Opinión Nacional

Elecciones: Ahora sí fue una victoria pírrica

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Es cierto que los seguidores del teniente coronel Chávez obtuvieron unos puntos más del 50% de los votos válidos en las elecciones regionales del 23 de noviembre de 2008. Pero también, en este caso con absoluta propiedad, se puede hablar de una victoria pírrica del gobierno (se llama victoria pírrica a la que se logra con pérdidas exageradas en el propio bando. El nombre viene del rey Pirro de Epiro, que luchando a favor de Tarento venció a los romanos en el siglo III antes de Cristo, pero a tal costo, que dijo: “Otra victoria como esta y estoy perdido»). Porque no es menos cierto que haber perdido en la Alcaldía Metropolitana de Caracas, en el estado Zulia, en el estado Carabobo, en el estado Miranda y en el estado Táchira (además de en el estado Nueva Esparta) es una verdadera y gran derrota. Son las circunscripciones más y mejor pobladas del país. Más, porque tienen más habitantes que los demás, y mejor porque su población es, en general, más instruida y productiva que la de casi todo el resto del país, disgústele a quien le disguste. Y, para colmo, aun cuando se trataba de una elección de gobernadores y alcaldes, el presidente de la república, con todos los recursos del Estado y abusando de manera clara de su poder, se dedicó a hacer campaña por todo el país y puso todo su peso en ello, de modo que el fracaso del partido de gobierno en las zonas más pobladas, productivas e importantes del país, es su propio fracaso. Hay que señalar, además, que la poca seriedad y hasta la irresponsabilidad de unos pocos, como un cómico de quinta categoría, procaz y sin el más mínimo talento, que se hace llamar “Conde del Guácharo”, que generó en buena parte la derrota de la oposición en Anzoátegui, o el caso grave del partido Primero Justicia, que causó las derrotas de la oposición en Bolívar y en Yaracuy, y en este último caso con una maniobra realmente despreciable. Deberían recibir una sanción moral, tal como Claudio Fermín, que se ganó el calificativo de chavista embozado, o Augusto Uribe, Liliana Hernández, Ramón Muchacho, Delsa Solórzano, Saady Bijani, Carlos Belandria y otros, que quizá no llegaron a causar daños reales, pero estorbaron con su inconsistencia los triunfos de quienes merecían triunfar. Por último hay que llamar la atención sobre algo muy importante: buena parte de la victoria pírrica del gobierno se debió a sobornos, regalos y corruptelas, que no podrán existir en un futuro muy cercano, por la crisis económica que se le viene encima al gobierno y al país. Y esa crisis se anuncia como una terrible tormenta para el teniente coronel y sus seguidores, una tormenta que augura para ellos un porvenir verdaderamente oscuro. Y en la medida en que sea oscuro para ellos, será brillante para los que de verdad creemos e la democracia.

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