Opinión Nacional

Gracias, acrobacias y falacias olímpicas

La realización de las Olimpiadas en Beijing, es y será, asunto polémico porque este evento se suele relacionar con un espíritu de hermandad y armonía universal, y por supuesto, con la tolerancia, ingrediente de sistemas democráticos que no caracteriza a China.

Abundan los mitos sobre los Juegos Olímpicos, tanto los que inventaron los griegos como los reinstaurados en Atenas desde 1896, y por eso, resurge la eterna dialéctica de “lo que es” y “lo que debería ser”, para una humanidad que ha cambiado mucho, en cuanto a sus avances tecnológicos, pero poco en cuanto a su ética.

Son tiempos propicios para repasar algunos aspectos históricos y míticos de las Olimpiadas.

¿Juegos de Paz?

La idea que suelen publicitar los organizadores de los modernos juegos olímpicos sobre las contiendas realizadas por los griegos en el Monte Olimpo, desde el siglo 7 AC, es que se trataban de competencias que fomentaban la paz universal hasta el punto que las ciudades-estado en conflicto declaraban una “tregua sagrada” hasta su término.

Los competidores de las Olimpiadas pactaban treguas que prohibían emprender acciones bélicas días antes y después de estos juegos, pero las razones eran muy pragmáticas: acuerdos políticos para que los atletas y sus admiradores pudiesen llega a Olimpia sin convertirse en bajas de guerra. De hecho, las Olimpiadas nacieron como juegos de exaltación a guerreros que exhibían sus habilidades para el combate, y se adiestraban mejor para futuras confrontaciones. Los atletas mostraban destrezas bélicas como el lanzamiento de jabalina, carreras de soldados con armadura, una competencia llamada Pancracio (una violenta lucha en que se permitía todo, excepto morder o sacar los ojos del contrincante), y otras proezas descritas por poetas y cronistas de la época como Píndaro, a quien se les contrataba, como hoy a los relacionistas públicos, para escribir grandes loas para estos héroes cuyo lema era ganar o marcharse humillados en la derrota.

Competir no era un ideal para unos juegos que representaban la guerra, en la cual solo hay ganadores y perdedores, por lo tanto, no se premiaban segundos ni terceros lugares como hoy en día.

¿Juegos sin Política?

Según el Comité Olímpico Internacional (COI), las Olimpiadas no deben vincularse con la política aunque en su esencia, desde la antigüedad, son inseparables. Por eso, se prohíbe a los atletas pronunciarse sobre asuntos públicos (políticos) bajo un principio conocido como el del “atleta mudo”, que en el caso de los Juegos de Beijing, ha sido muy debatido por el conflicto del Tibet y otras violaciones de derechos humanos que, para quienes compiten bajo el lema de paz y hermandad, no sería justificable ser indiferentes.

Fuimos testigos de las protestas que ocurrieron en varias ciudades durante la gira de la llama olímpica, y si bien, pocas veces se politizó tanto una Olimpiada antes de su inauguración, no es menos cierto que en la mayoría de estos eventos han ocurrido controversias que demuestran que política y deporte, van de la mano y de los pies de los atletas. Unos cuantos ejemplos:

– En Londres 1908, los deportistas de Finlandia, que estaba bajo dominio ruso, se negaron a desfilar con la bandera del zar y optaron por salir sin este emblema.

– Luego de la cancelación de la Olimpiada de 1916 por la I Guerra Mundial, en la de 1920, en Amberes, se negaron a participar los países perdedores el conflicto: Alemania, Austria, Hungría, Turquía y Bulgaria.

– En Paris 1924, Alemania tampoco asistió por la presencia de tropas francesas en su región del Ruhr.

– Berlín 1936 fue famosa por la obvia utilización del evento con fines propagandísticos por parte del régimen Nazi, y por el trago amargo que sufrió Hitler ante las cuatro medallas del atleta norteamericano negro Jesse Owens, a quien el dictador se negó a condecorar. El Comité Olímpico estadounidense tuvo una severa crisis que dividió a quienes estuvieron a favor y en contra de boicotear las Olimpiadas.

– Luego de la suspensión de los juegos por la II Guerra Mundial, se retomaron en Londres, 1948, sin la participación de Alemania ni Japón.

– En Helsinki 1952, Alemania Oriental se negó a participar bajo la bandera de la occidental y se le reconoció para la siguiente en Melbourne, 1956, en la cual no participaron Suiza, España y los Países Bajos por la invasión soviética a Hungría, ni Egipto, Irán y Líbano por un conflicto en el Canal de Suez que involucró a Israel, Inglaterra y Francia.

– México 1968, casi se cancela por la masacre de Tlatelolco ocurridas por la violenta represión a protestas estudiantiles. Tres atletas estadounidenses aprovecharon al subir al podium de premiación, para levantar el puño enfundando un guante negro como símbolo de su lucha contra el racismo de su país. Los tres fueron obligados a abandonar la Villa Olímpica.

– En Munich 1972, el grupo terrorista palestino Septiembre Negro secuestró y luego asesinó a once atletas israelíes. Los juegos se postergaron solo un día, bajo la protesta de Israel que consideró que la tragedia requería suspenderlos o postergarlos por más tiempo.

– En Montreal 1976, 28 naciones africanas se retiraron en protesta por la participación de Nueva Zelanda, que había jugado un partido de rugby con Sudáfrica, cuyo régimen racista estaba boicoteado de toda competencia internacional.

– Moscú 1980 se realizó sin la participación de Estados Unidos (EEUU) y otros 81 países por la invasión a Afganistán, y los soviéticos y los países del bloque comunista replicaron boicoteando la de Los Ángeles 1984.

– Seúl 1988 agudizó el conflicto entre las dos Coreas y por lo tanto la del Norte, junto a Cuba y otros cinco países comunistas no asistieron.

– Barcelona 1992 fue aprovechada por grupos que protestaron la celebración de los 500 años del “Descubrimiento de América” y en la de Sydney 2000 se suspendió a Afganistán por el régimen opresivo y criminal de los Talibanes.

(Para ver más detalles sobre este tema recomendamos ver en (%=Link(«http://www.proceso.com.mx/noticia.html?sec=0&nta=58310″,»proceso.com.mx»)%)
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Varios gobiernos amenazaron en marzo y abril pasados con boicotear los juegos de Beijing, tras la masacre de monjes budistas que protestaron por su derecho a la libertad de culto en el Tibet, y sin embargo, imperó, “la tregua sagrada” de sus intereses económicos y comerciales.

El gigante asiático se salió con la suya y recibirá a la mayor cantidad de países nunca vista en Olimpiadas anteriores.

¿Juegos sin Negocios?

Las Olimpiadas también tenían un aspecto económico en para los antiguos griegos: una victoria representaba el acceso a la fama, la riqueza y la obtención de dinero. Los ganadores olímpicos recibían el equivalente al salario de cinco años de un funcionario ateniense y beneficios sociales. De hecho la palabra “atleta” viene de la combinación de dos palabras griegas que forman el vocablo atletes: athlos (competencia) y athlon (compensación), “el que compite por una compensación”.

Si bien en las modernas Olimpiadas se despojar el afán de lucro a los atletas, ocurre todo lo contrario con los organizadores del evento. Las ciudades que disputan la sede de estos juegos no solo buscan promocionarse como centros turísticos, sino que terminan obteniendo jugosas recaudaciones. Sin lugar a dudas, Beijing fue elegida a pesar de todas las polémicas que genera el régimen chino, porque es hoy la capital del consumismo mundial. También hay otras ciudades que serán subsedes para determinados deportes, como Shangai.

Estas Olimpiadas representan grandes ingresos por derecho a transmisión de TV, venta de entradas y de productos relacionados, de los cuales 8% van al COI; cifra record de turismo para China; capitales millonarias para corporaciones deportivas y empresas que las patrocinan; en fin, un banquete de millones de dólares para muchos bolsillos.

¿Cuando Francia amenazó con no participar en la inauguración; USA exigió más respeto a los Derechos Humanos o se consideraría algún tipo sanción; Alemania debatió si era correcto obligar a sus atletas a mantener el código del “atleta mudo” ante la situación del Tibet, y tantos otros gobiernos, corporaciones o la misma COI, exigieron que al menos la prensa extranjera tuviese acceso libre al Internet durante las Olimpiadas de Beijing, o de lo contrario se tendría que reconsiderar la sede, esperaba alguien que no fuese muy iluso o incauto, que ocurriría un boicot?
El COI jamás haría un “BOICOI” ante semejante negocio.

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