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Pan y circo ha caracterizado el comportamiento de los gobiernos demagógicos y populistas. Creo que su origen está en el imperio romano, cuando emperadores incompetentes y tiranos gobernaban a su antojo, con conductas depravadas y administraciones desacertadas que llevaron a la caída de tan magno imperio. Con comida suficiente y el degradante espectáculo conformado por sangrientos combates entre gladiadores, ejecución de cristianos mezclados con delincuentes comunes, exponiéndolos a luchas desiguales con fieras salvajes, los césares embobaban un pueblo igualmente degradado.

La costumbre, adaptada a los nuevos tiempos, se mantiene representada en las denominadas fiestas patronales. Estas sin duda tienen un origen religioso y con el correr de los años ha llegado a los que se sufren en la actualidad. Turmero no ha sido la excepción. No olvido el bochornoso espectáculo que presentaban las fiestas de Candelaria hasta el momento en que, hablando en buen criollo, el Padre Pan Lago “echó un parao”. Las fiestas de Candelaria, al igual que el resto de las fiestas similares significaban, en la práctica, veinte tarantines para vender cerveza, docenas de vendedores de fritangas y golosinas a los que se seumban un sinfín de raros personajes que se ocupaban de proveer a los aficionados del aliño a su excitación alcohólica con una gran variedad de psicotrópicos. El resultado era la destrucción de la plaza Mariño y el nauseabundo hedor de las calles, plenas de excrementos sólidos y líquidos, sobrantes de comidas y latas vacías.

Menos mal que el Padre Pan “echó un parao” amenazando con no hacer actos religiosos si al frente de la iglesia se iban a desarrollar los actos paganos. Exigió eliminar el bochinchito y lo logró. No soy creyente pero esta circunstancia no me puede impedir dar al César lo que es del César, admirando esta actitud y muchas otras de un cura de pueblo; luminoso, negado al ostracismo de otros; pasantes por sus parroquias sin pena ni gloria. A partir de ese momento el circo lo mudaron a otras partes. El preferido ha sido un terreno desocupado ubicado a un costado de la Alcaldía. Allí se levantan unas carpas para desarrollar el bochinche. Realmente no acudí a este tierrero pero si pude escuchar abundantes comentarios sobre el evento. El principal fue el sonido. Pésimo lo clasificaron los entendidos. Otro detalle: se contrataron animadores de otros lares supuestamente para dar realce al espectáculo y que los honorarios de una de estas bellas damas fue de BsF 50.000,00, o sean, Bs. 50.000.000,00 de los de antes. ¿Es que acaso no tenemos en este pueblo animadores capacitados para presentar “el show”? Porque los que trajeron dejaban mucho que desear, no por su estilo sino por su despreocupación en la pronunciación de las palabras. Al alcalde y que le cambiaron el apellido y los toponímicos de Mariño no eran pronunciados correctamente. En lugar de Mácaro con su acentuación esdrújula decían Macaró con acentuación aguda. Por supuesto, no es desconocimiento idiomático del locutor porque la regla expresa que las palabras terminadas en vocal se acentúan en esa vocal. El problema es el desconocimiento del lugar donde realizan la animación. Y el colofón. La tapa del frasco. Al día siguiente, desde el sitio del espectáculo hasta la Plaza Mariño la basura tapizaba las calles, permaneciendo así no se hasta cuando. Ignoro si el domingo, después del mediodía, se hizo algún barrido tan deficiente como el que se hace a diario, porque me retiré temprano a mi hogar.

Desconozco cuanto costó ese show y cuanto sumará el total de la fiesta que aún no ha concluido porque el resto del espectáculo será trasladado al casi inexistente Parque Codazzi. Se anuncia fiesta taurina, que lo imagino desarrollándose en un precario circo de hojalata y por supuesto más artistas invitados que significarán una fuerte erogación de nuestro dinero. Mientras tanto las calles continúan inmundas, el drenaje de Turmero a paso de morrocoy si es que está caminando, las aceras dignas de una ciudad en época de post guerra y las paredes llenas de los afiches de las diversas propagandas electorales que seguro incluyen alguna de la época de Jóvito Villaba.

Ahora se pretende que este jolgorio se compare con una Feria Internacional. No puedo imaginar el aviso de alguna agencia de viajes invitando en Europa, dl lejano y el cercano oriente a asistir a la Feria Internacional de Candelaria en Turmero. Veo en mi imaginación una caravana de franceses, españoles, suizos, alemanes, japoneses, chinos y árabes, seguramente infiltrados por el imperio a través de agentes de la CIA para sabotear el magno evento, visitando a mi querido Turmero para ver a Henry Stephen cantando su manido Limón Limonero, comer los pinchos de Carlitos y los contrabandeados huevos de iguana acompañados de nuestros incomparables lairenes. Por supuesto, alojados en la posada de Orlando o en los hoteles para fogosos encuentros que pululan en nuestro municipio.

Creo que sin eliminar las fiestas – todavía me queda algo de demagogo – se podría hacer algo más adecuado a las circunstancias. Una fiesta modesta, sin tan pretendido boato y sin quiméricas aspiraciones. Una fiesta de pueblo como siempre ha sido; con sus dulceras, sus pinchos, sus huevos de iguana contrabandeados y proscritos; las cotufas, el algodón de azúcar, las bombas inflables y el aliño de las cervecitas pero sin caer en un derroche de recursos que son necesarios para cubrir otras necesidades primordiales. Ahhh y por supuesto, en el tierrero que está al lado de la Alcaldía para que no se perjudique lo poco que nos queda incólume.

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