Opinión Nacional

Houston, Houston, tenemos un problema

Nunca debemos ser profetas del desastre y menos enemigos del desarrollo; por ello siempre apuesto a las buenas intenciones. En verdad me satisface saber que tendremos un tercer ojo en el espacio, pendiente de nuestras telecomunicaciones y de nuestro diario vivir. No se hasta donde esto nos de caché y nos podamos sentir como del primer mundo. Te imaginas una discusión de tú a tú con un canadiense o un gringo y decirle en sus narices que mi satélite es más nuevo que el suyo, seguro sería fascinante.

El gobierno dice que con el satélite se podrá llevar educación hasta las regiones más remotas (Será más fácil educar desde el espacio que hacer la carretera y reparar la escuelita), salud hasta las poblaciones que debido a su gran lejanía de los centros poblados principales del país se encuentran desasistidas, cubrir las necesidades nacionales de movilización de tráfico de telecomunicaciones digitales, servicios de telefonía, fax, Internet, implementar programas de tele medicina, tele educación y por supuesto apoyo en esta materia a otros países latinoamericanos. Todo ello mediante el desarrollo de una plataforma o red satelital con fines sociales. Desde el pasado 29 de octubre entró en orbita (lanzado desde China) y estará a una distancia 35.786,04 kilómetros de la superficie de la tierra. Todo por la módica suma de 406 MM de Dólares.

Tal vez te preguntes si ese gasto es una prioridad en estos duros momentos, el presidente dice que sí, pues nos quitamos de encima la dependencia tecnológica de Washington y diremos adiós al Tío Sam. Pero en verdad esa pregunta tiene sentido, si analizamos algunos detalles la cosa es seria; por ejemplo, traemos médicos y azúcar de Cuba, rifles y aviones de Rusia, satélites de China, pollo y huevos de Brasil, leche y carne de Argentina…y pare usted de contar, caramba como que la dependencia sigue vivita y coleando. Ahora la alegría se me convirtió en nostalgia, pero a lo hecho pecho. También debemos ver el lado positivo de las cosas. No creen ustedes que desde el espacio se puede ver mejor cual barrio se inundará para alistar las colchonetas y la bolsita de comida, sabremos donde hay protestas, niños de la calle o masacre en una cárcel, se podrá detectar donde esta el azúcar y el café que no se consiguen, veremos los apagones y a que hora reponen la luz, vigilaremos a los escuálidos que ganen gobernaciones y alcaldías para hacerles la vida cuadritos, chequearemos tus mensajes de texto para ver si pegas cacho, avisaremos a las FARC si Uribe anda cerca. También lo que me preocupa es que si el satélite se daña ¿Con que escalera subimos a repararlo?
Lo irónico de todo es tener un satélite y a la vez no tener luz, estar llenos de huecos y azotados por el hampa, sin empleo, sin casas, sin salud, full basura, corrupción, inflación y para colmo pelando y loco. Bueno, ahora diremos a gritos: Beijing, Beijing tenemos un gran problema.

Lic. Gilberto Román
Economista
E mail. [email protected]

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