Opinión Nacional

Involucion histórica

El país debe despertar ante la intención de imponerle una verdadera involución histórica, incluso a vincularlo peligrosamente con sectas fundamentalistas como lo está haciendo Chávez al recoger los restos del comunismo soviético en Rusia y de la forma de gobernar en la Unión Soviética en Bielorús y luego atar al país con compromisos con Irán. Ese proceder está muy alejado de los verdaderos intereses nacionales y democráticos del pueblo venezolano.

Nada tenemos en común con esos restos del comunismo soviético. Para decirlo con palabras de Gorbachov en la URSS nunca hubo socialismo. Existió una maquinaria burocrática-policial que gobernó a base de una mejor vida y a nombre de la dictadura del proletariado. Los numerosos crímenes de Stalin y el terror implantado por la policía política (KGB) de la cual el teniente coronel Putin era uno de sus principales directivos mantenía a un régimen dictatorial. Estas son apreciaciones de Nikita Jruschov en su célebre “Informe Secreto” sometido al XX Congreso del Partido Comunista de la URSS y que pude oír mediante la lectura de dicho Informe por un funcionario del Comité Central de ese Partido, en febrero de 1956. Posteriormente tenemos a mano las Memorias de Gorbachov. Son desgarradoras. Es terrible lo que aconteció en ese país y en sus satélites de los países del Este hoy incorporados en su gran mayoría a la gran Europa
Gorbachov concluye en uno de sus más enjundiosos capitulo referido a la democracia con una reflexión a la cual me adhiero: Dice: después de todo lo que veníamos buscando era el funcionamiento de la democracia con justicia social, con separación de poderes, con representación de las minorías, con pluralismo político e ideológico, con la convivencia entre los pueblos, por la paz. Era una perspectiva humanística para las sociedades, para el mundo.

El estatismo, el excesivo centralismo, el culto a la personalidad, el dogmatismo, el sectarismo, el partido único, todo ello fracasó estruendosamente y sigue fracasando en Corea del Norte, en Cuba, en Siria. Caminos diferentes recorren otros países de la órbita socialista como China y Vietnam para citar dos que son paradigmáticos. Están saliendo de su estado de atraso y de pobreza multimillonaria en el caso de China no a partir del socialismo sino de un nuevo tipo de dirección económica, que también se practica en la India y en países del sudeste asiático, donde se combinan las inversiones estatales, con las nacionales y las extranjeras. En esas economías las privatizaciones no son una maldición, sino una bendición. Esas inversiones tanto nacionales como extranjeras no pertenecen al “capitalismo salvaje”, ni son inversiones imperialistas a la usanza de las denunciadas por Lenin. Ni el Estado chino ni el vietnamita se rinden ante esos grandes intereses. Lo hacen a partir de su soberanía y de su interés supremo: salir del atraso y de la pobreza, darle una nueva calidad de vida a sus pueblos. Cuando el Embajador de China en Venezuela declara que de las 500 grandes transnacionales que están en el mundo 440 operan en su país no actúa como “peón del imperialismo”, sino constatando una nueva realidad China y mundial. Como lo hace también la India. El doctor Maza Zavala en un extenso ensayo sobre la Globalización (Revista Nueva Economía de la Academia de Ciencias Económicas, N° 23, Abril, 2005; que dirige el académico Malavé Mata) avanza en profundas consideraciones sobre las nuevas modalidades de capitalismo y lo que se desarrolla a nivel mundial que aún necesita clasificaciones y estudios.

Es en una situación como la someramente descrita cuando a Chávez se le ocurre que él, superman, acabará con el capitalismo, actuando desde abajo con las nacionalizaciones, con las cooperativas (fracasadas), con la cogestión (ensayo frustrado hasta el momento), con los fundos zamoranos y los saraos y los gallineros verticales y demás ensayos que conducen a la destrucción del aparato productivo y a colocarnos en una situación de absoluta desventaja en un mundo globalizado, con procesos de integración a nivel subregional y regional.

La disminución de las inversiones nacionales y extranjeras, la creación de un clima de inseguridad jurídica de ausencia del Estado de Derecho conspira contra Venezuela y su pueblo. La máxima de generar riquezas para enfrentar la pobreza (caso China, Vietnam, India, entre otros) es un contrasentido en nuestro país. El resultado es axiomático: generación de mayor pobreza y de empleo, déficit fiscal y en la balanza de pagos para mencionar lo que cualquiera que no esté cegado por el fanatismo puede ver.

Derrotar estas tendencias y marchar hacia una economía generadora de riquezas con justicia social, es un mandato para conquistar un verdadero desarrollo económico y social, para avanzar en la ruta del progreso, de la democracia social.

Esta involución histórica será derrotada, de eso no deben caber dudas.

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