Opinión Nacional

El Waterloo de Chávez

En casi nueve años de gobierno Chávez ha enfrentado, exitosamente, diez procesos electorales, hasta el dos de diciembre solamente ha perdido uno y es precisamente el cual le entregaba el poder total de la nación, con poder absoluto sobre los poderes del Estado venezolano. Si Chávez hubiera triunfado, el poder en sus manos sería tan amplio, tan inmensamente grande, que es muy posible que no hubiera podido gobernar pues, según su reforma constitucional que en realidad era una nueva constitución, no dejaba pie para ninguna delegación de poder.

¿Cómo fue cambiando la situación?
– Es obvio que el cierre y expropiación ilegal de los equipos de transmisión del Canal 2 de TV, Radio Caracas Televisión, fue la chispa que lanzó a la calle a los héroes de la jornada libertaria. Los estudiantes universitarios entendieron que la idea de Chávez era la de crear una nueva Cuba, con un poder más grande que el de Fidel Castro pues no tendría necesidad de mendigar por ayuda económica. Mal que mal, son casi 60 mil millones de dólares que financian la llamada revolución bolivariana la cual es inexplicablemente financiada en más de un 70% por el imperialismo del presidente George Bush Jr., pues su país es el mayor consumidor del petróleo venezolano amén de que Venezuela es dueña de la tercera comercializadora de hidrocarburos en Estados Unidos la CITGO Corp., que consume 800 mil b.d. de petróleo.

Las decisiones prepotentes y erradas tomadas por el gobierno de Hugo Chávez, un teniente coronel autodidacta, quien nunca aprobó el curso de Estado Mayor, quien nunca ha aceptado consejos de nadie, lo llevaron a plantearse una política signada por el síndrome de Albania, que fue aislando poco a poco al país de sus amigos. Se alejaron de su lado los españoles, antes del «¡Por qué no te callas…!», la Comunidad Europea, Brasil, Perú, Colombia y Chile, países muy importantes para la política exterior chavista, aunque él no lo reconociera.

Verticalismo y prepotencia
Chávez siempre condujo «su revolución» en forma vertical. Una vez me dijo: «mira Mario, a mí no me gustan las elecciones porque dividen a la gente» y, aunque este era su proceso electoral número once, es obvio que de haber ganado hubiera sido también el último acto electoral del pueblo venezolano. En otra ocasión me confesó que el MBR-200, su primer partido político, debía desaparecer pues no lo creía apropiado para llevar adelante su proyecto. «Los partidos sólo sirven coyunturalmente», me aseguró. Así, en 1998 nació el MVR (Movimiento Quinta República, al cual eliminó hace un año para crear, primero el PUS (Partido Unificado Socialista), al cual debido a los chistes del pueblo cambió por PSUV (Partido Socialista Unificado Venezolano), el cual es muy sui-generis: él es el Presidente, elegido por él mismo. El partido no tiene estatutos, no tiene programa, y menos declaración de principios.

De acuerdo a eso el Presidente no tiene contrapeso de ningún tipo y nadie se atreve a contarle sobre el mundo real. La verdad sea dicha, a Hugo Chávez le vuelven loco los halagos y lo que los venezolanos llaman el «jalabolismo» o «jalamecatismo», que en chileno quiere decir «pateros». Nadie es capaz de discrepar de él; todos sus ministros y funcionarios le tienen un enorme miedo pues sus arranques de rabia son apoteósicos.

Chávez, cuestiona el rol del PSUV, del gabinete y de la Asamblea Nacional, que es según Heinz Dietrerich, su gurú socialista, «esencialmente una caja de resonancia de la voluntad presidencial donde los diputados, controlados por tres «capataces», dicen «sí» a todo lo que él plantea, aunque sea inviable.»
Exacerbación del militarismo
La prepotencia de los funcionarios chavistas, sumado a que todo el país está militarizado (dicen que ni Pinochet tuvo tantos militares en su gobierno, ni tantos militares presos), mas la idea de concentrar el poder, cambiar las reglas de la propiedad, la ampliación del período presidencial de seis a siete años; además de elementos económicamente inviables como la jornada laboral de seis horas y propuestas estructurales, como la refundación del Estado sobre consejos comunales, cuya implementación presuponía la existencia de una dictadura revolucionaria en Venezuela, para la cual había condiciones, hicieron que el pueblo venezolano, siguiera a sus hijos, a los estudiantes, que dieron una campanada de alerta y se tomaron las calles para defender la democracia, llevando las encuestas a decir que el NO ganaría por más de diez puntos.

Estudiantes únicos heroes
El domingo dos de diciembre, los resultados electorales estaban listos a las 9pm, sin embargo, en el CNE (Consejo Nacional Electoral) se cerró la sala situacional y no se le permitió la entrada ni a los observadores extranjeros ni a los representantes del bloque del NO, cuestión que produjo un alerta nacional en el estudiantado venezolano y una denuncia del general Baduel, ex ministro de la Defensa quien tiene un gran arrastre y ascendiente dentro de la FAN (Fuerza Armada Nacional), y se dice que Hugo Chávez habría sido conminado por el Alto Mando a reconocer el triunfo del NO para evitar derramamiento de sangre: esta vez la oposición, bajo el liderazgo estudiantil, no abandonó las calles y demostró que defendería su triunfo a como diera lugar.

Para el analista venezolano, director de la revista Venezuela Analítica, Emilio Figueredo, «el largo día del 2 de diciembre hasta la madrugada del 3 es más que el simple triunfo de una tendencia sobre otra es una lección para todos los venezolanos. Es una lección que le dio el movimiento estudiantil a los partidos políticos, a la sociedad civil y a todos nosotros en general. El espíritu franco y generoso de estos muchachos nos enseñan el camino a transitar que no es el del odio, ni el de la revancha sino el de la esperanza y la unidad».

Hugo Chávez, quien cree fehacientemente ser el líder de la «revolución americana», se durmió en sus falsos laureles y tuvo su Waterloo, en donde las huestes enemigas inermes y acorazadas solamente con la razón de muchachos no mayores de veintidós años, tendría que retirarse definitivamente, pues ese casi 40% de venezolanos que no votó ahora expresarán su opinión en las urnas sabiendo que la unidad creada por los muchachos, líderes de hoy y de mañana, es tan férrea que no habrá bayoneta alguna que los detenga; además, el mismo Napoleón Bonaparte dijo que «el gobernante que se sienta sobre un trono de bayonetas termina por pincharse el «derrier».

Fundado hace 26 años, Analitica.com es el primer medio digital creado en Venezuela. Tu aporte voluntario es fundamental para que continuemos creciendo e informando. ¡Contamos contigo!
Contribuir

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Te puede interesar
Cerrar
Botón volver arriba