Opinión Nacional

Es la Hora de los Estudiantes

(1) Ustedes pueden promover la candidatura de Cecilia García Arocha para presidenta de Venezuela. Ella -como otras personas ejemplares- tiene edad, experiencia y mente entrenada para dirigir el proceso más complejo de nuestra historia, que se requiere para la más vasta labor de reconstrucción del país.

(2-a) Afortunadamente, hay varias circunstancias  -asumiendo que ella quiere ayudar a Venezuela mediante su postulación- que abonan en pro de esta candidatura:

(i) Ustedes en sus Centros tienen una organización piramidal, genuinamente democrática, para elevar sus planteamientos, pero también el vigor para luchar por lograrlos con ese entusiasmo que sólo ustedes pueden propagar a sus familiares, amistades, público en general y particularmente al resto de la población estudiantil en todo el país. Así nomás y ahí nomás están las firmas que ustedes pueden obtener para el registro de esta candidatura en el CNE.

(ii) Por otra parte -desde el punto de vista estrictamente Constitucional- en las próximas elecciones presidenciales pueden ser candidatos: (I) el postulado por el oficialismo, (II) el postulado como candidato en el ámbito de la MUD; (III) candidato(s) de otro(s) partido(s); (IV) autopostulante(s) que llenen los requisitos.

(3-a) Es anti político -además de craso error, elemental error que ningún estudiante puede cometer-  pegarse al concepto de UNIDAD A ULTRANZA que sólo refleja inseguridad por su debilidad intrínseca. NO USTEDES, porque ustedes son inconformes y por ende son la semilla del progreso. Así como la MUD nació con buenas intenciones, en buenas intenciones se ha quedado, después de alguna loable labor que por loable no tiene por qué ser suficiente y no es suficiente.

(3-b) Y no es suficiente si se recuerda que hay un buen número de venezolanos ejemplares a quienes la MUD pudo haberlos adherido al esfuerzo unitario con el sano, conveniente y necesario propósito de someter sus nombres a escogencia dentro de los respectivos procedimientos electorales, a fin de que uno de ellos fuera seleccionado como candidato de unidad.

(3-c) La MUD se ha reducido a un mero mecanismo operativo, aunque todavía útil al país en el esfuerzo final de sustitución de Presidente. Pero NADIE debe sentirse obligado a mantener una postura falsa, artificial, imprudente- de careta unitaria, para favorecer a unos postulantes que han usado correctamente a la MUD -porque ésta así lo permitió- pero que hasta allí nomás pueden llegar, teniendo en cuenta la enormidad de la gesta por delante y la gravedad del porvenir que se encara. Esto, sin deterioro de sus méritos reales ni de sus posibilidades realistas.

(3-d) Esos aspirantes saben que este no es su momento y que ellos pueden esperar. Pero el país no puede seguir esperando por su redención, que ya entra a depender de las manos promisorias de sus estudiantes. Al lado de éstos -no puede haber duda- esos aspirantes van a saber unir sus esfuerzos para lograr que el país se vuelque torrencialmente junto, en su avance decisivo hacia el más vigoroso triunfo electoral de sus luchas políticas.

(3-e) Es imprescindible recordar que -en virtud de la conformación que finalmente adoptó- la MUD tiene espíritu de unidad pero no tiene unidad orgánica. Cada miembro tiene interés natural por su particular candidato. Esto es un frágil y peligroso talón de Aquiles, porque ninguno de ellos es imparcial y por tanto sólo puede ser parte pero no juez.

(3-f) Además, sus prospectos de miles de voluntarios están en la misma situación, con la desventaja adicional de que no tienen sentido de pertenencia sino más bien tienen acomodo de buen cooperador funcional, con espíritu altruista, como en las entidades de beneficencia.

(3-f) En definitiva, la MUD nunca podría tener la autonomía, la independencia ni la imparcialidad de un ente jurisdiccional regulador de procesos electorales. En tal virtud, no es prudente que al país democrático se le haga depender de buenas intenciones, en tan trágica realidad como la presente.

(4) Por alguna fortuna insondable, en cada momento preciso de nuestra historia, los venezolanos hemos tenido a nuestro lado la mente, la voz y la acción de nuestros universitarios, arrolladores en su giro firme por nuestro rescate. El triunfo electoral del 2012, al empuje de nuestros universitarios, será uno de esos momentos olímpicos cruciales en nuestro largo trajín de civismo Constitucional. El país nunca fracasará en las riendas de sus universitarios, con sus manos de todos los colores y todas limpias.

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