Opinión Nacional

Intentando comprender… y explicar

1– El CNE y los dirigentes chavistas:

Probablemente la explicación más sencilla y obvia es la adecuada para explicar lo sucedido: el 7 de Octubre hubo más chavistas que votaron por su candidato que opositores por el suyo… siempre que no haya habido algún tipo de fraude, claro está, pero aun descartándolo, no puede dejar de mencionarse la inmensa colección de miserias chavistas –nos referimos en este caso exclusivamente a sus dirigentes, no al pueblo llano– que contribuyeron a que hubiese más electores de un bando que del otro: la jugarreta del cierre del consulado en Miami, el tener que esperar hasta después de emitido el primer boletín del CNE en el país para escrutar votos en el exterior, los motorizados azorando al a población indefensa en las filas mientras ésta esperaba para poder votar con enorme retraso debido a los calculados obstáculos del CNE para retrasar el acto de votación en cada centro, para luego dar órdenes y contraórdenes e intentar así disimular sus jugarretas y quedar bien con la gente, mientras ésta seguía agotada hasta el extremo en su respectiva fila, y veía con inquietud cómo se acercaba el final de la tarde, con el peligro de no volver a casa indemne.

La jugarreta chavista pues, salió a la perfección, dentro de un sistema de votación diseñado para ganar siempre y que responde a la misma cultura sindical que prolongó durante décadas en reinado de los sindicalistas adecos en el pasado, pero hoy día con otros medios. ¿Cómo es posible que países avanzados como EEUU, Canadá, Suiza, Japón, Suecia, etc., con índices de analfabetismo nulos voten con papeletas dentro de un sobre y acá, con un tercio de la población analfabeta funcional se le someta a una máquina de votación que de partida ya tenía defectos de interfaz y presentación de la información? Resultado, aun funcionando bien las máquinas: 5 o más horas para poder votar.

Y por supuesto, la asquerosidad del discurso de campaña por los insultos y mofas, más el vacío conceptual y programático junto a la permanente actitud del abuso protegido por la impunidad del régimen que ellos mismos han blindado para permitir sus correrías.

Todo ello es un espejo de su infinita miseria espiritual, innecesaria –habrían ganado igualmente, aunque tal vez con menos votos de ventaja– pero reveladora, porque nos indica una vez más que quien ha sido innoble durante el combate no podrá ser noble luego de su victoria. Ya fue así en las elecciones pasadas cuando todo valía para ganar, y ya vimos cómo se comportaron durante todos estos años con sus adversarios, que ellos los consideran como enemigos. En el llano se dice “a bailar que lo que viene es joropo”; a esperar lo peor pues.

 

2– El pueblo chavista:

Pero el pueblo chavista tampoco se libra moralmente de sus opciones. Ya luego de 14 años de régimen ningún opositor puede autoengañarse pretendiendo pensar que el pueblo chavista es una masa de incautos a quien una cofradía militar tiene sujeto con unas riendas de prebendas y relajo institucional. Nada de eso: el pueblo chavista –mayoritario por enésima vez en las urnas– sabe muy bien lo que hace al optar por esta forma de conformar la vida de una sociedad, y su intención será más intensa a medida que la generación siguiente, que desde su nacimiento ha sido formada dentro del chavismo, asuma poco a poco las responsabilidades de la vida pública.

Esto significa que el pueblo chavista sí sabe que no todo puede valer para destruir a quienes no piensan de la misma manera, pero opta por ello al apoyar a los dirigentes que así actúan; y también sabe que tanto relajo financiero e institucional en poco tiempo llevará al país a la quiebra, por lo tanto dinero que se debe, y porque no se producirá suficiente petróleo para generar las divisas necesarias ni para pagar dicha deuda, ni para la supervivencia básica de la nación. Lo sabe, pero ha optado por eso de «dame lo mío hora y por el camino iremos resolviendo» y si no se resuelve pues dirá que «lo bailado no me lo quita nadie» aunque sus hijos se hundirán en un futuro de esclavitud económica en un país que podría unirse en su momento a la familia de estados fallidos.

 

Tal vez el pueblo chavista no comprenda bien los acuerdos con China, aunque al igual que varios pueblos africanos, sentirá el yugo de los jefecitos chinos que vendrán a dirigir cual tiranos de barrio, bien conocidos en nuestros cerros, y en carne propia se percatará del trato de segunda que recibirá, a diferencia del que esos jefecitos le dan a sus propios obreros chinos que el chavismo importará por miles y miles. Pero sí comprende perfectamente el regalo a Cuba de riquezas petroleras y minerales a cambio de médicos de segunda, sanadores de barrio y curanderos de oficio. Lo sabe perfectamente, al igual que conoce a plenitud la peligrosa presencia cubana en áreas estratégicas del país, esto es, sabe y comparte esa modalidad de traición a la patria. Y porque el pueblo chavista también ve la televisión, supo lo que sucedía en Libia, y lo que cada día sucede en Siria e Irán, Zimbabue, o Sudán, todos esos escenarios idénticos donde bandas de asesinos se apoderan de millones de ciudadanos indefensos para explotarlos, torturarlos, mutilarlos, y matarlos, al igual que vio a través de ese mismo aparato de televisión ubicado en su hogar, cómo a esos bandoleros el mismo Chávez le entregaba las máximas condecoraciones de la patria y le sigue entregando riquezas y minerales estratégicos, por no hablar de todo lo que Chávez le ha regalado, sin ser suyo, a los ladronzuelos que gobiernan a la Argentina, Ecuador, Nicaragua, y al mismo Brasil, para así catalogar a Venezuela, durante las próximas guerras que vendrán, no como un confiable aliado que suministra combustible y valores morales a los defensores de la libertad, sino como un sospechoso intruso, cómplice de las tiranías mencionadas.

 

Con un pueblo así, consciente de estas cosas, pero dispuesto en bloque a seguir apoyándolas, pues no cabe esperar que acepte convivir con otras gentes que piensan diferente y que desea vivir de otra forma: con menos basura por las calles, sin que los atraquen o secuestren, sin que se les vaya la luz o el agua, sin pensar permanentemente en el ron y el bonche, sin trancas de tráfico, con carreteras y puentes funcionales a plenitud, con jueces honestos, etc. Entonces, si el pueblo chavista conscientemente opta por viajar en un metro que no se sabe cuándo llegará, o escoge un régimen dentro del cual no se sabe si se volverá a casa vivo ¿quién es uno para ir de asomado a querer redimirlo? ¿Para qué aferrarse al tiempo, esperando la llegada de la solidaridad, progreso y paz mientras se malgasta en dicha espera el resto de nuestras vidas?

Hay que ser muy maduro o muy sabio para sobreponerse a esas preguntas y mantener la serenidad y esperanza; pero también hay que estar claros en que nada de lo que se le diga al pueblo chavista servirá para convencerlo: solo serán los acontecimientos los que hablen por sí mismos, para hacerle cambiar de opinión, si acaso. Por ello, además de esperar sentados mientras ello ocurre, que cada cual, junto a su familia, gestione su vida en la medida de sus posibilidades y equilibrio emocional: porque no se trata de salir cual estampida del país, ni de comenzar a vender locamente las propiedades, o de desesperarse pensando en cuánta energía se ha perdido, sino en saber asumir cada nuevo día, porque si vemos hacia atrás o hacia adelante a sabiendas de todo lo que hemos pasado y de todo lo que puede ocurrir, entonces ellos ganarán por haber sabido quebrarnos el alma.

 

Por ello hay que seguir intentando que el futuro nos acoja sin haber perdido muchos dientes ni habernos empobrecido demasiado, ni material ni espiritualmente. La vida es muy injusta, basta solo fijarse como viven y vivirán los hijos de los chavistas y de sus cómplices disfrazados de tales a la luz de tanta riqueza obtenida fraudulentamente, y comparar cómo viven y vivirán los hijos de la gente sencilla y de bien. Que nada de eso pudra de odio el alma, porque no serviría de nada. Al final ellos también morirán. Que cada uno que sienta esa injusticia busque y consiga la serenidad a su manera para seguir desafiando cada día.

 

3– La oposición y Capriles:

Es dentro de ésta perspectiva que hay que comprender la profunda frustración del pueblo opositor, y el esfuerzo infinito que tendrán que hacer los futuros líderes opositores para convencerlo para que vuelvan a las urnas cuando toque, ¡y tocará de nuevo en pocas semanas! Porque además ahora se abren escenarios muy complicados en virtud de que nadie en su sano juicio cree que Chávez vivirá mucho tiempo. Pero eso será otra historia.

Luego de estos seis meses, nadie podrá nunca reprocharle a Capriles su entrega a la causa, ni nadie deberá atreverse ni siquiera a sospechar que otro candidato hubiese sido mejor. Su entrega fue total, su carisma particular estuvo a la vista al convocar millones de compatriotas con su sencillez y transparencia cual reflejo de la reserva decente de la nación, que esperamos no se marchite nunca. Henrique no es presidente… por ahora, pero seguro que todos los venezolanos, opositores y chavistas, sí son sus amigos. Y eso, Henrique, es la mayor riqueza que puede tener un venezolano, junto al respeto que todos ahora te tienen, incluso los cobardones –que por ser tales– te han estado insultando todo este tiempo.

Es difícil que se repitan estas condiciones unitarias, pero de ocurrir hay que procurar que no sean tan imperfectas, puesto que sacaron al sol las mezquindades de tantos dirigentes cuya evidente vocación no era el triunfo opositor ni la vocación de servicio, sino el tirar de la cuerda hasta lo indecible mediante acuerdos absurdos y de todo tipo que hasta llegaron a expresarse en una multitud de casillas en el tarjetón de votación con la misma cara de Capriles. Y eso solo atañe a quienes de alguna forma participaron más o menos activamente en la campaña, porque no hay que olvidarse de quienes se quedaron en casa, pero diariamente opinaban cual padres de la patria para disimular su mezquina ausencia mientras seguían –y siguen– tratando de adivinar el laberinto que el poder había diseñado para el país luego de la enfermedad de Chávez y las posibilidades que se derivarán de su evolución luego de este resultado.

Hablando más claro, Capriles hizo su campaña prácticamente solo, pues pocas veces se vio acompañado de otros dirigentes de la alianza, y hablando más claro aún, viendo cómo se votó en cada estado ¿Cómo explicar que se haya perdido en el Zulia, en Miranda o en Carabobo? ¿Cómo evitar la sospecha de que muchos, solo en apariencia aliados, votaron en contra e influyeron para que muchos militantes de sus respectivas organizaciones también lo hiciesen? ¿Es que acaso se creen que somos pendejos y no nos recordamos las veces que lo hicieron en el pasado? Porque siempre han sido así, y por sus acciones y perversidades, como la reciente traición de Aldo Cermeño, es que Chávez pudo llegar en 1998. Y ellos, lejos de arrepentirse de aquellos errores simplemente se siguen colgando del carro del ganador de turno.

Porque, estemos claros, una victoria de Capriles los hubiese extinguido a todos ellos como dirigentes, pero ahora… dentro de esta santería que se ha apoderado de tantas mentes, antes relativamente racionales, no es de extrañar que algunos de estos próceres resbalosos le estén clavando algún alfiler a un muñeco con la cara del presidente re-re-electo para acelerar sus eventos corporales a ver qué pasa y rebarajar todo el juego. Su intento es ahora inútil, porque el estupendo papel de Capriles, tanto por su estilo como por los mismos resultados, le han colocado en el primer lugar para un eventual recambio consensuado, apartando así a todos los farsantes que aspiraban a ello.

4– Aveledo, López y miles más:

Los anteriores son mentes pequeñitas, muchas veces dentro de cuerpos adornados con telas caras, producto de riquezas nunca alcanzadas por trabajo verdadero ni esfuerzo propio, pero que fueron útiles para descubrir el enorme talento de Ramón Guillermo Aveledo para tejer una red de alianzas con nodos equilibrados hasta lo indecible para evitar su ruptura, y mostrar su paciencia, tolerancia, sentido de Estado y gran fortaleza espiritual capaz de transmitir serenidad y dirección dentro ese todo ese zoológico humano de picardías y deslealtades, pero también integrado por miles de venezolanos de buena voluntad que le dedicaron jornadas enteras a reflexionar y a concretar un programa de gobierno que ¡no nos quepa duda ninguna! habrían llevado al país al siglo XXI, a su reconstrucción espiritual, institucional y física, a recuperar el gentilicio en el resto del mundo, y a que todos, chavistas y opositores, pudiesen sentirse de nuevo hijos de la misma tierra, capaces de trabajar, prosperar o sufrir, pero siempre compartiéndolo todo. A Ramón Guillermo, figura en quien podemos ver representada a esa legión de gente sacrificada y decente le debemos, junto a Ramón José Medina y todos ellos, nuestra eterna gratitud, pero también nuestra solidaridad anticipada para cualquier esfuerzo que se inicie en este camino que empezó inmediatamente luego de saberse los resultados; al igual que Leopoldo López, sabedor de ser también un relevo potencialmente inmediato, causante en su momento de un enorme disgusto para miles de venezolanos al retirarse de aquellas primarias, a pesar de estar todos conscientes que el régimen oportunamente le pararía los pies con artilugios legales en caso de haber tenido éxito. A él le debemos dos grandes lecciones: la de haber sabido retirarse, sabiendo que ello podría haber hipotecado su futuro político, y la del trabajo leal al que se entregó por la causa de Capriles, su rival de entonces.

Capriles, Leopoldo, Aveledo, Medina, etc.; hay relevo, intergeneracional y con talento.

5– Los malvados ganan:

No es solamente Chávez quien se impone en el mundo actual, sino también la permanencia de los Castro, la incapacidad del pueblo argentino para resolver su laberinto, la continua generación de ministros corruptos en Brasil, la continuidad de los loquitos de Ecuador, Bolivia y Nicaragua, junto a los asesinos mencionados anteriormente. Pero también es la derecha fanática, ignorante y cruel, que cual triada religiosa, neoliberal y guerrera –desde Reagan, pasando por Bush padre, Bush hijo, Thatcher, Blair, Sarkozy, Berlusconi y otros tantos, junto a los burócratas europeos y de las organizaciones económicas y militares internacionales en complicidad con los fundamentalistas religiosos, llámese Vaticano o evangélicos organizados, está sembrando en todo el mundo más pobreza, desesperanza, desempleo, e individualismo al límite, para hacer retroceder al mundo a épocas cuyo odio hacia los gobernantes y entre países terminó generando decenas de millones de muertos y desamparados.

 

Son tiempos donde el mal se impone, creando pobres, eliminando derechos de los trabajadores, o cerrando el acceso a la educación y la salud; y los malvados, al final terminan entendiéndose, aunque piensen distinto, porque lo que los identifica es el dominio sobre sus semejantes.

 

6– Chávez:

¿Tiene mérito Chávez? ¡Claro que sí!, porque él representa el deseo de poder y dominación en estado puro, con una energía sobrehumana para controlar el dolor y el sufrimiento hasta límites imposibles para una persona que no tenga una ambición extrema y sustentada en una total creencia en sí mismo. Lástima tanta ignorancia, tanta vulgaridad, tanta incapacidad para aprender y tanto desequilibrio mental. No existen tiranos buenos, pero al menos algunos dejan obras para que luego la libertad las herede. Acá no hay nada que heredar cuando venga el momento, pero él es incapaz de darse cuenta, a diferencia de esa parte inicialmente no fanatizada de su entorno, pero que al optar por enriquecerse o medrar en el poder hasta que se pueda, también se ha ido embruteciendo irreversiblemente.

 

7– ¿Y ahora, qué harán los políticos opositores?

Los partidos opositores están allí, los potenciales líderes outsiders también, hay diputados, gobernadores, alcaldes y muchas organizaciones que crean opinión como para mantener un mínimo de coherencia con vistas a un futuro que a priori parece muy hostil, como pueden ser las leyes que se piensa el régimen querrá imponer. Por lo pronto la prioridad es claramente mantener y avanzar en las elecciones a gobernadores y alcaldes, lo cual es duro mentalmente luego de la derrota presidencial, pero si vamos al detalle descubrimos que en las elecciones donde Chávez no participa como candidato siempre se le ha podido derrotar. A ello se le suma el que también se dispone de un período de reacción relativamente largo, que habrá que comenzar a gestionar de inmediato en una suerte de control de daños paralelo a la actividad diaria de cada respectiva campaña local.

 

Si la oposición desea seguir con vida y con posibilidades para el futuro cercano es evidente que deberá mantenerse unida para esas elecciones estadales y locales a producirse en pocas semanas. La unidad en cada estado y municipio es dinámica de acuerdo a las realidades de cada uno de ellos, y habrá de mantenerla más ahora que el chavismo está envalentonado para recuperar estados y municipios que había perdido en el pasado. En este sentido hay que retomar el hilo de las primarias cuando se eligieron dichos candidatos y trabajar sobre éste para tomar todas las medidas del caso.

 

Pero el resultado estadal y municipal también dependerá de la plasticidad de la unidad opositora, y de su capacidad durante las próximas semanas para corregir errores y adaptarse rápidamente. En este sentido hay que recordar algunas actuaciones, que de haberse podido imponer por parte de la oposición, probablemente habrían equilibrado más las cosas, como por ejemplo el criterio del sorteo aleatorio de las mesas auditar, de manera de no dejarle al CNE el campo libre a los translados arbitrarios; y varias más. Pero la alianza tenía sus limitaciones, de consenso, de intereses, de talento y de coraje, como parte de sus imperfecciones; y las contradicciones de algunos de sus miembros, junto a su insistencia para no seguir removiendo el asunto de las tracalerías del CNE, también era un dato del problema con el que hubo que convivir hasta el final, comenzando por la composición de algunos de los equipos de técnicos que fueron objeto de contínuas críticas por su aparentemente pasiva actitud ante las imposiciones del mencionado CNE.

 

¿Se perdió por fraude, entendiéndose por éste no un montaje masivo de falsedades en el conteo final sino un goteo de cositas que poco a poco fue mermando tanto la visión de conjunto de la oposición como las circunstancias -como los atrasos en los centros- para que los votos opositores pudieran emitirse? Probablemente no, pero esa cifra, cualquiera que fuese, se suponía que podía ser compensada con una alta cantidad de votos caprilistas provenientes tanto de chavistas desilusionados como de opositores que en el pasado se habián abstenido de votar. Pero ésto no llegó a ocurrir, y por ello no solamente no hubo factor compensatorio sino que lógicamente la ventaja chavista fue mayor que lo previsto en el peor de los escenarios contemplados.

Por ello, abordaje de las elecciones a realizarse próximamente deberá suponer una mayor fortaleza opositora frente a estas reglas de juego diseñadas a medida del régimen: máquinas, auditorías, retrasos, translados -esto es, el padrón electoral- etc.; lo cual significará no solamente gestionar adecuadamente esos temas sino cambiar personas, siendo ésto lo que el político y pensador Pedro Méndez Mora ha definido como reingeniería de la MUD: un asunto urgente, indispensable y sano para toda la oposición. Y así saber de una vez quién es quién, además de salirse del callejón sin salida en el que el chavismo ha encajonado a los opositores: si aceptan el sistema de votación pierden, y si no lo aceptan y no participan, o no reconocen resultados productos de tracalerías bien combinadas y distribuídas a lo largo del flujo del proceso, son golpistas.

Mientras tanto crecerá diariamente en importancia el tema de la salud de Chávez y si asumirá o no su tercera presidencia el próximo mes de Enero. No hay razones para suponer que no será así, y hasta es capaz de durar el período completo. Mal servicio hizo Bocaranda con tanta noticia sobre la gravedad presidencial, no tanto porque el enfermo sigue allí, y además ha ganado las elecciones, sino porque el periodista no ha sabido dar una explicación sobre cómo eso ha sido posible dada la inminente desaparición del enfermo que se sugería en sus noticias.

De morirse o retirarse definitivamente del poder por incapacidad, cosa esta última que le encantaría hacer para así imitar a su padrino Fidel, quien venga a sustituirlo, por vía constitucional más no electoral, no tendrá la legitimidad ni el liderazgo de su predecesor, por lo que los escenarios son múltiples y variados, y si Capriles logra mantener un perfil alto y con los mismo atributos de caballerosidad y respeto que mostró en su campaña, entonces se constituirá en la alternativa lógica tanto para opositores como para chavistas en encabezar una transición consensuada.

El poder y el servir al prójimo se presentan en los momentos y con las apariencias más inesperadas. A Chávez le sucedió así, a Capriles, o alguno de quienes hicieron méritos en esta campaña, podría sucederle lo mismo, lo cual sería muchísimo mejor que si esa lotería le tocase a algún vivaracho oportunista que no lo merece.

Amanecerá y veremos. Mientras tanto, luego de tantos meses y esfuerzo, que siga habiendo constancia, esperanza, fortaleza espiritual y solidaridad.

 

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