Opinión Nacional

Entre razón y violencia

Esta semana la hemos pasado de un acto de violencia a otro acto de violencia, en contra del acuerdo firmado por la no violencia, frente a un pueblo que está dispuesto a luchar hasta el fin por su libertad, como lo demuestran los aplastantes resultados de El Firmazo. La contundencia del pueblo nunca podrá callarse a punta de violencia.

El asesinato de tres jóvenes soldados disidentes, del grupo de Altamira, es la muestra más palpable de que la revolución está armada, y que si no va por las buenas, intentará por las malas. Pero no lo logrará. Eso mismo trató de hacer el gobierno de Allende, imponerle a dos terceras partes de la población el modelo cubano, que de plano y de manera tajante rechazaban. Aquí sería imponérselo a las tres cuartas partes de la población. Si de algo estamos claros la gran mayoría de los venezolanos es de que no queremos el modelo cubano. Todos sabemos lo que pasó en Chile. Sabemos que después de Allende, vino Pinochet. Nosotros en Venezuela no queremos ni a un Allende, ni a un Pinochet. Queremos un demócrata rodeado de un equipo de gerentes que acompañen a ese demócrata. Queremos meritocracia en todas las instancias de nuestro quehacer nacional. Queremos que nuestro país funcione como funcionaba PDVSA, antes de que los “revolucionarios” le metieran la mano.

Los resultados ofrecidos por Súmate el pasado miércoles en la noche confirman lo que han dicho repetidas veces las encuestas: Chávez y su gobierno tienen un sustento popular escaso. Al Presidente se le voltearon los números que tenía hace apenas tres años. ¿Y qué hacen entonces Chávez y su gobierno, ante la evidencia de su pérdida de popularidad y respaldo?… Esa misma noche, una confabulación del poder Ejecutivo, el Judicial y la Fiscalía General de la República, dicta auto de detención contra Carlos Ortega, Presidente de la CTV, y manda a apresar a Carlos Fernández, Presidente de Fedecámaras. A los empellones. De seguro que a esos funcionarios les sale también la Orden del Libertador. Envío mis palabras de solidaridad, amistad y admiración a Carlos Fernández, a Carlos Ortega, y a aquellos que de seguro se verán en la misma situación que ellos. La comunidad internacional está tomando nota de estos acontecimientos.

La firma del acuerdo “Contra la Violencia, por la Paz y la Democracia” en la Mesa de Negociación es una soga que se colocó el gobierno en su cuello. Porque al leer el texto de dicho acuerdo, sabemos que al momento mismo de firmarlo ya estaba siendo violado. Violado frente al mundo entero, en contra de la declaración por la paz.

El hecho es que ante la innegable razón de un pueblo en marcha por sus derechos, su paz y su libertad, el gobierno responde con violencia, el arma de quienes no tienen la razón.

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