Opinión Nacional

Foro Siglo XXI: Frente al bloqueo y opacidad de la información pública

El Foro “Siglo XXI”, en atención a las circunstancias particularmente difíciles del presente tiempo venezolano que comprometen severamente el acceso y la calidad de la información en las más importantes materias de interés público, con implicaciones muy graves para el ejercicio del control ciudadano inherente a toda sociedad democrática, denuncia ante el país que el gobierno nacional está instrumentando sistemáticamente la estrategia de regimentar, poner filtros y bloquear totalmente la información para impedir el juicio crítico-valorativo sobre su desempeño.

Tras diez años de escalada autoritaria, el gobierno intenta cerrar el círculo en torno a su eje de poder para concretar una hegemonía totalitaria, para lo cual apela a blindarse contra el ejercicio crítico, impedir el escrutinio del ciudadano sobre sus actuaciones, arrojar un manto de opacidad sobre los campos claves de la gestión política-administrativa, exonerarse de rendir cuentas al país y de justificar en el espacio público sus actos, acciones, omisiones, como es deber de un gobierno serio que se reclame democrático.

A estas alturas, cuando el régimen enfila su proyecto de poder sobre el control de la educación y de los medios masivos de comunicación, es posible ya realizar un inventario desglosado por áreas de gestión pública que permiten hacer una lectura objetiva de los filtros, silencios y bloqueos de la información, así como de la calidad de la misma, en desmedro de las posibilidades de control ciudadano y convirtiendo a la sociedad en una estructura cerrada y sin oxigeno informativo.

En el campo de la salud tenemos que las políticas públicas, según datos del Cendes, están afectadas por un “blindaje de información”, lo cual gravita en el desconocimiento del impacto real de enfermedades como el dengue, la parotiditis, la varicela e incluso de la rabia selvática. Asimismo, de acuerdo a criterios emitidos por expertos del sector, se ha registrado la desaparición del Boletín Epidemiológico semanal que es la carta de navegación inmediata para monitorear el estado de la salud, pues en este terreno la premisa del gobierno es “que si no hay datos no hay problema”.

En el sector educativo, las cosas no pueden ser peores. Nunca como ahora se había registrado tan acusada dificultad para acceder a datos e indicadores de la educación. Se desconoce, por ejemplo, cómo es el proceso de contratación de docentes y cual es el monto y destino de la inversión. Las iniciativas para llevar un compendio son poco claras e inconstantes, según lo ha manifestado voceros de la Asamblea de Educación. Igualmente se reporta que en virtud de lo anterior Venezuela se retiró desde el 2003 de las mediciones internacionales en torno al tema y, por si fuera poco, no produce evaluaciones propias para generar una visión de rendimiento.

En una materia estratégica como la defensa y seguridad nacional, se advierten como no disponibles la informaciónes relativas a la definición de la doctrinas de defensa, compra de armas y equipos militares, número de efectivos en cada componente y su distribución geográfica. En un estudio enjundioso realizado por investigadores del Instituto Venezolano de Estudios Sociales y Políticos, se agrega además que no se tiene conocimiento de la ejecución del presupuesto de las FABV, ni de ejercicios militares nacionales y, mucho menos, sobre el contenido de los acuerdos de defensa y seguridad con otros países. Del mismo modo, nada se sabe sobre los planes estratégicos en materia nacional de seguridad y tampoco sobre la ejecución del presupuesto del Ministerio del Interior y Justicia, ni de políticas y programas frente al tráfico de armas livianas. Todo esto entroniza una capsula secreta en el campo de la seguridad y defensa, excluyendo a la ciudadanía de la discusión de políticas públicas en el área e imponiendo un cerrojo a toda tentativa de control civil sobre un tema crucial.

En el territorio de la economía que tradicionalmente ha sido rico en la exposición de indicadores para consumo público, tenemos que hay una opacidad deliberada, porque se trata de un área cuyo monitoreo permite detectar la ineficiencia y los niveles de corrupción de un gobierno. Hay un velo sutil para maquillar o deformar indicadores macro y micro económicos relativos a medición de la pobreza, calidad de vida, acceso al consumo, por ejemplo. El gobierno pretende algo así como que el impacto de las misiones entre en la composición de estos indicadores. Pero, el recurso sorpresa de reciente data al que ha echado mano el régimen, consiste en calcular el presupuesto para 2010 con precio de referencia al barril de crudo a 40 dólares, muy por debajo del valor de la cesta petrolera, para de esta manera engrosar sus inauditables fondos paralelos (FONDEN y PDVSA), recortar el volumen de recursos que corresponden a alcaldías y gobernaciones y, al propio tiempo, administrar con libérrima discrecionalidad y en el más absoluto secreto, los dólares excedentarios.

El Ejecutivo comunicó hace poco que se iban implementar 54 medidas económicas, pero cuando los ministros de economía se presentaron en TV no anunciaron ninguna en un evidente irrespeto a los venezolanos y, a falta de aquellas, lo que mostraron fue un plan de endeudamiento. Entre tanto economistas y ex funcionarios del Banco Central de Venezuela expresan públicamente que están empezando a dudar de las cifras de este organismo por la interferencia del INE con ciertas directrices que enturbian indicadores centrales como pobreza y desempleo, entre otros. Actualmente, por ejemplo, desconocemos los indicadores del PIB del tercer trimestre que de dar un segundo trimestre consecutivo con decrecimiento, nos convertiría en un país oficialmente en recesión.

En lugar relevante dentro del tema económico se encuentra el caso de la industria petrolera, la cual es inauditable. Estudios levantados por Cedice arrojan como resultado las serias dificultades para conocer el volumen de exportación petrolera o la situación del mercado interno de hidrocarburos, que el anterior Ministerio de Energía y Minas divulgaba semanalmente. Pdvsa es una verdadera caja negra, donde sólo el Ministro Presidente informa de modo monológico y no hay otra persona autorizada para esclarecer los datos.

Finalmente, en el aspecto relativo a medios de comunicación y libertad de expresión, lo más relevante en el 2009 es el cierre de 34 emisoras de radio en 11 Estados y la amenaza sobre 200 más, la apertura de un expediente administrativo a Globovisión por informar sobre el sismo ocurrido en la región central antes que los medios públicos y la agresión documentada a 47 periodistas hasta el mes de mayo.

Foro “Siglo XXI”, hace un llamado de alerta a la ciudadanía sobre las asechanzas y peligros que corre la libertad de información en Venezuela, tan golpeada como la libertad de expresión. El acceso a la información es un soporte vital en una sociedad democrática, porque es un derecho sine que non para defender todos los demás derechos. No hay información de calidad sin transparencia, y sin transparencia ni información calificada no hay contraloría social. Foro “Siglo XXI” advierte que desde el poder se está intentando configurar la anatomía de una sociedad cerrada, una sociedad opaca, donde no circule ni se distribuya la información, lo cual es una premisa para la instauración de un régimen totalitario.

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