Opinión Nacional

Gobierno del Caos

Todo parece indicar, por absurdo que pueda parecernos, que el caos que se ha enseñoreado en las calles de Caracas y amenaza con trasladarse a las principales ciudades del país, es ordenado desde el alto gobierno. La estrategia es clara, intimidar a los magistrados del Tribunal Supremo (ya tuvieron éxito con uno), liquidar operativamente a la Policía Metropolitana, único escudo de defensa de los ciudadanos comunes antes las hordas chavistas, asustar a los opositores hasta lograr que abandonen su espíritu de lucha, y finalmente conformar grupos de milicias armadas que puedan en un momento dado llegar a ocupar las funciones de nuestras fuerzas armadas. ¿Pero qué persiguen con todo esto? Hugo Chávez y sus adláteres han soñado por mucho tiempo con una revolución bananera y trasnochada que les permitiera implantar en Venezuela un régimen totalitario y socialista. En eso él siempre ha sido bastante sincero, basta con leer sus declaraciones como candidato presidencial, el libro Habla el Comandante, y muchas de sus posteriores alocuciones presidenciales, para darnos cuenta fácilmente de cuáles eran sus intenciones, “el que tenga ojos que vea…”

La tragedia del chavismo comenzó cuando por culpa de su propia incapacidad para gobernar no pudieron llevar adelante su nefasto plan mientras aún el mediocre Teniente Coronel brillaba alto en el cielo de las encuestas. Comenzaron bien, hay que decirlo, la convocatoria al referéndum para la Constituyente fue una jugada audaz e inteligente; que falta le debe estar haciendo Miquilena a Hugo ahora que el mundo se le puso chiquitico. La Constituyente le abrió al chavismo un mundo de posibilidades para crear un traje constitucional, político e institucional a la medida del proyecto que les permitiera acabar con el status quo nacional para así poder edificar unas nuevas estructuras políticas y sociales acordes a sus planes. Los escollos que se presentaron fueron rápidamente salvados, gracias a que la gran mayoría de los venezolanos caímos como unos mismísimos pendejos en tan evidente trampa, ah, como olvidar el piso jurídico que le brindó al proceso la genial sentencia que redactó la Magistrada Cecilia Sosa desde la extinta Corte Suprema de Justicia.

Pero mientras Hugo y sus compinches cosechaban éxitos en medio del carnaval constituyente-electoral, el país iba a la deriva. Poco a poco comenzó a descender la gigantesca popularidad del trasnochado caudillo y la tendencia se fue haciendo indetenible, la crisis económica, el desempleo campante, el cierre de empresas, el discurso absurdo e incendiario, la más espeluznante corrupción, la estúpida política exterior, el despilfarro de 80 mil millones de dólares y la mediocridad de los dirigentes del “proceso” fueron condenando irremediablemente al gobierno al más grande de los rechazos. Torpemente, gracias a Dios, decidieron hace ya casi un año iniciar de manera firme y decidida la etapa de la radicalización del proceso, pero ya era demasiado tarde. La popularidad del sujeto aquel había descendido a niveles tan bajos que les impedía llevar adelante su revolución de manera pacífica, y demás esta decir que las revoluciones no se negocian. El país despertó, protestó y comenzó poco a poco a tomar las calles, llegó el 10D, se fue Miquilena y lo demás es ya historia.

Hugo y sus compinches quedaron frente a una terrible encrucijada, teniendo que escoger entre mantener una actitud de diálogo (estéril desde luego) echando por tierra sus sueños revolucionarios tratando de mantenerse en el poder aunque sea hasta la mitad del período, o llevar la radicalización hasta sus últimas consecuencias. Si hubiesen optado por la primera de las opciones hubiese resultado difícil alcanzar el objetivo de llegar a Agosto de 2003, simplemente el país no aguanta más a Chávez y su robolución, la crisis económica entra en nuestras casas y se apoltrona en nuestros salones sin distingo ninguno de clases sociales, la intolerancia chavista ha llevado al país a posiciones irreconciliables, toda solución negociada tendría que pasar por la salida de Hugo. A favor de esta tesis habría que decir que es muy probable que mucho pendejo de esos opinadores de oficio que se han abrogado liderazgos que no tienen, hubiese salido en ejercicio de su condición (de pendejo, no de líder) a sentarse a dialogar por meses y meses mientras el oficialismo ganaba su precioso y necesitado tiempo.

Resulta evidente que el gobierno tomó una decisión, la cual no es otra que radicalizar al máximo el proceso, “hay que darle un carajazo a la lámpara…” debe haber dicho alguien en Miraflores. Por eso tomaron las calles la semana pasada, por eso la campaña contra la PM que no busca otra cosa que su intervención por parte del gobierno central, también por eso los Tupamaros vuelven por sus fueros, llegan los Carapaimas, los círculos a sus anchas, total están guapos y apoyados. Hay que crear caos, confusión y temor, hay que amedrentar a los amedrentables, hay que neutralizar a los no amedrentables, hay desarticular los mecanismos de protesta, en fin hay que enseñar quien manda aquí. El Estado de Excepción se oye repetidamente. Ellos saben muy bien que las tres cuartas partes del país, por decir lo menos, los quiere desalojar del poder con el que tanto han soñado, no se van a dejar tan fácil. Ellos quieren pegar primero, por aquello de que el que pega primero pega dos veces, quieren provocar a como de lugar enfrentamientos en las calles y también en los cuarteles. Están absolutamente convencidos de que los barrios los apoyan y de que los mandos medios y bajos de las fuerzas armadas están de su lado. Craso error, el principal apoyo del que gozan en los barrios no es otro que el del atajo de malandros que tienen dirigiendo los círculos chavistas, esos personajes son los delincuentes azotadores de siempre, pero que ahora tienen chapa y hasta moto dada por el gobierno, los habitantes de esas humildes barriadas no están, en su mayoría, con este descabellado proyecto. Se equivocan también con las fuerzas armadas, ya que estas no están conformadas por extraterrestres o por monjes de claustro, no, están conformadas por hombres y mujeres como nosotros, cuyas familias pasan por las mismas angustias que pasamos todos los venezolanos, las FAN no son otra cosa que un reflejo fiel del país nacional, el mismo descontento que sentimos 3 de cada cuatro venezolanos, lo sienten también 3 de cada 4 miembros de las fuerzas armadas. Tampoco están tomando en cuenta que ya los ciudadanos comunes no les tenemos miedo, no asusta quien quiere sino quien puede.

Pero el caos no termina ahí, resulta ser que dentro de las propias filas oficialistas reina la anarquía, Lina no le para a Freddy, Freddy no le para a Diosdado, este a su vez no le para a Hugo, son muchos los que no tragan a José Vicente, Baduel consulta con sus vidas pasadas y llama a Arias Cárdenas, este se entusiasma, total, ya que por los votos no va pal´ baile un puestico en el gobierno no le viene mal, su mujer lo amenaza y le dice que si acepta se j…

Y así se va carcomiendo por dentro la médula del chavismo. Eso sí, no nos equivoquemos, solitos no se van a ir, una mesa puede durar mucho tiempo en pie con solo dos patas, hace falta que alguien la tambalee para que se caiga. Lo que viene es difícil, pero como siempre he dicho somos un país condenado al éxito, vamos a salir adelante, que no nos queden dudas.

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