Opinión Nacional

Isaías Rodríguez, nuevo experto económico

La división social del trabajo

Una de las cosas revolucionariamente sensacionales de este gobierno bolivariano y socialista del siglo XXI (aunque Bolívar era totalmente liberal), aparte de tener a Isaías Rodríguez primero como Vicepresidente de la República, luego como director general del MVR y más tarde como Fiscal General de la República, es que es el único en el mundo que ha acabado con la división social del trabajo. Ahora los médicos podrán ser arquitectos y los arquitectos médicos, los abogados economistas y los economistas (Dios los libre), abogados; los buhoneros podrán ser expertos en economía, los choferes seguirán siendo cancilleres, y los militares “toeros”.

Un antropólogo del Planeta Marte, que estudiaba los movimientos sociales del Planeta Tierra concluyó que “la división social del trabajo era una de las plagas del capitalismo, el cual obligaba a los individuos a especializarse de tal manera de que el imperialismo los pudiera explotar y manejar mejor”. Por ejemplo, ustedes ahí tienen al Chacal, quien era experto en bombazos y asesinatos a sangre fría de niños, mujeres y ancianos, ahora devenido en ejemplar prisionero en La Bastilla, con tan mala suerte de que en Francia se acabó la pena de muerte y por ende la guillotina pues de seguro que, en esta nueva sociedad, el mismo Chacal habría pedido ser su propio ejecutor para demostrarle al mundo de que lo de la división social del trabajo no era más que un invento capitalista y de que cualquiera podía ser verdugo…

Al acabarse con la división social del trabajo el gobierno revolucionario venezolano y sus afines como los de Bolivia, Argentina, Nicaragua, se ahorrarán ingentes recursos económicos pues echa al suelo la falacia de que hay que ser planificador como Giordani[.1] , economista como Cabezas[.2] , psiquiatra como Chirinos, orador como Fidel, turnio como Kirchner, mentiroso como Lula, etcétera, pues se me acabaron los ejemplos…

Isaías Economista

Según versiones de la prensa, el Fiscal General, Isaías Rodríguez, quien es abogado, ensayista y poeta (aunque los críticos literarios dicen que lo que él hace no es poesía), está hasta los teque-teques con el puesto de Fiscal y que le gustaría más bien ser alcalde de un pueblito perdido allá por la frontera; tan perdido que ya se me olvidó el nombre. Isaías, además, se jacta de nunca mentir pero, con el perdón de los abogados, entre quienes tengo a muchos amigos, “abogado que no miente, no sirve”…

Bien, Isaías, quien tampoco cree, como buen revolucionario rojo-rojito que dice ser, aunque antes de llegar al poder era medio rosadito, no cree en la división social del trabajo y debido a eso se le salió el espíritu de economista y politólogo a la vez, lo cual es esencial pues un politólogo que no sepa de economía no sirve pero un economista que no sepa de politología tampoco. ¿Entendieron? – ¿No?, mejor…

“La propiedad privada de los medios de producción frena, de alguna manera, el desarrollo de la sociedad y es por ello que debe ser regulada”, afirmó el Fiscal.

Veamos: “(…)frena de alguna manera el desarrollo (…)” – Par Dieu, mon chéri amie; par Dieu… ¿Qué frena ? – ¿Cómo frena ? – ¿Cuándo frena ? – ¿Por qué frena ? – ¿Por qué de alguna manera? ¿De qué manera? – Además, el Fiscal, dice que hay que regular la propiedad privada de los medios de producción. ¿Cómo y con qué? – Ya sabemos el para qué…Es lógico y evidente, estimado Fiscal que en todos los países medianamente avanzados no solamente la propiedad sobre los medios de producción está regulada; también está regulada la propiedad individual sobre los bienes de uso y sobre los bienes de servicio. Para eso, existe el Estado de Derecho y existen las organizaciones internacionales que velan sobre el principio de la propiedad. Claro, en una nación sin Estado de Derecho, pedirle a la autoridad, que no tiene “auctoritas” que vele, regule, arbitre, sobre la propiedad es como pedirle peras al olmo o cacahuates a un bonsái.

Trabajo

Me gustaría que el Fiscal respondiera algo tan simple como el valor del trabajo. Él como marxista debe recordar que Marx señalaba que la injusticia, consistente en distribuir los artículos de consumo «según el trabajo» (y no según las necesidades),que sólo se lograría en una sociedad comunista. No es justo, decía Lenin, que un hombre con 5 hijos gane lo mismo que uno que es soltero y sin hijos

«El que no trabaja, no come»: este principio socialista es ya una realidad especialmente en las sociedades capitalistas; «a igual cantidad de trabajo, igual cantidad de productos»: también este principio socialista es ya una realidad, en el sistema capitalista, el cual ha venido sumando a su sistema varias concepciones de corte socialista, sin necesidad de pretendidas revoluciones, pues el sentido común obliga a la empresa privada a pagar de acuerdo a lo producido, cuestión que no hace el Estado que mantiene a una burocracia parásita. En otras palabras, la supresión de la propiedad privada sobre los medios de producción arrojaría a los individuos al hambre y a la explotación por parte del Estado, el cual no tiene una regla para medir el valor-trabajo de acuerdo al mercado.

Nueva definición de socialismo

Cada miembro del gobierno, ve al socialismo de diferentes ópticas. La verdad es que faltaba la definición de algún miembro del Poder Moral y, esta vez, le tocó a Rodríguez, quien definió al socialismo como “la transformación sustancia del diseño jurídico y económico de la propiedad privada de los medios de producción para crear una sociedad más justa, en la que el derecho de propiedad sobre esos medios de producción esté regulado por el Estado para promover la igualdad entre los ciudadanos”. (¡¡¡¡UUUUfffffff…!!! – ¡Zape gato!)

Ahora bien, el Estado Socialista, de acuerdo al marxismo-leninismo es la etapa de transición entre el capitalismo y el comunismo, etapa, que de acuerdo a los clásicos debería ser muy rápida debido a que, según ellos, el proletariado es la clase social más grande y fuerte que tiene la humanidad. Claro, estos clásicos, a quienes Isaías Rodríguez quiere emular, también se olvidaron de pensar en la posibilidad de que la evolución de la especie también era social y política amén de biológica. Es decir, la historia tenía otros designios y entre estos estaba la casi total desaparición del proletariado ¿O no?… El proletariado pasó de ser la clase más ampliamente oprimida y reprimida y, además, mayoritaria en número, a ser la clase más pequeña de la sociedad debido al post-modernismo que creó la inteligencia artificial, que hoy en día hace el trabajo que hacían los proletarios. Cuando se requerían 100 trabajadores para hacer un automóvil, hoy se requieren 3 robots, los cuales no hacen huelga, no piden aumento salarial, ni vivienda, ni salud y, además, son desechables. Claro, ¿cuándo Marx, Engels, Lenin, Trotsky, Plejanov y Rodríguez , iban, siquiera, a pensar en eso? – ¿Verdad?

El socialismo es una ideología política basada en la administración de los sistemas de producción y en el control social, por parte de un Estado obrero (proletario) organizado de abajo hacia arriba, cuestión que como dijimos es imposible pues en primer lugar hay muy pocos obreros, en segundo lugar las fuerzas mayoritarias, en todo caso, son los burócratas civiles y militares y en tercer lugar porque del socialismo que habla Rodríguez es una función que va de arriba hacia abajo y no viceversa.

Por otra parte, no es importante el diseño jurídico. Aquí el Fiscal nos habla como el famoso doctor Chimbín; aquí lo importante es la transformación de los modos de producción y el cambio en las relaciones de ellas; es importante el cambio de las relaciones de producción y no el de las normas jurídicas, que en el caso o para el caso del socialismo revolucionario importan un comino.

Que los medios de producción sean regulados por el Estado, ya lo discutimos pero, que eso sirva para crear una sociedad más justa, lo pongo en duda y ¿por qué? Pues, volviendo a los clásicos, estimado Fiscal, ¿cómo haría usted para solucionar el problema de la alienación y el problema del plus valor en una sociedad de corte estatista como la que quieren imponer?.

Control, ¿la panacea?

La verdad es que me dan ganas de cantar “Tanto control, tanto control”, de Conny Francis, una famosa cantante de nuestra juventud; ¿se acuerda Fiscal?… Usted insiste en el control del Estado, lo cual me hace dudar de su credibilidad pues usted no confía en la clase trabajadora y, además, dice esta lindura: “que la ausencia de control originan lo que los economistas denominan oferta y demanda” Usted no se atrevió a decir Ley de la Oferta y de la Demanda (como se denomina), porque seguramente no la ha visto escrita en ningún tomo de leyes. No se preocupe, no lo encontrará. Esta Ley de la Oferta y de la Demanda, tiene que ver con el mercado, con la producción, la productividad, los precios, el valor, la escasez, la sobre oferta, y pare usted de contar. Pero, para ponerlo en simplecito, como lo hago con mis alumnos, esta ley se fundamenta en el equilibrio o desequilibrio del mercado. Por ejemplo, si 10 millones de personas desean comerse medio kilo de pan al día, esto significa que los panaderos, (el país), debe ser capaz de tener al menos un 80% de la harina necesaria y el resto de la materia prima que es agua, sal, levadura y, obviamente energía e instalaciones, mano de obra calificada, para producir el pan. En otras palabras, si los panaderos no tienen la capacidad de suplir ese medio kilo de pan a cada ser cada día, esto significará que alguien, que desea ese pan, ofrecerá más dinero por él y se creará inflación porque la oferta es inferior a la demanda, que es lo que está pasando con la leche, azúcar, huevos, dólar, etcétera.

Así, que considerando estas cosas tan simples, de una simplicidad tal que hasta “Simplemente María” lo hubiera entendido, es que existe esa Ley no escrita llamada Ley de la Oferta y de la Demanda (Mano Invisible la cual es contraria a la Mano peluda) que contra la cual su Fiscalía no puede hacer nada, absolutamente nada sino respetarla y cumplirla, cosa, por lo demás, que le debe ser difícil…

Estado obligado

Usted Fiscal dice otra perla que haría sonrosar hasta a mi amiga Marta Harnecker, al plantear que “el Estado está obligado, bajo este sistema, a hacerse cargo de las empresas de poca rentabilidad”. ¡Que vergüenza! – ¡Que falta de pudor económico! – Usted piensa entonces que las empresas deben tener rentabilidad; es decir, aplicar al máximo la plusvalía. ¿En qué quedamos, es socialista o no? – Pues cuando se habla de rentabilidad se habla de excedente y acumulación, y cuando hay excedente hay explotación, para los socialistas como usted. Ahora bien, ¿por qué el Estado debe hacerse cargo de las empresas, sean estas poco rentables o muy rentables? – ¿Acaso el socialismo no plantea que los medios de producción deben estar en manos de los proletarios? – ¿Y, si están en manos de los proletarios luego el excedente debe distribuirse entre ellos y no entre la lumpenburguesía gobernante, verdad? – Porque usted debe recordar a Max Weber (para no nombrar mucho a Marx), o como buen economista debe recordar a Galbraith pues, ambos coincidieron en que la burocracia corrompía a los mejores revolucionarios.

Rodríguez habla de “un socialismo centrado en el humanismo que prioriza intereses colectivos frente a intereses de grupos de personas”. Aquí si que el Fiscal nos la puso dura… “Intereses colectivos frente a intereses de grupos de personas”. Por Dios cual es la diferencia entre colectivo y grupo. ¿Acaso un grupo no es un colectivo? – ¿Este socialismo centrado en el humanismo se refiere al socialismo planteado por Marx en el que habla sobre el “homo laborans” o al homo sapiens darviniano, o al homo humanoe o como se llame propuesto por otras ideologías?

Para Marx, el hombre se transforma de ser natural en ser verdaderamente humano únicamente en la sociedad. Y sólo en la sociedad resulta comprensible y realizable la tarea que le ha sido asignada a la especie: la humanización de la naturaleza. De esta concepción se entiende que el hombre no posee una esencia pasible de ser asimilada a un concepto abstracto y estático, (o a un pensamiento único como el que usted propone) que pueda ser determinada de una vez para siempre: siendo el conjunto de las relaciones sociales, la esencia humana es necesariamente histórica y cambia de acuerdo a la organización de la producción social, al proceso de humanización de la naturaleza. Esto significa que el humanismo no es necesariamente una condición del socialismo, es una condición evolutiva. Socialismo y socialización son dos cosas distintas, es como el perro y el gato, ambos muerden pero una ladra y el otro maúlla, uno es cánido y el otro felino. En definitiva del Estado socialista no depende el humanismo, sino todo lo contrario, puede existir socialismo si el humanismo así lo quiere.

No hay socialismo

Afortunadamente el Fiscal es contradictorio y debemos felicitarlo por ello pues, eso significa que aún es humano y de que aún le queda algo de intelectualismo. Quien no se contradice alguna vez es alguien apegado al pensamiento único.

Rodríguez dice que “No hay todavía en el mundo, Estado alguno verdaderamente socialista; que éste no se puede decretar ni con una Constitución, ni mediante una ley; que es un largo proceso de transición en el cual pueden caber una, dos o tres generaciones y que la aspiración de esa transición es la independencia de los pueblos oprimidos por el colonialismo”.

Bien, empecemos de atrás para adelante. Hablar de colonialismo hoy día huele a pensamiento del Jurásico. Decir que el socialismo no puede imponerse es cierto y debemos felicitar al Fiscal por este arranque de honestidad. Está comprobado de que el socialismo no puede imponerse y para probarlo tenemos a China, a la ex URSS y sus satélites y a Cuba, en donde Fidel Castro y su hermano Raúl, en los últimos días, en sendos arranques de honestidad, han reconocido su fracaso. Por otro lado, podemos contar todas las generaciones que pasaron por esos países para sólo ver el fracaso del sistema que, para ser claros, no fue otra cosa que capitalismo de Estado, como el que quieren imponer en Venezuela.

El mismo Fiscal terminó por aclararnos el punto: el socialismo es imposible, al menos como el que plantea el presidente Chávez, quien, después de estas declaraciones del Fiscal, seguramente le pedirá la renuncia o, al menos, le dirá, no me ayude compadre…

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