Opinión Nacional

Farsa retpórica como política de estado

Este régimen lleva más de 14 años mintiéndole descaradamente al país con un supuesto socialismo del siglo XXI que ni ellos mismos han definido, aunque muestran sus entrañas la identificación ideológica con la dinastía de los Castro, cuya inteligencia (G-2 cubano) la tenemos instalada aquí en varias instancias estratégicas del Estado venezolano. Nuestra soberanía la han irresponsablemente entregado a la tiranía reaccionaria y represiva más larga que haya tenido país alguno en América Latina. Ante la deficiencia del sistema eléctrico nacional fabricaron montajes de supuestos sabotajes y otras cortinas de humo como las iguanas y el fenómeno del niño. Anunciaron que venía un experto cubano para atender el problema, un tal Ramiro Valdés que lo único que sabe de electricidad es la corriente que utilizan instrumentos para torturar a los disidentes de ese país. Trajeron supuestos técnicos cubanos para asesorar en la producción de azúcar y no pudieron con el Central Azucarero Exequiel Zamora en Barinas y de paso se robaron el dinero. Asimismo hicieron con el sistema portuario y la situación es peor. Cuba no está en capacidad de asesorarnos en economía cuando su producto emblemático el azúcar, apenas están produciendo algo más de 2 millones de toneladas después de la última zafra capitalista de 8 millones de toneladas en 1958.

Con la escasez de alimentos, medicinas y otros bienes como repuestos para vehículos, productos de aseo personal, etc han venido culpando al sector privado de acaparamiento, cuando todo el mundo sabe que la escasez y desabastecimiento se debe a las erráticas políticas económicas y estatizaciones que han reducido significativamente la producción. Estas políticas han ahuyentado la inversión privada nacional y extranjera y lo que esto significa para reducir también la producción de bienes y servicios. La propaganda oficial utilizando todos los medios públicos y cadenas diarias de radio y televisión con mensajes subliminales en procura de esconder la realidad que es terca. Con la inflación tienen el mismo discurso, culpando al sector privado de la elevación del nivel general de precios. A este respecto se le ha caído también la retórica farsante, aquí todos sabemos que la inflación la está generando el propio gobierno por sus desacertadas políticas públicas.

La inflación se combate con producción, productividad, competitividad, disciplina fiscal y disciplina monetaria; pero se está haciendo todo lo contrario para lograr estos objetivos. Los controles de precios se revierten contra los consumidores a medida que van desapareciendo productos y se reduce la producción de los que aún se producen. El control cambiario lo manejan unas mafias enquistadas en CADIVI con empresas de maletín y sobrefacturaciones, aumentando la escasez de divisas para los sectores productivos. Las propias informaciones oficiales del gobierno confirman la existencia de esas empresas de maletín y las facturaciones ficticias que reducen la cantidad de dólares para las importaciones reales.

La inseguridad se ha venido manejando con iguales criterios, por un lado ignorando el problema en los medios públicos y en las cadenas oficiales o repitiendo infelices declaraciones como las de la defensora del pueblo de que aquí lo que hay es “una sensación de inseguridad”. Lanzan a la fuerza armada a la calle supuestamente con el propósito de combatir la inseguridad, una farsa más de toda una mentira como política de Estado. La FANB tiene unas funciones específicas establecidas en la constitución que no son precisamente de orden público, este despliegue militar es para intimidar a la disidencia en sus reclamos y protestas.

Un nefasto personaje con muchos negociados, integrante de la boliburguesía, acostumbrado a mentir descaradamente para encubrir al gobierno más inepto y más corrupto de nuestra historia republicana, lanza otra supuesta bomba, que no pasa de ser una imbécil cortina de humo: Afirma este falso periodista (no es licenciado en Comunicación Social, ni doctor en ninguna disciplina universitaria) que la oposición ha comprado 18 aviones de guerra para conspirar contra Venezuela. El mentiroso mayor que proclamó como presidente la oficina electoral del PSUV llamada CNE, se hace eco de tan rebuscado desliz de ese farsante de oficio. Ya a este régimen se le agotó la mampara de los montajes para distraer la atención de los venezolanos. Los problemas que está sintiendo toda la población como la escasez, la inflación, la inseguridad, el desempleo, lamentablemente tienden a agravarse con esta farsa llamada revolución o socialismo del siglo XXI. Como dice un proverbio chino, si no hay leal no hay lopa, la botija la agotó el despilfarro, la corrupción y la ineptitud de las políticas públicas que han destruido gran parte del aparato productivo.

 

 

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