Opinión Nacional

¡Fraude con Forceps!

A Etanislao González (Presidente del CNE)
“Podrás engañar a todos durante algún tiempo;
podrás engañar a alguien siempre;
pero no podrás engañar siempre a todos”
.

Abraham Lincoln

(Caracas amanece callada. Una mirada solitaria la escruta desde el corta fuego en el Ávila. Parece una jornada como cualquiera, pero no lo es. Hoy, Venezuela, la del neobolivarianismo fanfarrón, decide el parto natural o por cesárea con fórceps de su nueva criatura.)

I
Los actores públicos, quiero decir, los artistas que dramatizan la vida pública del país (porque son artistas, no estadistas), fingiendo que todo está ocurriendo de manera habitual y corriente, sin ningún suceso extraordinario que motive recelo o aspaviento, han olvidado un detalle elemental: no se puede “actuar” con seguridad sobre un entarimado cuyas pilastras son de barro. Enlodada y fúnebre, la novísima y celebérrima Quinta República de Venezuela, entarimado improvisado por artistas secundarios y utilities, quienes a cuenta de cualquier payasada ansían mostrar sus cualidades histriónicas, está a punto de decidir el tipo de nacimiento que padecerá ese engendro suyo que fue concebido en diciembre de 1999.

Todo parece indicar que la cincomesina deberá ser extraída del vientre de su padre (léase Consejo Nacional Electoral) con fórceps. Enferma la criatura, ahorcándose con su propio cordón umbilical, debe ser salvada a cualquier costo, aunque, en la emergencia del alumbramiento, rescatemos un acéfalo esperpento.

Lógicamente, como es de suponer, las posibilidades de éxito en un parto prematuro de estas “megacaracterísticas” —por más especialistas norteamericanos que auxilien, gracias a Dios no cubanos— son ínfimas. Nacerá muerta “nuestra” revolucionaria República, con todas las consecuencias trágicas en el plano emocional y psicológico que devienen a raíz de los abortos.

II
Escribo indignado. Me siento vejado, humillado, intelectualmente ofendido. Nada más insufrible y mísero que se le trate a uno como tarado o pendejo. Máxime, cuando quienes lo intentan son una manada de perrocalienteros burócratas del sistema político en ciernes: rebaño de borregos incultos, esbirros del resentimiento, ineptos. Venezolanos de la peor calaña cuya única y velada intención es controlar el poder y regirlo con las mismas herramientas con que lo hace un contorsionista: piruetas y malabares.

Quien esto suscribe, está experimentando los entuertos estomacales del hartazgo. Poeta maldito o goliardo, mis letras representan el sentir de una esfera de la sociedad (la crítica) que ante el actual escenario electoral venezolano simplemente siente asco, náuseas. Además, una vergüenza y bochorno se apoderan de nuestro ánimo al escuchar a este burócrata vendedor de perros calientes que ofrece infelices discursos plagados de teatral retórica (el tipo le habla a siete personas como si de un mitin en la Bolívar se tratase), para disculpar su flatulencia administrativa, su cinismo oficial, y su incapacidad operativa, acusando a una empresa privada norteamericana Election Systems and Software (ES&S) de ser los autores intelectuales de un supuesto sabotaje electoral. Por favor…

Este soberano “actor” (“actor” por no usar una palabra altisonante y verme sujeto a una razonable censura; ya saben, en estos tiempos de transformación, nosotros, los civiles, sí debemos mantener el tono conmedido, mientras el cacareo desmedido de Chávez ejercita, a todas luces, lo contrario), de cuyo nombre no quiero acordarme, se da cuenta de una campaña desestabilizadora a tan sólo cinco días de las elecciones que él ha venido organizando desde hace cinco meses. Pregunto: ¿su ineficacia y, en cierto modo, ceguera, fue incapaz de percibir que estos “infernales, contrarevolucionarios y apóstatas” yanquis, durante todo este tiempo y en sus narices estaban tramando una acción tan infame?

III
Sobrellevamos un tiempo político de naturaleza depravada. La cantidad de epítetos descalificativos vertidos por este servidor en este suelto, uno tras otro, derivan del hastío, o mejor, del mareo a punto de vómito. Ya estuvo bueno que los secuaces y hasta sicarios de Hugo Chávez Frías, camuflajeados como directivos del CNE, perjudiquen la buena fe y la tolerancia del venezolano consciente. Coño, ¿qué pasa?
Lo magno de la megaelección derivó infamia. Venezuela se resquebraja, y ultrajada, chilla; en cierto modo, expira. Su sociedad civil se debate entre el asombro y el espanto. Reflejamos un desorden institucional que apunta al caos; caos que, en términos estrictos de razonamiento político, no es otra cosa que Anarquía.

El fondo último de este barranco político aún es desconocido.

IV
Fraude —según el diccionario de la Real Academia Española— acción contraria a la verdad y a la rectitud, que perjudica a la persona contra quien se comete; del latín fraus, ‘mala fe’, ‘engaño’ ‘perjuicio’. Defraudar, cometer un fraude en perjuicio de alguno; frustrar, malograr (alguna cosa en que se confiaba), decepcionar. Y a su vez, frustrar: malograr una cosa en la que se confiaba, del latín, frustrari, ‘engañar’ ‘hacer inútil’.

¿Se ha cometido ya tal fraude en las megaelecciones de nuestro país que las hace frustrantes, y a aquella institución garante de los procesos electorales (CNE), un organismo malogrado y decepcionante? ¿Resulta confiable lo que ocurrirá el domingo de efectuarse las elecciones?
Estimados lectores, respóndanse a sí mismos y actúen: la fraternidad, la justicia y la libertad son los verdaderos trofeos que están en juego.

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