Opinión Nacional

Experiencias de Londres 2012

A nuestro querido amigo Gregorio Tavío Gómez.

El domingo pasado concluyó la fiesta deportiva más importante de la última olimpíada. Terminó, con el esplendor de su inicio la XXX Olimpíada de la era moderna. Ha sido tiempo apropiado para disfrutar del espectáculo que ofrece el esfuerzo individual y colectivo de los deportistas invitados de todo el mundo y también ha sido propicio para pensar sobre una de las expresiones más puras de convivencia, de respeto y de varias otras características maravillosas del hombre.

Quisiéramos comenzar por dejar claramente establecido que las competiciones que se realizaron son el producto del esfuerzo de muchos años de los atletas, quienes son la causa y los protagonistas fundamentales de la fiesta deportiva.

Para ello, pensamos útil que reflexionemos sobre la disposición número 58 de la Carta Olímpica, estatuto regulador del movimiento deportivo mundial: “El COI (Comité Olímpico Internacional) y el COJO (Comité Organizador de los Juegos Olímpicos) no establecerán ninguna clasificación general por países. El COJO elaborará un cuadro de honor con los nombres de los ganadores de medallas y diplomas en cada prueba, que quedarán inscritos de manera permanente y visible en el estadio principal”.

Además, creemos adecuado que repasemos el significado y la cronología de los diplomas aludidos, pues creemos que los lectores conocen perfectamente los de las medallas.

Los diplomas fueron emitidos por primera vez en la XVI Olimpíada, también celebrada en Londres en 1948, para dejar testimonio de que el atleta había ocupado un puesto, entre el primero y el sexto, en la competencia respectiva. Más adelante en la XXIII Olimpíada, celebrada en Los Ángeles en 1984, se amplió la asignación de diplomas a los ocho primeros lugares de cada competencia.

Quienes hemos seguido las trasmisiones de las pruebas hemos podido observar que el éxito deportivo, que generalmente consume lapsos muy breves, es el producto continuado y profundo de toda una vida. También podemos concluir que el deporte, cualquiera que él sea, tiene como componentes el esfuerzo, la disciplina, el respeto, tanto a las personas como a las normas, y el establecimiento de jerarquías institucionales que también están claramente normadas en la Carta Olímpica.

El deporte olímpico reconoce y acata la jerarquía que se ha establecido donde el COI es el máximo organismo rector del deporte organizado; durante la preparación y para la organización de los juegos establece la existencia y autoridad del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos y jerarquiza las funciones de las Federaciones Internacionales de cada deporte, los Comités Olímpicos de las naciones y la cascada que se desarrolla en cada nación a través de las federaciones, asociaciones, clubes y grupos similares que son la esencia de las labores de los atletas y que están asistidos por sus entrenadores, los jueces de las competencias y otras personas vinculadas.

Las trasmisiones deportivas han sido, desde el punto de vista de las imágenes, impecables. Quienes fueron responsables de la emisión primaria realizaron una labor titánica de coordinación, pues se cubrieron todos y cada uno de los deportes y se ha dedicado todo un enorme contingente de especialistas en imágenes que nos trasmitieron todos los eventos y todas las emociones.

Párrafo aparte nos merecen los comentaristas de cada deporte. Para los ciudadanos venezolanos, la situación no ha sido agradable. Pensamos que la gran mayoría de las personas que fungieron como comentaristas no hicieron lo que los gringos llaman “home work” para lograr unos comentarios ciertos y pedagógicos para sus audiencias. Escuchamos muchas barbaridades y muy poca investigación que permitiera hacer que la audiencia aumentara sus conocimientos.

Como pensamos que debe ser, decimos, con el mayor convencimiento, que los atletas que nos representaron (aunque hemos dicho que la delegación fue excesiva) estamos seguros de que dieron lo mejor de cada quien. Mejor dicho, ante todas las adversidades que significa la práctica deportiva en una sociedad que poco lo aprecia y apoya, todos los atletas han realizado sus mejores tiempos, sus mejores actuaciones y la mayor entrega. Todos son, en la medida de sus posibilidades, capacidades y dedicación, héroes nacionales de la constancia y de la disciplina.

Para las autoridades deportivas, creemos que se ha presentado un cuadro que merece el análisis que nos conduzca a cambiar actitudes y diseñar políticas que coloquen al atleta como eje central de las actividades deportivas. Venezuela no ha tenido políticas continuadas que favorezcan y amparen a quienes dedican sus esfuerzos al deporte. Aunque no es el espíritu de estas líneas, creemos que los deportistas venezolanos, en general, son usados por sus dirigentes y por los políticos.

No quisiéramos terminar sin llamar la atención sobre dos temas que nos resultan dignos de mención y análisis. Cuando nos iniciamos en el deporte, había una clara separación (teórica) entre el deporte aficionado (amateur) y el deporte profesional. La realidad es que los países poderosos, bajo modalidades propias, protegían integralmente a sus atletas de alta competencia y, gracias a Dios, el COI reconoció esta realidad y eliminó toda alusión al deporte aficionado. Reconoce que los deportistas dedican su vida al deporte y por lo tanto tienen que ser profesionales. Solo hace una excepción al marginar a los boxeadores profesionales de la actividad olímpica. Pensamos que tácitamente, el COI reconoce que el boxeo es un deporte que debe someterse a escrutinio. Vimos a través de la televisión el poco enaltecedor espectáculo de Mohamed Alí, absolutamente inválido después de haber sido una gloria del boxeo mundial. En el ámbito venezolano y con menor impresión, vimos que Francisco “Morochito” Rodríguez, después de ser el primer medallista áureo de Venezuela, está bastante descuidado por Venezuela y por los venezolanos.

También quisiéramos poner sobre el tapete el evento que observamos alrededor del desarrollo de las competidoras más destacadas de la gimnasia olímpica.

Nadia Comanecci, Márta y Béla Károly y las gimnastas rumanas revolucionaron la gimnasia mundial durante la XXI Olimpíada celebrada en Montreal. La escuela rumana fue seguida por las de varios países que han tomado el comando de las actividades específicas. Notamos que todas las competidoras de esos países tienen un desarrollo físico alterado y que no se corresponde con su edad biológica. Además, transcurrido el tiempo, dichas atletas permanecen con una estatura disminuida y son personas físicamente separadas de lo normal.

Quisiéramos recordar que el deporte está reñido con el consumo de sustancias llamadas psicotrópicas. Dentro de nuestro desconocimiento, no sabemos relacionar estas con las que seguramente se emplean para modificar (definitivamente) el desarrollo físico de las gimnastas más competentes. Quisiéramos invitar a los médicos deportivos a que incluyan en algún próximo congreso, el análisis de esta materia. Nos vemos en Rio de Janeiro.

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