Opinión Nacional

Hay que barrer la basura

Ya es imposible digerir las situaciones absurdas que se presentan a diario en la escena nacional: el desastre de las divisas y la devaluación galopante de la moneda, la diarrea de burócratas simbolizada por los 111 vice-ministros, , la televisión de estilo nor-coreano de las FF.AA., el aislamiento internacional de los venezolanos quienes desean o tienen que viajar, el grotesco Plan de la Patria, un Tribunal Supremo de Justicia integrado por invertebrados morales, presos politicos, genuflexión del régimen ante Cuba, bonches en las cárceles, asesinos a ser “reformados” en Cuba, el fétido combo de padre e hijo Rangel haciendo impudicamente sus sucias tareas, los asquerosos escritos de Alberto Nolia y la procacidad de Diosdado Cabello, todo un tramado de tragedias, ineptitudes y corrupciones que están llevándonos a la rebelión abierta, como única manera de quitarnos este doble gorila de encima: el gorila de las humillaciones sufridas en silencio y el gorila de un régimen que ha destruído al país. Solo una de las situaciones arriba enumeradas sería suficiente para insurgir contra el régimen.

Lo que no existía hace apenas seis meses ya ha aparecido. Es la voz de venezolanos influyentes llamando a la rebelión, a la resistencia abierta contra este régimen absurdo. Estas voces han surgido en respuesta a una situación que se ha hecho insostenible e intolerable. Algunas de estas voces pertenecen, inclusive, a personajes quienes promovieron el inicio de nuestra pesadilla. Tal es el caso de Luis Miquilena, de 95 años. Miquilena, quien, en entrevista dada a Roberto Giusti, ver: http://runrun.es/top/100614/luis-miquilena-hoy-en-dia-la-ofensiva-se-plantea-en-el-campo-electoral.html (el título correcto debe ser: no se plantea en el campo electoral), dice que la situación actual del país es peor que lo que teníamos en Enero de 1958, cuando una porción decente del ejército y la sociedad civil venezolana derrotaron a un dictador y a sus cómplices de las FF.AA. Hoy en día las FF.AA. son también cómplices de la tragedia y, más aun, han llegado a controlar el poder. Apunta Miquilena a la existencia de un factor que no existía en 1958: hoy somos un país invadido por el castrismo-comunismo y estamos siendo exprimidos por aquel régimen de pacotilla, al cual los chupamedias del hemisferio: Maduro, Kirchner, Insulza, entre otros, siguen rindiendo una moralmente inexplicable pleitesía (solo explicable por agendas personles de corrupción política). Miquilena no vacila en decir que hay que ir a la insurgencia abierta, que hemos llegado a donde mueren las palabras y que es imposible un diálogo entre amo y siervos. Miquilena evita individualizar la resposabilidad de la oposición y se limita a decir que la estrategia de apaciguamiento es errada y que nos está costando mucho en términos de dignidad y de bienestar material. Acepta Miquilena que la insurgencia no puede darse sin riesgos personales. Capriles, en sus twitters, ha hablado de traidores quienes incitan a la violencia desde su cómodas posiciones, sin ir a los barrios. Comprendemos esta reacción visceral de Capriles, quien ha hecho una labor meritoria en el pasado, pero creemos que se equivoca al tildar de traidores y radicales a quienes hoy hablan de insurgencia. Solo basta ver la situación del país para darse cuenta de que en la Venezuela de hoy no hay diálogo posible. Es evidente que la persuasión, la paciencia de la cual habla Aveledo y el apretón de manos con la satrapía no son suficientes para mejorar esta situación porque la tasa del deterioro nacional va por el ascensor mientras que la oposición representada por la MUD anda por las escaleras.

Pero no solo Miquilena ha comenzado a hablar ese lenguaje de la insurgencia. También lo hacen esa valerosa mujer que es María Corina Machado, muy apegada a los principios, y Leopoldo López, más pragmático pero igualmente convencido de que hay que irse a las calles. También lo hace un grupo respetable de venezolanos, aunque no tengan la misma influencia de los mencionados.

Hay en los venezolanos una indignación próxima a explotar. Desde mi blog he alimentado el espíritu de esa rebeldía. Lo hago con la responsabilidad del venezolano que ama a su país. Nunca he tenido ni tendré una arma en la mano pero si me hago solidario de la insurgencia y la apoyaré de todas las maneras a mi alcance.

23 de Enero, 1958. No somos la misma gente?

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