Opinión Nacional

Frontera y paz

Después de la incursión de la Corbeta Caldas en aguas venezolanas se constató que era necesario construir unos mecanismos más estables en las relaciones con Colombia y de manera muy particular en la zona fronteriza. Ello condujo a la creación de una Comisión de Alto Nivel integrada desde el lado venezolano por dos eminentes compatriotas, Rafael Pizani e Isidro Morales Paúl, y por el lado colombiano por los doctores Pedro Gómez y Holguin. Levantaron un inventario de situaciones entre los dos países que se elevó a más de 40. Estas fueron clasificadas y asignadas a dos comisiones: una de negociación presidida por el senador Reinaldo Leandro Mora y una de Asuntos Fronterizos presidida en su primera etapa por el ex presidente Ramón J. Velásquez.

Se precisó que la paz en Colombia era la paz en Venezuela, por todas las incidencias que el conflicto interno tenía en nuestra patria. Se desarrollaron anticuerpos para impedir cualquier agresión, para preservar la paz. La idea clave era convertir a la zona fronteriza en una zona de paz, de integración, de cooperación. Privilegiar los intercambios comerciales y facilitarlos en el marco de la Comunidad Andina de Naciones, del G-3 (Venezuela, Colombia, México). Una dirección trascendente era la de concebir la presencia militar acompañada de desarrollos económicos, sociales, culturales, viales, de educación y salud, entre otras modalidades.

Los avances fueron notables. Se creó literalmente hablando una red integrada por la reunión de los gobernadores y alcaldes fronterizos, las cámaras de comercio, los directores de los Institutos de Educación Superior situados a lo largo de la línea fronteriza. El tema del golfo quedó reducido a su justa proporción. Lo referente a las cuencas hidrográficas (somos aguas abajo con respecto a Colombia) pasó a primer plano vinculado a la defensa del medio ambiente, al Lago de Maracaibo, su flora y fauna.

La gravedad de los secuestros, de la acción guerrillera en la zona fronteriza, del narcotráfico, del hampa común, en fin de la inseguridad, se elevó a los más altos niveles de ambos gobiernos. Se generó un clima de cooperación.

Esto ha cambiado. Está de por medio la apreciación sobre las FARC. El esfuerzo de CAP con los más representativos jefes guerrilleros y comisionados de paz, no fructificó, Las gestiones de Pastrana que merecieron el apoyo venezolano, tampoco.

El rechazo a cualquier confrontación armada es un sentimiento nacional. Si se quiere preservar la paz hay que desarrollar las fronteras. Poblarlas. Hay que desarrollar un movimiento por la normalización de las relaciones venezolano-colombiana. Nada de guerra. Paz.

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