Opinión Nacional

Guardia Pretoriana del Tte. Coronel

La creación del Comando Nacional de la Reserva Militar y Movilización se enmarca dentro de la reforma de la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional (Lofan) aprobada por la genuflexa Asamblea Nacional, hace más o menos tres años. Con la designación de este Comando Nacional se avanza en la consolidación del brazo armado o «guardia pretoriana del Tte. coronel» conformada por sus leales y fanatizados seguidores dispuestos rodilla en tierra a reprimir y exterminar al enemigo interno de la revolución (entiéndase la disidencia política). Es la versión caribeña de la Shutz Staffel (SS), organización paramilitar al servicio directo de Adolfo Hitler, y cuya misión fue la de conducir una sangrienta represión en contra de la disidencia política en Alemania, así como fuera de sus fronteras.

Obviamente con la promulgación del decreto de creación del Comando Nacional de la Reserva Militar y Movilización (12-4-08), aunado al de la nueva Ley del Servicio de Policía Nacional (4-9-08), el Tte. Coronel prosigue con la “militarización” de la sociedad venezolana en su fatídica obsesión por transformar al país en un inmenso recinto cuartelario, bajo su liderazgo vertical que no acepta disidencia alguna. Ambas medidas se orientan a la consolidación de su proyecto bonapartista, cuyo objetivo central sigue siendo el de crear una sociedad totalitaria y uniformada, a través de una amplia estrategia represiva que busca desarticular los procesos de resistencia socio-política y aniquilar las principales expresiones de organización popular no afines con el proyecto nacionalsocialista (enemigo interno).

Esta estrategia es una copia barata de la vieja e imperial “doctrina de la seguridad nacional” concebida por el régimen nazista de Hitler a fin de imponer su proyecto totalitario. Constituyó la cobertura y el pretexto de toda una política represiva que vulneró los derechos y garantías individuales y sociales en aras de un pretendido interés nacional o de Estado en respuesta a la existencia de un supuesto “enemigo interno”. Perversa doctrina que llega al extremo de considerar a los propios ciudadanos de un país como posibles amenazas para la seguridad del Estado, por el hecho de disentir del pensamiento oficial (enemigo interno), pero que además privilegia el uso de la fuerza para su total extermino. La promoción e instauración de esta nauseabunda doctrina permitió el surgimiento de las distintas dictaduras genocidas latinoamericanas, como la de Augusto Pinochet (en Chile), Alfredo Stroessner (en Paraguay), Jorge Rafael Videla, Roberto Viola y Leopoldo Galtieri (en Argentina, 1976-1983), Hugo Banzer (en Bolivia, 1971-1978), la dinastía de los Somozas (en Nicaragua) que tanto dolor y desalación provocaron en el continente latino-americano.

Es obvio que el proyecto del autócrata militar no tiene absolutamente nada que ver ni política, ni económicamente con una alternativa socialista. La “vía hacia el socialismo” -el de verdad- requiere que todo el poder político esté en manos de los trabajadores y no en las de una aristocracia cívico-militar y que los grandes medios de producción funcionen bajo el control de esos mismos trabajadores, y no el de un Estado capitalista explotador y de una mafia empresarial bolivariana, la boliburguesía. El proyecto que promueve el Tte. coronel no es más que un Capitalismo de Estado, y bien salvaje por cierto, sustentado en las bayonetas, las limosnas sociales y una corrupción galopante.

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