Opinión Nacional

Guerra y conciliación

La guerra surgió en un país de desigualdades económicas y sociales, cuyo gobierno fue ejercido, por 50 años, por una élite militar que hacía fraude en las elecciones, y no tuvo limitaciones para reprimir y torturar a manifestantes y opositores. El 23/4/1980, el arzobispo de San Salvador, Monseñor Romero, hizo un llamado al ejército: «Hermanos, son de nuestro mismo pueblo.

Matan a sus hermanos campesinos. Y ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Diosque dice: `No matar’. Ya es tiempo de que recuperen su conciencia, y obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado». Al día siguiente fue asesinado: esa chispa desató la guerra.

Los salvadoreños pasaron por una guerra para lograr la paz.

Hoy tienen una democracia que hace política, en la que se alterna el poder, mientras tienen frescos los recuerdosde la muerte.

La explosiva situación que vive Venezuela tiene como aristas más urgentes la inseguridad y la crisis económica. Ambas requieren de la construcción de espacios de cooperación y diálogo que permitan convivir a las dos partes de un país, que no pueden eliminarse entre sí. Y para ello, tenemos a la Constitución como hoja de ruta para lograr los fundamentos de un proyecto de futuro. ¿Necesita Venezuela transitar una guerra para buscar la paz?En el terreno productivo, la Constitución establece, art.299: «(…) El Estado conjuntamente con la iniciativa privada promoverá el desarrollo armónico de la economía nacional con el fin de generar fuentes de trabajo, alto valor agregado nacional, elevar el nivel de vida de la población y fortalecer la soberanía económica del país,garantizando la seguridad jurídica, solidez, dinamismo, sustentabilidad, permanencia y equidad del crecimiento de la economía, para garantizar una justa distribución de la riqueza mediante una planificación estratégicademocrática, participativa y de consulta abierta».

Ese artículo es una guía, pero no una realidad: el gobierno debe conciliar con el sector privado para construir unproyecto productivo eficaz que permita salir de la crisis que tanto hace sufrir al pueblo.

El camino de la justicia y de la dignidad humana, requiere de esfuerzos que permitan aliviar la pobreza, pero eso no puede justificar la exclusión y el maltrato de la mitad de una población. Tanto la polarización como lainseguridad, encuentran terreno fértil en la pobreza, el resentimiento, la exclusión y el oportunismo, y profundizan la división. Un lenguaje soez y agresivo, consciente o no, voluntario o no, es un ejemplo para malandros, que lo convierten en actos cuando secuestran, violan y matan a nuestro pueblo y que actúan con impunidad. Nuestro pueblo necesita y pide la conciliación, para acabar con la inseguridad y resolver la crisis económica. ¿Será muy tarde ya para eso? @carlosgenatios

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