Opinión Nacional

Intervencionismo cultural latino

Miami ((%=Link(«http://www.aipenet.com»,»AIPE»)%))- Las generalizaciones tienden a ser injustas, pero la manera como podemos comprender mejor lo que nos rodea es sacando conclusiones de lo que observamos y de nuestra experiencia personal. Esto a menudo nos conduce a deducciones realmente sorprendentes, como el hecho que los medios de comunicación en español en Estados Unidos, especialmente la televisión, fomentan la instrumentación de muchas de las mismas políticas públicas que en América Latina llevan varias décadas impidiendo el crecimiento económico y fomentando la emigración de nuestros compatriotas hacia Estados Unidos.

Uno de los sucesos de mayor trascendencia ocurridos este año en Estados Unidos fue la decisión de la Corte Suprema de Justicia en rechazo de la supuesta inconstitucionalidad de los vales educacionales. Ese programa permite que las familias con niños en escuelas del gobierno tan malas que los muchachos ni siquiera aprenden a leer puedan recibir un vale del gobierno para pagar por su educación en colegios privados. Como la mayoría de los colegios privados baratos son católicos (es decir, son subsidiados por la iglesia), los enemigos de los vales —que son principalmente los sindicatos de maestros— argumentaban que ello viola la separación constitucional del estado y las iglesias. La decisión de la Corte favorable a los vales beneficia principalmente a las minorías, incluyendo a los hispanos, pero los medios de comunicación en español reportaron escasamente esa victoria de los más débiles, la tergiversaron o la ignoraron. Incomprensible, ¿no es verdad?
Uno pensaría que los productores de programas de televisión, los presentadores y los periodistas que en sus países de origen sufrieron de la corrupción y constante intromisión oficial en su trabajo, a través de las tradicionales presiones de las oficinas de prensa de la presidencia de la república, de los colegios de periodistas, por la retirada de pautas publicitarias debido a que algún prohombre del gobierno se siente ofendido por la programación o por el editorial y tantas otras presiones políticas que reciben a diario los medios de comunicación en América Latina, entonces trabajando en Estados Unidos se debería aprovechar el ambiente diferente y ver con mayor recelo cualquier aumento del intervencionismo gubernamental en la vida cotidiana de los ciudadanos. Pero no es así. La programación y los editoriales suelen presentar al funcionario público como el bueno de la película y todo aumento en restricciones, licencias y regulaciones como algo que beneficia al pueblo, sin jamás tomar en cuenta que ese mismo pueblo pagará de su bolsillo el aumento de precios causado por la interferencia gubernamental en el mercado.

Según las investigaciones de mi colega (%=Link(«http://www.cato.org/people/crews.html»,»Clyde Wayne Crews»)%) del Cato Institute, publicadas el mes pasado bajo el título «Los diez mil mandamientos», sólo las regulaciones federales nos cuestan 854 mil millones de dólares al año, o sean unos 7.410 dólares anuales a cada familia y equivalente al 18% del presupuesto promedio familiar, después de pagar impuestos. Los políticos se han dado cuenta que es más fácil promulgar una regulación que le traspasa el costo al sector privado que crear un nuevo programa oficial, cuyo financiamiento necesariamente proviene de los impuestos. Así todos lo estamos pagando escondido en el precio de los alimentos, los alquileres, los autos y cada otro producto o servicio que compramos. Es decir, las regulaciones le cuestan más a la familia promedio americana que lo que estas gastan en alimentos y más del doble de lo que gastan en recreación y entretenimiento. Sí, no es nada divertido.

Una posible explicación de por qué los medios de comunicación en español tienden a ignorar estas cosas es que piensan que su público tiene un nivel cultural bastante bajo y, por lo tanto, necesita que el Gran Hermano le guíe cada paso. Por ello creen prudente rebajar el contenido de la programación a ese ínfimo denominador común. Sobre esto no es necesario aportar ejemplos, ya que a diario somos impactados por la vulgaridad de la programación y el empeño de sacar a relucir lo más bajo y despreciable, en lugar de lo que nos puede servir de ejemplo, mejorar nuestra cultura y comprensión de los grandes acontecimientos, hacernos meditar y así entender mejor el mundo que nos rodea. Algo parecido sucedió con las grandes cadenas de televisión —CBS, ABC, NBC— y a ello se debe el éxito de la televisión por cable y la dramática caída en la audiencia de los canales tradicionales.

(*): Director de la agencia (%=Link(«http://www.aipenet.com»,»AIPE»)%)
y académico asociado del (%=Link(«http://www.elcato.org/»,»Cato Institute»)%)
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