Opinión Nacional

Fuenteovejuna

Lope de Vega escribió en el siglo XVIII uno de los clásicos de la literatura hispana, llamado Fuenteovejuna. Narra la historia de un Comendador (especie de Alcalde) que tiraniza a un pueblo con tributos y desmanes. La población se rebela y lo lincha. En la investigación que se lleva a cabo a la pregunta de ¿quién lo mató?, el pueblo entero responde “Fuenteovejuna, señor”, atribuyéndose todos así la responsabilidad de la muerte del tirano.

Cual Fuenteovejuna, Venezuela debe asumir la cuota de responsabilidad que corresponde en sucesos tan controversiales como los que acabamos de pasar y que nos han dejado exhaustos, desanimados y tristes. Echarle la culpa a Pedro Carmona es de un facilismo estúpido; acusar a las Fuerzas Armadas de pusilánimes, es sólo una parte de la verdad; achacar únicamente a los círculos bolivarianos las muertes del 11 de abril, es demasiado simple.

Aquí la mayoría de este país (y qué difícil ha sido para el chavismo reconocer que ya no es mayoría) rechazó a Hugo Chávez como Presidente, aupó la presencia militar para dar la estocada final, celebró la Presidencia de Carmona Estanga. ¡Cómo no alegrarse ante ese amanecer de esperanzas para un país depauperado por un discurso y acciones corrosivas que terminaron por minar sus propias bases?. El resultado del caos debe ser éste: el caos. La verdad es que nadie organizó un golpe de estado per se, nadie organizó un gobierno de transición con anterioridad a los hechos, los militares ni siquiera se consultaron entre sí para dar los pasos de rebelión. Tal improvisación tenía que ocasionar esta torta, este gran ridículo que hemos dado como país sumido en el caos político y económico.

Responsables somos todos: los que votaron para llevar a una persona no capacitada a la Presidencia de la República; sus funcionarios, que no tomaron acciones para aconsejarle y aconsejarse bien; los políticos tradicionales, que con su corrupción originaron esta pobreza e ignorancia; los abstencionistas, que elección tras elección han permitido que los menos preparados tomen el país; la sociedad civil que es ahora cuando se está organizando para hacer valer sus derechos; los militares, que se dejaron usar a cambio de mucha comida; un grupo irresponsable que a espaldas de la sociedad civil tenía un plan verdaderamente golpista.

Como con la muerte del Comendador, los habitantes de esta Fuenteovejuna nos alegramos todos de la renuncia de Chávez. Y los vecinos de Fuenteovejuna también. ¿O no se notaba la alegría del gobierno norteamericano, de Aznar, de Pastrana, de la Unión Europea?. Así que aquí nadie puede hacerse el musiú: Carmona está preso por torpe y por chivo expiatorio porque la culpa, esa es de todos los venezolanos. Y cuidado si de algún gobierno extranjero.

Si no podemos creer en la palabra de un Monseñor y un General de Tres Soles, quienes aseguraron que el Presidente había renunciado, entonces no sabemos en quién creer. Rincón aseguró ante el país que el Presidente había renunciado y eso desencadenó los hechos posteriores. Si era mentira, también el Generalísimo debe responderle al país, pues como dice el gobierno: conciliación no significa impunidad. Las ofertas de paz que se dieron los primeros días ya son sal y agua: el gobierno está dando cacería a quienes trataron de derrocarlo. Lo único que ha cambiado hasta ahora es que Chávez está hablando menos y que nombró una aceptable junta directiva en Pdvsa.

La semana pasada dije que aquí no termina nada, todo lo contrario, ahora es cuando debemos tomar nuestras posiciones para hacer que las aguas regresen a su cauce y retomar el verdadero hilo constitucional, que no pasa necesariamente por la permanencia del teniente coronel en la Presidencia. Hay una agenda ciudadana que el gobierno debe negociar con la sociedad civil si no quiere vivir otra vez un abril trágico. Estos pudieran ser los puntos:

• Hugo Chávez debe reconocer a estas alturas que una parte muy importante de la sociedad civil, de los estamentos económicos, de la milicia y de la comunidad internacional no lo quieren. En consecuencia, debe dejar de privilegiar a su gente para comenzar a gobernar para todos. El primer paso para esta conciliación sería una amnistía general, pero no ayudan para nada los diputados del MVR en la Asamblea Nacional, acusando a Estados Unidos de organizar el golpe, exculpando a los chavistas de los saqueos e inculpando a Gustavo Cisneros y a grupos económicos poderosos en la ejecución del golpe de estado. Realmente no hay intención visible de díálogo por parte de los que rodean al Presidente, no reconocen que ya no gozan del favor del país y que están allí sencillamente por proteger el hilo constitucional. Así que este punto de la agenda, a pesar de las ofertas presidenciales, es desmentido por las actuaciones retaliativas de quienes sembraron los vientos que hoy producen estas tempestades. El aluvión de denuncias y acusaciones entre uno y otro bando, tienen atormentados a los venezolanos, y sólo Chávez, con una amnistía general, un borrón y cuenta nueva, puede lograr el silencio necesario para comenzar a trabajar.

• Comisión de la verdad: el país quiere saber quiénes cometieron los crímenes del 11 de abril, así como los cometidos en nombre de Chávez los días posteriores en los actos vandálicos que azotaron Caracas. Condición indispensable para la credibilidad es que esta Comisión no esté integrada por el fiscal Isaías Rodríguez, ni por el Defensor del Pueblo Mundaraín, a quienes vimos en Miraflores felices batiendo palmas por Hugo Chávez pero no los vimos pidiendo justicia para el pueblo masacrado. Estos funcionarios parcializados deben renunciar a sus cargos en honor a la paz social.

• Reforma de las 49 leyes habilitantes: ya se ha ofrecido la reforma de diecisiete, entre ellas la polémica Ley de Tierras. Debe tomarse en cuenta las proposiciones de la sociedad civil a leyes que afectan la educación, la propiedad y las libertades ciudadanas.

• Suspensión inmediata del convenio petrolero con Cuba y de toda interrelación irritante con el régimen de Fidel Castro, rechazado por la mayoría no comunista de los venezolanos. Chávez debe dejar para su círculo íntimo su afecto por el dictador caribeño y por otros dictadores que se han constituido en los principales defensores de la revolución chavista. Estas amistades hacen daño a la imagen de Venezuela y nos mezclan con indeseables que no son nuestros aliados naturales. Así mismo, debe restablecer las buenas relaciones de Venezuela con su primer socio comercial y con su vecino colombiano.

• Suspender cadenas, mítines, marchas, Aló Presidente y toda actuación proselitistas por parte del Presidente. Debe restaurar la majestad de su cargo y concentrarse en gobernar.

• El desarme de los círculos bolivarianos y el cese de la ideologización izquierdista es condición indispensable para que la sociedad venezolana agredida por la violencia y la prédica, acepten por el resto del período al Presidente.

Hugo Chávez debe una gran disculpa a todos los venezolanos. Si bien encontró a un país empobrecido y corrupto, no sólo ha empeorado estas condiciones sino que introdujo un elemento vil: la lucha de clases, el odio entre hermanos, la violencia como arma política. No nos gusta esta Quinta República, injusta, soez, corrupta, maleducada, miserable y fanática. Seguiremos luchando por una Sexta República y ojalá, como Fuenteovejuna, podamos luchar en el futuro juntos, todos a una.

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