Opinión Nacional

Energía nuclear para chantajear

Pienso que si bien Chávez no dispondrá  -independientemente  del tiempo que sobreviva en el poder-,  de recursos, paciencia, ni apoyos para construir su tan cacareada planta de energía nuclear, si contará, como en el caso de sus aliados Mahmud Ahmadinejad de Irán, y de Kim Jong-ill, de Corea del Norte, de una excelente herramienta de propaganda, pantallería y chantaje con la cual pavonearse como otro de los “líderes” que puede reducir en un segundo  el mundo a cenizas, o destruir a los países democráticos ( y en particular a sus vecinos), si es que no aceptan sus políticas de intromisión, o de continuar apretándole los tornillos de la dictadura marxistoide y militarista a los venezolanos.

A este respecto, no importa que a Venezuela jamás llegue una sola gota de uranio enriquecido, o alguno de los más rudimentarios artefactos de la tecnología apropiada para la fisión nuclear, o expertos de cuarta o quinta categoría  en capacidad de dar la impresión de que ahora si está rodando el “Proyecto Sabaneta”, que a Chávez le bastará con sentirse observado y comentado, objeto de esta o otra declaración, y acusado de provocar miedos nominados o innominados que le suministren pretextos para  dar mitines, ruedas de prensa, y presidir marchar y manifestaciones en las que vocifere fruslerías como esa de “que Venezuela también tiene derecho a defenderse y nadie se lo puede negar”.

Y como para demostrar que la cosa va en serio, disparara de vez en cuando alguno de esos misiles obsoletos que dejó el fin de la Guerra Fría en los arsenales rusos y que el dúo de pillos Putin-Medveded vende a precios de oro a caudillos del comunismo retro con ínfulas de pasar como los Stalin, Jruschev o los Breznev del siglo XXI,   decididos a lograr, no solo que el comunismo regrese de las catacumbas, sino que el capitalismo y la democracia sean barridos de una vez y para siempre.

O sea, que nos guste o no,  el cuadillejo logrará -tal sucede cada año, o cada mes, con los casos de sus émulos, el continuador de la teocracia islámica iraní, Ahmadinejad, o del continuador del régimen dinástico nordcoreano, Kim Jong-ill- que  los organismos multilaterales que monitorean desde la ONU el tema del desarrollo de  la energía y las bombas nucleares se pongan a temblar, viéndose forzados algunas veces a preguntarse si no  es mejor dejar tranquilo “a ese loco”, pues si se le molesta mucho, no solo es capaz de acabar con ellos, sino con el planeta.   

De ahí que haya que andarse con cuidado con tan peligroso al margen de la ley, que se fortalezca la disposición a oírlo, y la propensión a complacerlo en sus peticiones, que por lo general tienen que ver con la desaparición de políticas y líderes en países a los cuales temen (como es el caso de Ahmadinejad con Israel), o del suministro de materias primas, alimentos, tecnologías, medicinas y de todo cuanto no producen y necesitan para sostenerse en su eterno naufragio en el poder.

En el caso de Chávez, sabemos que cuenta con petróleo y divisas para importar los bienes esenciales que necesita, por lo que, sus ojivas nucleares apuntarán sobre todos a los países que apoyen a los demócratas venezolanos en su lucha para poner fin a la hórrida, histriónica, payasesca y vomitiva dictadura que les ha impuesto a punta de fraudes electorales.

De modo que, la clave para explicar por qué los caudillos del comunismo retro, y de las teocracias medioevales son fanáticos que se desviven por la energía nuclear,  es que buscan chantajear a los gobiernos de países que los adversan, de un lado, y de otro,   aterrorizar a sus propias poblaciones, y en especial a las oposiciones democráticas internas, ya que  si el déspota que los aplasta, tiene también el poder de los átomos para medirse y enfrentar a las grandes potencias democráticas del mundo, entonces es mejor resignarse y esperar que sea Papa Dios quien decida quitárnoslos de encima.

Allá en Corea del Norte está, por ejemplo, Kim Jong-ill, nombrando como su sucesor a su hijo menor, Kim Jong-Un (nieto del fundador, Kim Il Sung), Ahmadinejad se hizo elegir presidente de Irán por un segundo mandato a través de un gigantesco fraude a mediados del año pasado y Chávez dice que mantendrá la presidencia en Venezuela, vía elecciones fraudulentas, algunas veces hasta el 2021, otras hasta el 2030, y otras, hasta el 2050.

Claro, eso si el pueblo venezolano se lo permite, pues acaba de aplicarle una derrota estrepitosa en las elecciones parlamentarias del 26 de septiembre pasado, lo convirtió en minoría nacional y se prepara a sacarlo del poder en las elecciones presidenciales del 2012.

A este respecto, es importante subrayar que Chávez, a diferencia de los dictadores de Irán, y Corea del Norte, se ha visto obligado por el orden jurídico internacional vigente en el mundo occidental heredado del fin de la Guerra Fría, a coexistir con espacios de tolerancia democrática que ha ido restringiendo, es cierto, pero que no obstante, le han dado cañones políticos a la oposición para irlo cercando, mermando, reduciendo hasta convertirlo en una minoría que gobierna, prácticamente, como una fuerza de ocupación.

Pero por ello mismo, en circunstancias que el fin está cerca, quiere aparecer, aunque sea por pura pantalla, con el carnet de miembro del exclusivo club nuclear, vociferando que si no lo dejan construir sus plantas nucleares de energía pacífica, las convertirá en bélicas y violentas, y con sus ojivas apuntando a los países líderes de la democracia mundial como son Estados Unidos o la Unión Europea.

O si no, a los gobiernos de los países democráticos de la región sudamericana, como pueden ser Colombia, Perú, Chile, Panamá y todos los que puedan irse incorporando a la democracia en un momento de desplome de la propuesta radical castrochavista que lo que ha hecho es empobrecer y establecer satrapías autoritarias en los países que han caído bajo sus garras.

De ahí que con toda razón, el viernes en la noche, desde México, el expresidente colombiano, Álvaro Uribe, declarara  “que se alarmaba de que el plan nuclear de Chávez no estaba despertando ninguna inquietud en la región”.

Y es que, si hay un gobierno que tendría que tomar en serio de hacia donde se dirigen los delirios nucleares de Chávez, es Colombia, pues, aparte de ser un país cuyo liderazgo democrático en la región se verá reforzado más y más, aun se ve lejos el tiempo en que grupos subversivos que tienen a Chávez como su líder, como las FARC y el ELN sean derrotados, y no se vean reforzados con este aliado que dirá a troche a moche, y aunque nadie se lo esté preguntando, que es todo un caudillo con bombas nucleares para destruir a sus enemigos y a los enemigos de sus amigos donde quiera que se encuentren.

Insistimos que, cuestión de show, bravuconerías y   echonerías chavistas, pero con la suficiente carga de amenaza y chantaje que aun lo que saben que se trata de eso y nada más que eso, no dejarán de sentirse intimidados.

De ahí que debamos prepararnos para un nuevo rol y nuevos títulos en la carrera de este emperador del poder y la fuerza aparentes que se llama Hugo Chávez, el cual renunciará a su título de Rey del Petróleo, para convertirse en Rey de la Energía y de la Bomba Nuclear.

O sea, que los 400 mil millones de barriles de crudo de reservas probadas en la Faja Petrólifera del Orinoco, y las gigantescas reservas de gas que nos hacen el cuarto o quinto productor del mundo,  desaparecerán del lenguaje oficial, y todo será ahora cuestión de uranio enriquecido, ojivas nucleares y misiles de corto, mediano y largo alcance.

Eso sí,  incapaces de contener la potencia de la decisión de los 27 millones de venezolanos de ponerle fin a 11 años de farsa y estafa, tanto más gravosos, que de continuar,  pueden significar el fin de nuestra libertad y nuestra democracia por un tiempo inquietantemente impredecible.

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