Opinión Nacional

¿Ha visto las señales de la historia?

Pero no de la “historia” transmitida de unos seres humanos a otros mediante la palabra en tradiciones orales ni mediante la escritura en tabletas de arcilla, tallas en madera y piedra o trazos sobre papiros, pergaminos o papel…

Porque gran parte de esa “historia” fue desarrollada por el raciocinio humano en épocas pre científicas, cuando todo lo que no podía explicarse con claridad y precisión era atribuido a seres o eventos sobrenaturales, astrológicos o divinos…

Sino de la historia creada por la naturaleza; que ha venido siendo clara y precisamente entendida, a partir del desarrollo y divulgación del conocimiento científico, que hoy nos permite; usando las herramientas y tecnologías de la antropología, biología, geografía, geología, genética, astronomía, física y química; y otras ciencias y conocimientos—ayudados por cada vez más poderosas computadoras—y que nos permiten hoy en día leer como un libro abierto a la naturaleza misma, su origen y su funcionamiento, tanto de todos los seres vivos (animales, vegetales y de otro tipo), como de los ambientes naturales y artificiales en los cuales habitan, han habitado y habitarán.

Algunos; quizás fascinados por lo misterioso—algo muy normal—siguen creyendo; por ejemplo, en las profecías de Michel de Nostredame; quien vivió entre 1503 y 1566, y es mejor conocido como “Nostradamus”; pero sus relatos, como lo indican las fechas de su período de vida, pertenecen a la época pre científica—y por ello, hace ya una década que se comprobó que estaba equivocado, ya que él pronosticó el fin del mundo para el año 2000—algo que como todos sabemos, no ocurrió.

Los científicos ya han hecho predicciones; no sólo sobre cuando podría ocurrir el fin del planeta Tierra—o de la vida presente en ella—así como las posibles y probables causas de esos catastróficos eventos, sino que ya existen esquemas, borradores y proyectos diseñados, para evitar que ocurran, o si no es posible evitarlos, las posibles formas en que podríamos sobrevivir a ellos.

Por ejemplo; nuestro Sol, que no es más que una de los billones de billones de estrellas que existen en el Universo conocido, se extinguirá; al agotársele su combustible nuclear (los átomos de hidrógeno), en aproximadamente unos 5 mil millones de años; y cuando ello ocurra, no sólo significará el fin del mundo (del planeta Tierra), sino de todos los planetas de nuestro sistema solar.

También, si continuamos destruyendo los ambientes silvestres y llevando a la extinción a las otras formas de vida vegetal, animal y de otro tipo, que allí habitan, llevaremos a la extinción también a la especie humana—sólo imagínese la desaparición de los insectos polinizadores—a los que la mayoría de las personas sólo ve como molestias—ello llevaría a la desaparición de casi todos los alimentos vegetales de los que dependemos; así como de los rebaños que criamos para producir carne, leche y huevos.

Otras maneras en la que podría ocurrir el fin del mundo es si un gran asteroide o cometa se estrellara contra nuestro planeta (algo que ya ha ocurrido antes; como cuando uno de esos cuerpos celestes se estrelló en la hoy península de Yucatán, México; hace 65 millones de años, y llevó a la extinción a todos los dinosaurios) —o un haz de rayos gamma proveniente de la explosión de una estrella súper nova en nuestra Vía Láctea—podría literalmente, freír a nuestro planeta.

Yo le recomendaría familiarizarse un poco más con las predicciones científicas del presente, que con las profecías pre científicas del pasado.

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