Opinión Nacional

Esas putas…

LAS PALABRAS
“Dales la vuelta
cógelas del rabo (chillen putas)
azótalas
desplúmalas
destrípalas, toro
buey, arrástralas
hazlas, poeta”
Octavio Paz

Ya lo dije antes, vivimos la hora de la lástima. La historia y la política nos han cerrado los pasos. Esas putas, en Venezuela, se vendieron barato. ¿Cómo liberarnos de su miseria?

El entorno es letal. La mirada del hombre está afilada y perfora. Vivimos entre la furia y el horror, petrificados. Las bestias dominan y siembran su rencor en el vientre adormecido y glacial de nuestro pueblo. Pronto se parirá a un monstruo social, sus babas de sangre serán derramadas, sus gemidos perpetuarán el tiempo, sus manos ahorcarán a lo que resta de poesía. Nada nos salva del estrépito y del vértigo.

Venezuela dormitaba ayer, hoy se levanta en plena pesadilla. Lanza manotazos en las penumbras, también vocifera. Arma en escándalo de palabras delirantes y vacías. Somos un coro de banalidades. ¿Quién recuperará la coherencia?
¿Alguien critica mi escepticismo? ¿Quién? ¿El hombre rinoceronte que engendra hijos locos y los abandona al día siguiente? ¿Las arpías de la comunicación y sus barbaridades periodísticas? ¿Los enmascarados militares y sus faenas de lucha libre? ¿El ogro filantrópico y sus masturbaciones frente al espejo? ¿Quién?…

Una amiga (mi Bella Prisionera) me narró la metáfora del tulipán. Dice que esta flor cuando brota rompe la corpulencia fría de la tierra con la ternura de sus pétalos. Me pregunto: ¿Cómo hacer de Venezuela un pasto exuberante de tulipanes? ¿Cómo lograr un escándalo de color, un hartazgo de armonía? ¿Quién comienza la siembra y quién está dispuesto a que la daga del tulipán traspase la fría corpulencia de su alma?

Parecerá una ingenua temeridad pero hoy lo único que nos vincula a los venezolanos son las leyes (poesía compartida de los pueblos). Aspirar a ellas parece ser la única solución que serenará los rencores. Los caídos del 11 de abril imploran a los regidores de la poesía de nuestro pueblo que pronuncien su canto. Es hora de que la poesía dé un golpe de estado a la historia y guillotine el cuello de la política. Señores, magistrados, es hora de que la poesía contenida en la constitución del 99 hable. No hagamos de la ley otra puta barata. Permitamos que a Venezuela llegue la hora del tulipán. Permitamos que su tierno filo rasgue también la fría corpulencia de la política y la historia, y las haga chillar sin lástima.

Hagamos patria.

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