Opinión Nacional

Indefinida o contina= eterna

Sofisma es, según lo define el DRAE, “razón o argumento aparente con que se
quiere defender o persuadir lo que es falso”. La semántica chavista nos va
llevando poco a poco, pero cada vez con mayor velocidad, a la necesidad de
editar un diccionario que recoja las estratagemas lingüísticas o sofismas de
la revolución. Si tomamos como ejemplo el slogan patria, socialismo o muerte
en ese diccionario patria significaría: fincas, haciendas, mansiones,
penthouses, yates, aviones, Hummer, BMW, Audi, Rolex, etcétera para los que
mandan y socialismo, con muerte añadida, lo que padecemos todos los demás.

Los demás somos la clase media que conserva aún cierto nivel de
supervivencia pero también la masa chavista, esa que a pesar de los nueve
años de fracasos y burlas, continúa fiel al padre conductor. Así lo llamó en
su discurso del Día de la Independencia una jovencita que antes se llamaba
Yanibel Velasco pero que ahora, gracias a los revolcones semánticos de los
sofistas del régimen, se hace llamar Libertad.

Lo de la muerte va especialmente con los chavistas de abajo, porque si bien
entre las decenas y a veces centenares de asesinados de cada semana hay unos
cuantos blanquitos, rubiecitos, de origen europeo y por supuesto enemigos de
la revolución o sospechosos de tales; la gran mayoría de los enviados al
otro mundo por una descarga de balas o unas cuchilladas, provienen de las
barriadas pobres donde Chávez tiene su mayor caudal de votos reales, no de
los trampeados o inventados por el Consejo Nacional Electoral. Y, para mayor
desgracia, se trata casi siempre de adolescentes.

La semana que termina estuvo signada por otro cambio de estrategia semántica
o nuevo sofisma del gobierno cuando modificó la propuesta de reelección
presidencial indefinida, en el proyecto de reforma constitucional, por
reelección continua. Claro, si todas las encuestas coinciden en el rechazo
de la gran mayoría de los electores, incluso chavistas, a la pretensión de
Chávez de ser dictador vitalicio de este país, había que engañar con un
cambio del término a quienes siguen creyendo en la paparrucha socialista. No
se requiere forzar demasiado la imaginación para saber que esa reelección
-sea indefinida o continua- tiene un solo significado: eterna.

Para cualquier Insulza que nos mire desde afuera con ojos miopes y oídos
sordos, el anuncio de las tres discusiones que recibirá ese proyecto de
reforma constitucional en la Asamblea Nacional y luego las consultas
populares, son la mejor prueba de la democracia perfecta que se practica en
Venezuela. Salvo por el detalle de que ambas cosas constituyen otro sofisma.

La Asamblea Nacional no puede tener ninguna opinión que no sea la de Chávez y
consulta popular significa reunir en una plaza a una claque de doscientos o
trescientos chavistas vestidos de rojo de la cabeza a los pies, para que
ovacionen cada vez que el apuntador de turno les saque un cartelito que dice
aplauso”. La señora Cilia Flores, presidenta de la Asamblea Nacional ya ha
adelantado que la reelección presidencial no puede tener límites porque eso
no lo quieren ni los diputados ni el pueblo. ¿Y quién es el pueblo en el
diccionario español-chavismo? Ningún otro más que el ilimitado, continuo,
indefinido, vitalicio o eterno Hugo Chávez.

Los que estamos en la acera de enfrente, es decir los obligados a padecer
los peores rigores del socialismo y según el caso, la muerte; ya no somos ni
oligarcas ni escuálidos ni siquiera cachorros del Imperio, uno de los
calificativos que más me gustaba recibir; ahora somos disociados.

Disociación, como lo define el DRAE, es un “estado anormal del espíritu en
el que se pierde la conexión ordinaria entre varios elementos
mentales…Cuando se disocian grupos complejos de ideas y emociones, de otros
grupos similares, se produce un estado conocido como disociación de la
personalidad que explica muchos casos de alienación mental…” . Que
ocurrencia tan original apenas usada en el siglo pasado por el nunca bien
llorado Yosif Stalin, gurú inspirador de nuestro presidente: quien no está
con el pueblo -es decir con el padre espiritual Hugo Chávez- y con su
reelección indefinida, continua, ininterrumpida, ilimitada, infinita,
vitalicia y eterna, tiene necesariamente que estar loco.

El régimen comunista estaliniano tenía la habilidad no solo de declarar
locos a quienes no lo estaban sino de enloquecer realmente a los seres más
cuerdos. Ese parece que es el camino escogido por su discípulo y heredero
ideológico nacido un día glorioso en Sabaneta del Estado Barinas. ¿Qué otra
intención puede estar detrás de la reforma de la Ley Resorte para que los
canales televisivos -que se ven solo por cable y mediante suscripción
pagada- deban transmitir las cadenas presidenciales y toda la andanada de
propaganda política que el régimen nos atapina o atapuza por los canales y
radios nacionales? El método enloquecedor es más que seguro: en la medida
en que la imagen de Chávez se reproduce en estatuas, bustos, retratos,
carteles, cuñas, pancartas, afiches, grafitis y además se nos aparezca en
vivo cada dos por tres, los candidatos a quedar para siempre atornillados al
diván del psiquiatra se multiplicarán de forma no solo continua sino además
indefinida e ilimitada. Basta imaginar cuando estemos en lo mejor de una
película de suspenso, de una biografía, de una entrevista a nuestro actor
predilecto en el Actor’s Studio o de la ópera Norma desde la Scala de Milano
en Films and Arts, y el espectáculo sea sustituido por una alocución de
Chávez para conmemorar el día que el Ché Guevara hizo pipí en Caracas hace
55 años. Es muy probable que la violencia homicida que sacude al país se
dispare mucho más de lo disparadísima que está hoy, a fuerza de disparos con
las armas de fuego en manos del hampa común y de la oficialista.

Nos quedarían como recurso el DVD y las películas grabadas en videos caseros
Pero solo hasta que una nueva reforma de la Ley Resorte obligue a los
distribuidores -piratas o no- a incluir un extracto de Aló Presidente cada
diez minutos de película. Y como ahora los libros que se leerán en el país
serán editados por la nueva imprenta del Ministerio del Poder Popular para
la Cultura, debemos suponer que tendrán citas e imágenes de Chávez en cada
página, amén de que será prohibida la importación de todos los que no sean
producidos por esa imprenta revolucionaria.

Me pregunto algo ¿también la paciencia de un pueblo -el de verdad- es indefinida,
continua, ilimitada, infinita, vitalicia y eterna?

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