Opinión Nacional

El Zulia herido

En oportunidades, la carencia de una sólida referencia histórica, la incomprensión de la misma, el creer que la fenomenología de los sucesos no tiene relación con la caracterología de la gente, hace caer al mandatario en un craso error con los Mandantes. A los Mandantes no se les puede conminar, azuzar, intimidar, amenazar, reducir con las armas.A los Mandantes, no se les puede amedrentar con la agresión, el insulto, el agavillamiento, la injuria, la calumnia, la grosería o el insulto palurdo y procaz.

A los Mandantes, no se les puede secuestrar su voluntad, su gallardía, su honor, su orgullo, su dignidad. Los Mandantes sencillamente establecen un mandato y ese mandato, esa orden debe ser ejecutada por el mandatario, es decir, quien ejecuta el mandato, el mandado ordenado por el mandante. El Mandante es el Pueblo.El Pueblo en su totalidad, sin distinciones, sin exclusiones, sin imposiciones sectarias. El mandatario es un solo sujeto. El poder del mandante, el poder real, es el del mandatario multiplicado por el número de mandantes. Así de sencilla funciona la ecuación primaria y originaria del poder. La pretensión del mandatario de descalificar al Mandante es írrita.No tiene sentido, es area, superficial, adventicia.Es nula de toda nulidad.Es un ardid mas de una bellaquería que lastima el esfuerzo y aspiración del Mandante por el desarrollo.

El Zulia es Mandante.El Zulia está herido por el agravio, por el insulto, por la intimidación.El Zulia es humilde pero tiene dignidad.El Mandante humilde está próximo a colocar al rey de los egos en su lugar.No acepta que su humildad sea mancillada.El Zulia se respeta. El Zulia manda a callar y calla, al locuaz que mancille su presencia de Pueblo acerado en el tesón, en el valor y en el esfuerzo .No acepta la agresión, ni el amedrentamiento, ni la amenaza. Sencillamente derrite con su sol de verdades populares a las armas que se le acerquen para asaltar y atracar su dignidad.

El Zulia sabe que el mandatario ha revelado su pequeño tamaño que no se corresponde a su grandeza como Pueblo. Y el Zulia sabe responder, porque sabe desarmar al que se vanagloria de estar armado para herirlo.Su dignidad, es mucho más poderosa que el arma que empuñen los cobardes cuando dejan de ser hombres de honor. El Zulia sabe acallar a las armas. Su relámpago no necesita del ruido para alumbrar, pero alumbra. Sin gritos, ni relajos.Sin groserías vocingleras, sin cadenas y discursos a juro.Cuando el Zulia dice No es No.

El Mandante es por naturaleza pacífico,conciliador.Pero en él reside la dignidad.El mandatario recibe el poder de ejecutar el pensamiento del Mandante.En un acto de profunda meditación democrática, debe sintonizarse con el pensamiento del Mandante y activarlo a través de la acción.Si el mandatario está envilecido hace lo contrario.Ataca al Mandante.Revierte la relación de obediencia.Ofende al Mandante, lo provoca, lo insulta, lo agrede, lo reta como guapetón de barrio con un lenguaje violento,soez,vulgar,lleno de agresión, lleno de resentimiento, de rabia por el origen, de profundo odio por todo aquello que le es diferente.En esta óptica, el mandatario interpreta la lealtad con la ciega y absoluta obediencia, no admite el disenso, se ha convertido en la suprema instancia inquisitoria que debe quemar, guillotinar y torturar a los infieles.El mandatario se encuentra con un ego recrecido, con un inflamación de poder presto a estallarle en las manos por su desequilibrio emocional, por su adicción emocional al poder, potente droga cuya dependencia lo ahoga.Entonces actúa como el ebrio que va a pegarle a su mujer cada vez que la bebida lo convierte en un energúmeno.

El Zulia tiene nombre de mujer. El Zulia tiene nombre de mujer guajira. Una mujer que es madre.Una mujer que concibió su hija mayor en ese vientre que llaman el Lago de Maracaibo, que tiene una salida que nombran el Golfo de Venezuela.Allí nació su hija en un parto feliz, en un parto de aguas y la bautizó con el nombre por el que hoy la conocemos.Lo que hizo Alonso de Ojeda fue escuchar la voz de la madre en el parto y la respetó, al ver el bautizo de la niña en aquellas aguas que se internaban del fiero Caribe. Venezuela es la hija mayor del Zulia, parida en su vientre y con la herencia de su carácter. Que no se equivoquen los mandatarios. A ningún hijo le puede gustar que le insulten el vientre de su madre.Esa afrenta hace indigno al mandatario que la esgrima para azuzarla.Las madres guajiras no temen y saben dejar en los hijos el mas alto concepto de esa dignidad. Los hijos no temen a las armas, porque la dignidad concede el coraje de los valientes para vencer la intimidación de los cobardes que solo saben ser hombres con un arma en las manos, mencionando a la muerte como consigna de su aviesa cobardía.No es con la intimidación de las armas como se pide el favor del voto del pueblo.Es desarmándose de la violencia y con la humildad del hijo agradecido como se pide la bendición a una madre bendita.El Zulia es una madre bendita.La madre bendita de Venezuela, que solo necesita amor en todos los órdenes para desarrollar su bienestar.

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