Opinión Nacional

Horroris causa

Me enteré de que una universidad, que contradictoriamente lleva el nombre de quien tuvo como lema “mueran los ricos y los que sepan leer y escribir”, va a otorgar un doctorado honoris causa. Un doctorado es un título universitario que se obtiene después de haber cursado largos años de estudios y de haber presentado y aprobado la tesis. Un doctorado honoris causa es el título académico que se concede de manera honorífica como reconocimiento de grandes méritos.

Pero como estamos en una Venezuela bizarra, hay honoris causa que deberían llamarse, en realidad, horroris causa.

Horroris causa para quienes se jactan, no solamente de haber realizado en PDVSA el mayor despido en masa de la historia, sino de que tantos años de preparación, experiencia y méritos “no volverán” a nuestra industria petrolera.

Horroris causa para quienes creen que los conucos, los gallineros verticales y la ruta de la empanada son la solución a los problemas de pobreza de nuestro país.

Horroris causa para quienes insisten en aprobar leyes que cercenan de manera rotunda y definitiva la libertad de expresión, bastión de cualquier sistema que se precie de ser democrático.

Horroris causa para quienes incitan a la violencia de manera constante e insistente, quienes además reparten armas a población civil y se hacen de la vista gorda ante los asesinatos que ocurren como consecuencia.

Horroris causa para quienes consideran “terroristas” a quienes los adversan ideológicamente, y no a subversivos, guerrilleros y adláteres que hacen del odio y del enfrentamiento su modo de vida, y amenazan cada vez más la seguridad, la paz y la convivencia pacífica de los venezolanos.

Horroris causa para quienes alaban, halagan y endosan regímenes dictatoriales, totalitarios y absolutistas, que violan día a día los derechos humanos de sus habitantes.

Horroris causa para quienes usan la pobreza como arma política, pero que en la realidad no sólo no hacen nada por resolverla, sino que adoptan medidas que la empeoran.

Horroris causa para quienes presumen de ser grandes demócratas, y manipulan a su antojo las instituciones, y todos aquellos que se pliegan a los maniqueos y corruptelas.

Horroris causa para quienes ordenan suspender procesos judiciales, y entraban y entorpecen averiguaciones que podrían comprometerlos y enviarlos directo a la cárcel.

Horroris causa para quienes gastan inmensurables sumas de dinero para mantener, a costa de lo que sea, un régimen ineficiente, incapaz y ladrón, mientras los niños de la calle se multiplican, la pobreza llega hasta límites nunca alcanzados y el aparato productivo quiebra.

El honoris causa es para reconocer grandes méritos. Pero si se trata de reconocer las grandes metidas de pata, la corrupción, la ignorancia, la ineptitud y tantos otros males que no cabrían en este artículo, lo que corresponde es un horroris causa.

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