Opinión Nacional

Enfermos ilustres: Reeve y Sampedro

(%=Image(5251362,»R»)%) Gracias al cine, en el último año el mundo conoció dos casos célebres —los del norteamericano Christopher Reeve y del español Ramón Sanpedro (el de (%=Link(«http://www.mar-adentro.com/»,»Mar adentro»)%))— en que pacientes paralizados en piernas y brazos a la vez (o sea, tetrapléjicos) encontraron una muerte prematura, uno por infecciones mal tratadas y otro por una eutanasia clandestina.

El caso de (%=Link(«http://www.apacure.com/»,»Christopher Reeve»)%) dio la vuelta al mundo por tratarse del famoso intérprete de Superman, quien había estado postrado desde su accidente ecuestre en 1994 y dependiendo de otros para sobrevivir dignamente durante toda una década, sin que esto le impidiera dirigir y actuar en películas o coordinar una fundación benéfica que busca la cura de la parálisis motora. Sin embargo, a pesar de que Reeve recibía buenos cuidados médicos y podía contratar enfermeros permanentes, se supo que murió a causa de complicaciones por serias infecciones en las úlceras de su piel, causadas por su prolongado sedentarismo y permanencia en cama, dolencias que evidentemente no fueron atendidos adecuadamente por ignorancia o desidia. Las infecciones miraron luego su sistema inmunológico y murió de una crisis respiratoria, a consecuencia de una enfermedad pulmonar producida por un virus.

El caso de Ramón Sampedro es similar en el sentido que también se hizo útil a pesar de su total indefensión y dependencia, escribiendo libros y aconsejando a los que lo visitaban, incluso dándole cariño a dos mujeres. Sin embargo es distinto por cuanto el ex marinero estuvo recluido en su casa pero sin poder permitirse cuidados médicos y enfermeros constantes. Un enfermero que lo visitaba ocasionalmente y que atendía a muchos parapléjicos en un hospital la de región, manifestó luego que Sampedro estaba algo descuidado, pues no disponía de personas que lo movieran a menudo y le trataran sus escaras, por lo que el enfermo optó por buscar la eutanasia, previendo que eventualmente sufriría infecciones incurables, al tener úlceras superficiales causadas por la atrofia muscular y la presión de los huesos en la piel, con llagas lastimosas y huesos visibles a través de la herida.

Ante el serio problema que sufren muchas personas paralíticas, los médicos hacen énfasis en las precauciones para prevenir que el paciente hemipléjico, parapléjico o tetrapléjico sufra de dichas úlceras en la piel y tenga una mejor calidad de vida. Como parapléjico desde hace 15 años, estoy consciente de la importancia de dichos cuidados, por sufrir limitaciones similares aunque no en tan algo grado, pues todavía puedo mover mis brazos y tengo algo de fuerza en ellos, lo que me permite al menos moverme en silla de ruedas y tener cierta independencia en casa. Sin embargo, por haber cometido ciertos errores en mi rutina diaria —que ahora lamento amargamente— también sufro de ciertos problemas de salud causados mayormente de una mala circulación sanguínea: atrofia muscular, parestesia dolorosa, debilidad y problemas gastrointestinales. De todos modos, en beneficio de pacientes como Reeve y Sampedro, y asesorado por médicos conocedores de estos problemas, me permito —con la venia de los editores de esta publicación— resumir y divulgar estas precauciones, esperando que los lectores las difundan en ámbitos familiares y hospitalarios en que se puedan aprovechar:

1) Todo paciente paralítico sufrirá gradualmente de muchas dolencias por su relativa inmovilidad, especialmente si es tetrapléjico, mayormente a causa de una menor circulación sanguínea con todas las consecuencias negativas que esto acarrea, por lo que debe recibir una gimnasia pasiva frecuente durante el día y noche, dada preferentemente por fisioterapeutas o por cuidadores entrenados, o por el mismo paciente si conserva el uso de uno o ambos brazos.

2) El paciente paralítico debe moverse o cambiar de posición a menudo, por lo menos cada dos horas, para que la presión de los huesos en puntos clave (cóccix, pelvis, espalda, rodillas) no llegue a causar escaras o úlceras superficiales que pueden llegar a infectarse. De noche esto puede ser problemático para los tetrapléjicos, pero los que se pueden mover un poco no deben olvidar de hacerlo con frecuencia, colocándose de lado o boca abajo cada cierto tiempo, preferiblemente cada hora.

3) Además de la gimnasia pasiva y los cambios de posición, la piel debe mantenerse limpia y libre de bacterias, además de masajearse e hidratarse con frecuencia, especialmente en partes delicadas. Esto debe hacerse con más razón si se nota un escozor o enrojecimiento en los puntos álgidos, o heridas abiertas, en cuyo caso debe cubrirse la zona con gasa o tejidos apropiados, tratándolas con pomadas que tengan sustancias cicatrizantes, antiinflamatorias, desinfectantes, antibióticas o analgésicos, según el caso, siguiendo al pie de la letra las indicaciones del médico. Si prefiere una terapia naturista, aconsejan usar pomadas caseras con sustancias muy valiosas en estos casos, tales como sábila (aloe vera), linaza molida y miel pura de abejas, mezcladas con emulsiones de aceite y huevo (similar a la mayonesa), para proveer así los mismos efectos paliativos o curativos que los fármacos sintéticos.

4) La comida del paciente debe contener alimentos que contengan suficiente proteínas, minerales y vitaminas (especialmente calcio, cinc, y las vit. A y la E), para que la piel pueda tener acceso a esos nutrientes clave en la sangre. Asimismo, el paciente debe tomar muchos líquidos y pasar algún tiempo al aire libre, evitando una exposición prolongada al sol que reseque la piel.

5) Es importante que el paciente tenga optimismo y una buena disposición hacia la ayuda terapéutica y familiar, manteniéndose atendido amablemente, ocupado en actividades interesantes y entretenido en un ambiente afectivo que aleje de su mente ciertos pensamientos pesimistas o morbosos. Asimismo, debe recibir visitas médicas periódicas para resolverle problemas menores de salud y dolencias circunstanciales (gripes, gastritis, estreñimiento, etc., además de los fisioterapeutas o masajistas para sus problemas circulatorios y osteo-musculares.

Espero que estos tips sean útiles a los que sufren de parálisis y que los lectores, si no están afectados por ella, puedan ser trasmitidos a las familias de los pacientes, pues escasea la información sobre estos casos por creer que los paralíticos ya están desahuciados y ya no pueden ser útiles. Los casos de Reeve y Sampedro, que realizaron obras intelectuales y benéficas, desmiente esta percepción errada. De paso, recomiendo no perderse la película “Mar adentro”, una cinta que refleja una gran sensibilidad humana, y no perderse en la televisión la película que interpretó Reeve en 1997 en silla de ruedas, “La ventana indiscreta”, un remake actualizado del clásico de Hitchcock de 1954.

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