan abusivamente, se llama valores. Y sobre ellos descansa la legitimación de la conducta social, del individuo con relación a ella,  pero también las complejas relaciones con el poder y las relaciones que él impone para su estabilidad y permanencia.  Para el común de nosotros los humanos, con la generosidad del caso, los valores son nociones marcadas por la subjetividad que la cultura, por una parte, ha impuesto  y,  por la otra, la relativización de ellos, según  los intereses que entran en juego, desde los del individuo sine nomine hasta los más reputados personajes del mundo de la fama, de los gobiernos, de la economía, religiones, etc.  Pero, esa cuestión va un tanto más allá.  Los medios que se emplean para imponerlos, así, en la educación desde la casa hasta el término de la secundaria y, aun muchas veces, en universidades, las confesionales de manera evidente, en las autónomas no menos confesionales por su atraso, se difunden esos valores que se convierten en modelos a imitar, a seguir, y,  en los mejores casos, a superar. Los Mass Media, con mayor eficacia y hasta en detalles como en casos de  alta curiosidad en familias en donde la figura paterna o materna es de sangre azul, exitosa,  de virtudes sin par, por oposición a  la otra parte de la familia, identificada con el fracaso. Seres del  mal ser y existir, por tanto de quienes es lícito esconderse, negarlos, rechazarlos.  Los primeros, de la generalidad, como sabemos, se organizan bajo la dicotomía de bueno/malo. Puro/impuro. Pecado/virtud, en el fondo, Dios/ diablo, los de la casa, en éxito/fracaso.

            En nuestros días, en política, en economía,  también se crearon valores con sus correspondientes opuestos, pero que alcanzan tal carácter que se van convirtiendo en absolutos ahistórico. Son y existen con  tales grados de pureza que, ausentes de su carácter histórico,  se convierten en dioses, con sus cualidades. Impolutos, por  encima del hombre.  Lo absoluto es perfecto porque es lo que es, decía Bergson. Y antes que él, Yo soy el que soy, dijo Jehová.

Libertad, justicia Democracia/mercado se hacen  una unidad de tal ligazón, que se divinizan, se deifican y  solo encuentran sus análogos, pero con menos  fuerza, en la Trinidad, Padre, Hijo, Espíritu Santo. Sus opuestos son obvios, socialismos, estatización, autoritarismo…que, según los intereses, ahora de este su opuesto,  se deifican también y, el diablo es el de enfrente. Basta, para no ir lejos, recurrir al escasísimo diccionario intelectual  de Chávez,  socialismo  es justicia, amor, solidaridad, independencia, y de unos días para acá, la vida, por enterarse de su mortalidad,  en dos platos, la divinidad, el socialismo,  contra el capitalismo, la maldad. 

Por entre los “palos” va ganando la carrera la globalización, con su opuesto mas débil, que aun pudiera llamarse  nacionalismo, pero que da como vergüenza decirlo en alta voz. Los teóricos de este renovado empeño del poder económico con “plusvalía  axiológica”,  la globalización, esconden que siempre existió la tendencia a la globalización, que mutatis mutandi siempre fue la misma razón, extender dominios,  Alejandro Magno es un ejemplo, el que hablemos castellano o inglés es otro mas cercano, como viejísimo es el cristianismo, cuya crueldad para su imposición global carece de parangones, salvo los crímenes de los cuales fueron víctimas en su empeño de globalización,  y el islamismo, hoy,  se ve como real riesgo. 

En esta charca nos movemos en nuestro patio, nada sabemos de cuanto en el mundo, quiero decir fuera de nuestro ombligo, está ocurriendo.  El capitalismo vive una dura crisis, de la cual, según es su habilidad para manejar la consciencia que lo justifica y la violencia real que controla su poder y en donde está su mérito, saldrá. Y se fortalecerá en la medida en que de alguna manera abra paso a la equidad. Y si quedan cadáveres en ese empeño son mártires o herejes, ambos buenos muertos por necesidad. Los esclavos, reafirmarán, que de la empresa privada no se pude hablar, que son los apóstoles del proceso, los mecenas de la libertad y si yerran siempre es tras el bien de los demás, que sus críticos son sencillamente frustrados con altos niveles de imbecilidad.

            En el seno de las familias,  si pudiéramos ahora mismo comprenderlas,  para nuestro caso, cerca del 36% de la gente se congrega en torno a la madre, en el más grave abandono y con las más fatales, trágicas  consecuencias.  En otras, con mejores posibilidades, los valores se reducen a la adoración del éxito, y bendito sea Dios, se hace abstracción de quien lo logra y cómo logró hacerlo. Basta tenerlo y ya, el éxito  y no el hombre es el héroe que puede con una palabra decidir el destino del hijo o ser el modelo que se evoca de continuo para seguir sus pasos. Sé como él, el éxito  conlleva poder, felicidad, placer, dicha, seguridad,  en definitiva, hace al hombre  perfecto y derechos tiene  para colgar en sus paredes sus trofeos, sean víctimas de su poder o seres que esperan la redención de su mano. Total es el dinero, alma del éxito, verdad práctica, más dulce vita  para vivirla,  que las criticas de El Mercader de Venecia, del siempre pobre, miserable tal vez, y sin éxito en vida W.  Shakespeare.     

            Pero, la vida, diría Rafael Zabala, con vinos buenos mejorando en sencillez la sentencia de Goethe,  la vida es mas rica, mas  que todo lo demás que rico sea, porque es rico por ella.  Hoy la crisis del capitalismo adquiere un debate trascendental en Europa. La democracia tiene graves fallas, entre cuyas peores está el que sus dirigentes, laicos o con sotanas, millonarios o escasos de fortuna pero buenos ardides, se hacen dictadores. Que el hombre trueca su valor esencial de hombre por el de un voto en el mercado, bien dice Facundo Cabral. La burocracia partidista se hace vitalicia y como en las grandes organizaciones dogmáticas de todas las eras, la verdad del jefe, en el peor de los casos o del partido, si eso pudiera ser mejor, es la verdad y los valores son los de la hegemonía. Y qué tragedia, sigue siendo la verdad del poder económico el núcleo.  Y la cuestión está en que eso hay que superarlo, y hacerlo sin importar el nombre que podamos darle, total, el demos crece según  crece la conciencia de la sociedad y esta de la cualidad racional, ética, estética de cada individuo.  Y el  poder decrece, mientras más  se limiten sus garras. Del mismo modo el mercado, en Europa,  se hace trizas, solo los que bien cobran por decirlo, repiten que el mercado es, en mucho menor grado el lugar donde se obtienen utilidades, el espacio donde la sociedad avanza en el bien común. Y, solo por mera manipualcion se puede establecer que las relaciones de compra venta son el ejercicio de la libertad.

            Y podríamos seguir con ejemplos y sus contraejemplos. Volvamos a casa. Hoy tenemos en Venezuela una pelea de perros pobres  pero sin que exista un perrita de atracción, como diría Nazoa en su bello poema,  Perro callejero, que el manos diera algún sentido a la pelea y que permite una hazaña a la perrita, escoger, y decide por el que mas le gusta no por el que tiene mas fuerza, dicen los perrologos, al menos no hipoteca a priori a sus perritos. Su acción es mas “moral” a la de quien se humilla ante la grandilocuencia del poder y a su prole condena a beber de él.   Es esta tierra se muere en una pelea grotesca, entre un paranoico sin fronteras y los otros enfermos, cuyos actos evidencian sus verdaderas dolencias, su absoluta ausencia de la realidad, y en consecuencia, para el primero,  cuanto aquí ocurre es el proceso para alcanzar el paraíso, cuyas etapas homologa, a su barinés modo, con las trozos de edades de la era del hombre en la tierra, edad de bronce, plata  y oro. Y así es si el bronce sirve para hacer balas para los asesinos que a miles vemos libres matando. Será de plata, la que se  llevan sus guardianes, testaferros, acólitos, secuaces,  favoritos y será de oro, si viven  y han ten ido tiempo pata llenar sus arcas en el corazón del imperio, sea cualquiera su casa. Nuestro presidente ha hecho del país un ser que agoniza y él se convierte en su médico, en su salvador y de su enfermedad una aberración para jugar con Dios y usarlo para que evite la crucifixión de su Hijo, quien sabe si en su cabeza es más que eso… 

            Pero, que ha pasado en al acera del frente? La misma enfermedad,  jugar al mito, a la deificación.  Vamos a restablecer la democracia, y juran por ella y afirman que ella  más que una forma política, histórica  es  una condición de la vida. Y dicen mas, así como Chávez antes del parto de su enfermedad decía…o Muerte, reiteran la democracia es la vida.  Así vociferan, pero nada más dicen. Para ellos, como para Chávez el mundo no existe. La ciencia y la tecnología no existen, el arte no existe y la filosofía ha muerto, bueno ojalá pudieran decir esto último, la palaba filosofía les es arisca… El debate europeo sobre la  crisis griega,  etc… es inadvertido, porque entre otras causas, allá se debate el problema ético, el problema moral y se hace acusaciones muy concretas a las virtuosas empresas, las sagradas, a los santos gerentes,  porque en lugar del mercado para “el bien  común”  es para su único y exclusivo bien. Porque hay  actos reñidos con la más elemental consideración humana, con la naturaleza, sustentados en la multiplicación de beneficios más allá de la más elemental probidad, de ser posible. La crisis de los Estados Unidos, a cuantos pobres hizo mas pobres?  Y no se exagera al decir que aun los ricos que quebraron ahora son más ricos. A Obama no lo acusan por mal o buen negro, sino porque se ha atrevido, tímidamente a dar un poco de seguridad social a tanto negro, chicanos, indios, blancos, chinos…gente sencillamente que lo necesita por justicia.  Se discute en el mundo el papel del Estado. Y otra vez es lo mismo, las hegemonías económicas, religiosas también, etc., lo quieren a su servicio, gendarme para su protección, resguarda y guardián de sus intereses, mientas los otros, lo quieren y también necesitan como su protector y no exclusivo de aquellos, gente que quiere limar las garras al poder y ser mas libes ellos.

             Aquí necesitamos de empresarios humanos, lo cual es nada fácil, porque los devora la “moral” del capital, y hacen del éxito la más alta virtud de su gloria. Ceo que empresas como La Polar, o señores como Eugenio Mendoza, son ejemplos de probidad humana y compromiso, son distintos a las empresas que hacen de China un gran negocio chino y  de ellos, sin importar el comunismo chino, ese cuento tan cuento como que si China pudiese vivir sin emperadores encima de su pueblo, si no hay emperador, dictador, no hay chino.  Aquí necesitamos políticos que asuman el problema humano, más que  el juego al poder. Necesitamos hogares donde la fama y el modelo sean la dignidad, el saber, el amor, la verdad y la fe. Por allí andarán los caminos. Lo digo yo con la autoridad que da el no ser nada, el de ser sencillamente el contraejemplo de esos valores que pueblan estos templos, pero que por amor al hijo, al amigo hay que asumir los riesgos. La Prudencia que la verdad oculta es la madre de la perversión y el silencio su hogar.

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