Opinión Nacional

Evaluación del Paro del 27/12 al 29/12

Terminando el año es conveniente analizar el desempeño de la economía y
los efectos que sobre ella ha tenido la paralización de las actividades
productivas por casi un mes. Estimaciones recientes colocan las pérdidas
en la producción de bienes y servicios en una cifra cercana a los
US$6000 millones mientras que las pérdidas de la industria petrolera en
una cifra aproximada de U$1500 millones. Deben añadirse a estos
cálculos, un desempleo de unos dos millones de personas, una inflación
anual por encima del 30%, y una pérdida en la recaudación fiscal cercana
a los US$ 500 millones. A pesar que el BCV, «prudentemente» ha decidido
no publicar los resultados económicos para este año, como es su
costumbre, varios analistas colocan la recesión económica entre el 5% y
el 6%. Más grave son las consecuencias para el próximo año, pues aún sí
se resolviese el paro, son muchas las empresas que no podrían reabrir y
la industria petrolera requeriría varios meses para normalizarse, aún
contando con el personal calificado.

No pude pasarse por alto el impacto negativo del paro petrolero en
nuestras relaciones internacionales. El país ha dejado de ser el
suministrador seguro y confiable para EEUU y algunas economías
desarrolladas, razón por la cual es posible que algunos contratos de
suministro sean revisados a la luz de nuevas circunstancias. El paro de
la industria conjuntamente con la situación en Irak y Corea del Norte ha
llevado los precios del crudo a niveles por encima de los US$30 el
barril, lo que sin duda representa un duro golpe tanto a las economías
de los países desarrollados como a la de los países en desarrollo.

La situación descrita contrasta con la posición del gobierno que insiste
en que todo está «excesivamente normal». No puede ser normal la
situación, cuando el gobierno, en clara campaña mediática, condecora
como héroes de la «revolución» (término castrista) a los que bajo
soborno o intimidación se han prestado a mover buques, arrancar plantas
y operar pozos sin estar calificados para ello.

Otro signo de desesperación oficial son los ataques a las marchas
pacíficas por efectivos policiales o grupos violentos como ocurrió el
sábado en Barquisimeto. Las marchas democráticas del domingo, en varias
ciudades del país, superaron abrumadoramente las movilizaciones del
gobierno. Esta situación pone en evidencia, lo que ya es del
conocimiento público nacional e internacional, que el gobierno ha
perdido la calle así como el apoyo popular, con el cual contó en el
pasado reciente.

La oposición por su parte, ha iniciado una campaña a favor del referendo
consultivo, fijado para el próximo 2 de febrero. Con ella, coloca al
gobierno a la defensiva y lo obliga a tener que desconocer, mediante
artimañas, la voluntad de una gran mayoría de la población.

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