Opinión Nacional

Hugo Chávez y el 18 de Octubre

—En este mes se cumplirán 55 años del cuartelazo del (%=Link(«/bitblioteca/venezuela/1945.asp»,»18 de octubre de 1945″)%), que depuso al gobierno constitucional y democrático del general Isaías Medina Angarita. Para poderlo entender a cabalidad, hay que mirarlo como el primer acto de una tragedia que culminará el (%=Link(«/bitblioteca/venezuela/1948.asp»,»24 de noviembre de 1948″)%), con el golpe de Estado que derroca a Rómulo Gallegos. No son dos eventos distintos, sino que uno es consecuencia del otro. ¿No lo crees así, Tulio?

Hablaba Tomás Ibarra, miembro de número de la Academia de la Historia. La pregunta se la hacía a Tulio Ayestarán, también historiador y especializado en el tema de los gobiernos andinos fruto de la (%=Link(«/bitblioteca/restauradora»,»Revolución Restauradora»)%) iniciada por Cipriano Castro en 1899. Los demás miembros de la Tertulia escuchábamos expectantes.

—Concuerdo plenamente. La juventud militar se alza con la intención de ocupar el poder. Sabían, sin embargo, esos jóvenes oficiales que para derrocar a un gobierno popular como el de Isaías Medina requerían de un tonto útil que les acercara la calle y que contribuyera muchos conocimientos de los que ellos simplemente carecían, en política, en economía, en la misma administración del Estado.

La revolución

Ibarra miró largamente el madeira de su copa antes de hablar. Parecía hilvanar una idea.

—El problema —dijo— fue que ese tonto útil les resultó un zorro y cambió el cuartelazo por un proceso revolucionario. Me explicaré. El cuartelazo del 18 de octubre de 1945 hay que mirarlo en el contexto de la época. Desde 1899 hasta que Medina ocupa la Presidencia, en Venezuela se ha ido constituyendo una verdadera hegemonía andina, que descansa principalmente en el Ejército Nacional creado por (%=Link(«/bitblioteca/jvgomez/»,»Juan Vicente Gómez»)%). Medina Angarita, procedente de una familia coriana y cuyo padre Rosendo Medina le hizo la guerra a Castro, trata de romper esa hegemonía y se vale para ello de la institucionalidad democrática y, en cierta manera, de la profesionalización de la oficialidad castrense. Porque es Medina el primer general presidente que procede de la Academia Militar.

—Y al mismo tiempo —interviene Ayestarán— inicia un cambio en lo económico que le hace enemigos en las clases poderosas tradicionales, especialmente la banca y el comercio importador, los grandes beneficiarios de la riqueza petrolera. Son estos sectores los que seguramente alentaron las aspiraciones del general López Contreras por suceder a Medina y, de esa forma, echar por tierra, todas las reformas y los planes medinistas.

—Así es —repuso Ibarra—. Lo grave es que el retorno de López echa a andar el cuartelazo de la juventud militar, al ver ésta amenazada sus posibilidades de ascenso, pues debemos recordar que los amigos militares de López procedían todos de la montonera restauradora. (%=Image(«/bitblioteca/img/romulo.jpg»,»L»)%)El cuartelazo no era inevitable, como te escuché decir hace unos días. Si (%=Link(«/bitblioteca/ad/»,»Acción Democrática»)%) y (%=Link(«/bitblioteca/rbetancourt/»,»Betancourt»)%) no participan en la conspiración; si Acción Democrática no echa el pueblo a la calle el 19 de octubre, sino que, mas bien, apoya al régimen constitucional que lo había legalizado como partido; si los adecos hubieran actuado en forma menos egoísta, nos hubiéramos ahorrado diez años de dictadura y en vez de la transformación del medio físico, nos hubiéramos dedicado a cambiar el sistema económico parasitario por uno capitalista reproductor de riqueza.

—Reconozco mi error —dijo Tulio y agregó—. Pero entonces Acción Democrática no se habría transformado en la primera fuerza política del país, pues no hay que olvidar que fueron las conquistas políticas y sociales del trienio 1945-1948 las que permiten la hegemonía adeca en los años subsiguientes a la dictadura. Sin la (%=Link(«/bitblioteca/venezuela/constituyente1946.asp»,»Constituyente del 46″)%); sin el sufragio universal directo y secreto; sin la Reforma Agraria, Acción Democrática hubiera tenido que contentarse con el papel del socio minoritario del PDV, el partido medinista. Le hubiera ocurrido algo similar a Copei. Y ésas no eran las intenciones de sus dirigentes, muy especialmente de Rómulo Betancourt.

La contrarrevolución

—Es cierto —señaló Ibarra—. Sin embargo, esas políticas eran las mismas que intentaba aplicar Medina. Evolutivamente, eso sí; sin aspavientos, sin procesos revolucionarios que sólo conducen al desorden, a un pésimo manejo de los recursos y a la caída de las inversiones. Como ocurrió efectivamente en el trienio que comentamos. Además, el sectarismo recalcitrante de lo que entonces era la izquierda va a enemistar también al gobierno con la Iglesia y con el sector privado. A la primera se la enfrenta con la cuestión educativa. El famoso (%=Link(«/bitblioteca/321/default.asp»,»Decreto 321″)%), impulsado por Luis Beltrán Prieto Figueroa, que obliga a los colegios privados a emplear un 75 por ciento de maestros venezolanos va dirigido directamente en contra de los católicos, pues se sabía que los sacerdotes, los hermanos legos y las monjas de las órdenes religiosas eran mayoritariamente extranjeros. Este es un enfrentamiento que divide al país entre las clases pudientes y los pobres y, lo que es más grave, resucita los fantasmas de la Guerra Civil española. Por otra parte, los mismos sectores económicos enemigos del medinismo se dan cuenta de que el programa adeco también contempla cambiar las bases del sistema rentista petrolero por uno capitalista reproductivo. Y las concesionarias petroleras comienzan a percibir un futuro de maximización del ingreso fiscal. Al mismo tiempo, el inicio de la Guerra Fría y el coqueteo del gobierno adeco con la Unión Soviética y otros países socialistas, así como sus marcadas tendencias socializantes, empiezan a hacerlo sospechoso para Washington.

—Son esos mismos sectores, la izquierda recalcitrante y el sector financiero y comercial más arcaico los que hoy se dan la mano en su apoyo a (%=Link(«/bitblioteca/hchavez/»,»Hugo Chávez»)%). Isaías Rodríguez, por ejemplo, es un antiguo militante del MEP, el partido de Luis Beltrán Prieto Figueroa, un honorable venezolano, cierto, pero cuyas aspiraciones a la Presidencia ha podido conducir a Venezuela a un golpe de Estado similar al de Pinochet. La visita a Sadam Husein, el nuevo acuerdo petrolero con Centro América y el Caribe, incluyendo a Cuba, son indicios del antiyanquismo del gobierno. Igual ocurre con el rechazo al neoliberalismo y es aquí donde coinciden con los sectores económicos tradicionales, acostumbrados a las políticas de la (%=Link(«http://www.eclac.cl/»,»CEPAL»)%), muy cercanas a las ideas de Juan Domingo Perón, otro antiyanqui furibundo. No recuerdo quién lo dijo pero es tan claro como el agua: los pueblos que no estudian su propia historia, están condenados a repetir sus errores. Y aquí la historia se repite.

Uno a uno nos fuimos levantando y despidiendo. En los oídos retumbaban las últimas palabras de Tomás.

(*) Santiago Ochoa Antich es diplomático de carrera y periodista. Fue Embajador de Venezuela en Barbados, El Salvador, San Vicente y las Granadinas, Paraguay, Jamaica, Canadá y Austria.

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