Opinión Nacional

Esquirol

Hay distintas formas para nominar a quienes de manera aprovechada intervienen negativamente cuando se trata de luchas reivindicativas de cualquier índole. Todas esas denominaciones se hacen con aproximación a características negativas del comportamiento de algunos animales y referidas a los perjuicios que ellos ocasionan al ser humano en la lucha por satisfactores de sus necesidades materiales o espirituales.

A quienes asumen estas actitudes en Inglaterra se les llama ratas y en Francia zorros. Son evidentes las características negativas de los mencionados animales. En nuestro caso, el del hablar en español, se les llama esquiroles. La razón de ello es que para los catalanes un esquirol es una ardilla. Los que parecen ser simpáticos roedores son en realidad voraces y acaparadores, destrozan los árboles, comen los huevos de los pájaros atacando sus nidos y hasta devoran a los polluelos recién nacidos. Las ardillas son sumamente activas y destacan por su constante laboriosidad en función de sus propios intereses.

Hay dos listas de ciudadanos que se comercializan libremente en las calles de nuestra ciudad capital. Una de ellas, producto de quienes firmamos solicitando el referendo revocatorio, para Hugo Chávez, transformado en fraudulento plebiscito y que se ha convertido en el instrumento más abominable de discriminación política bajo la égida de Luís Tazcón. La otra es conocida como la lista del Tato que refleja el listado de quienes desde las llamadas misiones y de la administración pública se identifican como fieles seguidores del actual proceso. La primera es voluminosa pues la componen cerca de cuatro millones de venezolanos y la segunda solo contiene, aproximadamente, un millón trescientos mil reseñados. Si súmanos a ello que en la cacareada pre inscripción para el llamado Partido Socialista Unido solo participó un millón de los seguidores del actual proceso y monitoreamos también los resultados de las ultimas elecciones parlamentarias podemos inferir que en las llamadas elecciones que se han celebrado en el país en estos últimos tiempos no se refleja realmente la voluntad de los electores. Por ello debemos concluir que mientras exista la parafernalia electrónica del CNE no tendremos elecciones con resultados confiables.

Por ello todo aquel que pretenda dirimir situaciones nacionales mediante el actual cuadro de las posibilidades electorales se convierte en un esquirol, en una ardilla, que atenta contra los intereses de la población venezolana de salir por vías constitucionales de esta maraña que nos propone el comunismo del siglo XXI con su trasnochado e irracional lema de socialismo o muerte.

Mientras no logremos cambiar dichas condiciones y no tengamos un administrador de los procesos electorales realmente confiable es, cuando menos, quimérico intentar plebiscitos, referendos o procesos de votación que en realidad reflejen la voluntad de los votantes.

Los esquiroles se salvan a si mismo sin importarles los árboles derribados, los nidos asaltados ni los polluelos devorados. Son ardillas simpáticas para algunos pero reconocidos como alimañas por la inmensa mayoría de quienes sufren la ausencia de una verdadera democracia en nuestro país. No se debe olvidar el viejo adagio de que «aquel que alimenta las fieras, tarde o temprano es devorado por ellas mismas»

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