Opinión Nacional

Juegos de guerra

No podemos culpar al siquiatra por los hechos de sus locos, ya que éste, aún cuando tiene poder intelectual, no tiene el poder de convicción sobre el demente. Tampoco podemos culpar a las marionetas por el bueno o mal desempeño de sus actos, ya que ellas tampoco tienen poder ni discernimiento para entenderlos, mucho menos para descifrarlos; menos aún, cuando su titiriteros se desempeñan como otras marionetas mas distinguidas, que disfrutan y usufructúan bondades y golosinas, amparados por la irresponsabilidad que se atiene a la norma informal, la inculta, por aquello de que “jefe es jefe aunque tenga cochochos”. Mas bien, subestimándose, toleran y aplauden como extras televisivos actos vergonzosos de sus jefes, para no perder el disfrute de las prebendas, los grados, las mirras, los inciensos y un paquete bien abultado de billetes.

Para mayor desgracia, ya las obras no se presentan en el teatrillo portátil con simples escenas de dos títeres manipulados por un solo titiritero, ni tampoco son las elaboradas representaciones de teatro y ópera en un espacio teatral, sino que con dineros del Estado se presentan con decorados y mobiliario de lujo en atosigantes espacios televisivos encadenados, como un espectáculo manipulado por actores cuya única experiencia teatral es la del servilismo. ¡Da asco! ver los escenarios y el público de galería, previamente “invitado”, quien, cual actor secundario en el reparto, sigue el guión que mediocremente preparan serviles seguidores que se ufanan de estar dotados de la sapiencia en las artes de la comunicación, hoy aderezada con la “ley resorte”, cuyo principal objetivo es el de obligar a los medios de comunicación a “dorar” la píldora putrefacta del régimen que no se avergüenza.

Lamentablemente, el teatro del que hablamos no es de los títeres para niños, sino un teatro muy especial, que se ha caracterizado por propugnar el odio, enseñar la barbarie, amedrentar al decoroso, crear desconfianza en el sesudo, engaño y desilusión en el incauto y burla en el menesteroso. Pero no hay dudas; en este teatro el diálogo sigue estando a cargo de los que manipulan a las marionetas y el narrador es el mismo personaje que corrompe la idea del teatro con su monserga rutinaria, repetitiva y cansona.

Atrás quedaron García Lorca y el teatro de Guiñol, para dar paso a los criados de uniforme, cuya principal ocupación sigue siendo la de acompañar al amo a pie, a caballo o en coche. Inclusive, como espolique o mozo, caminar delante de la caballería del “amo”. Y da risa, como hombre de uniforme militar, observar los renombrados “asesores” para la “guerra asimétrica”, quienes se asemejan a los dos soldados de a pie, armados de ballesta, que solían acompañar a los caballeros en la guerra y formaban a veces cuerpos de tropa. ¡Quien no te conozca que te compre¡ dice un viejo proverbio. ¿Asesores de cuál guerra? Ni siquiera estuvieron en su tiempo formando parte de un teatro de operaciones, sino que, valiéndose de sus “buenos” modales políticos en la “cuarta”, igual que hacen ahora, ocuparon posiciones de “mucha importancia” no militar.

Sin embargo, nada de esto es relevante ante el peligro que representan los hechos que están a la vista. Propugnados por la ignorancia de Chávez y el cinismo de José Vicente, van tres generales y almirantes trisoleados, quienes con sus grados merecidos o no, han seguido el “juego” de la guerra. Pareciera que en verdad se imaginan que es un verdadero juego, como lo es el teatro en el que actúan. Por ello, nos preocupa la forma dispendiosa como se usan los recursos en una mal entendida y llevada seguridad militar, dentro de la seguridad del Estado. La acritud infantil que asumen ante el espectáculo de recibir los “nuevos juguetes” militares, nos llena de escepticismo y preocupación.

Da la impresión, que los jefes militares que manejan la política en este sector, no se han dado cuenta del peligro que esto representa, no por la guerra, que en ningún momento ocurrirá, sino por la tendencia maliciosa y de enfrentamiento ciudadano que está conduciendo al país a una fractura que puede hacerse insalvable. La congoja nos sume hoy por el secuestro y la muerte de los dos inocentes hermanos de Vista Alegre. Lo hemos tenido tan cerca, que el dolor que nos produce este hecho tan inhumano, nos preocupa no sea tomado con la relevancia y el despliegue de la acción que evite otros hechos similares.

Ojala el Presidente e Isaías Rodríguez se percaten de la verdadera causa del problema. Este no es crimen político como lo fue el de Danilo Anderson. No, es la consecuencia del olvido en que ha quedado la ciudadanía en todas sus castas, y el seguimiento a la ola de venganza de la delincuencia, que sigue los parámetros del Presidente, quien somete al escarnio y deja en la picota a quien por cualquier medio, diferente al robo gubernamental (corrupción robolucionaria) se haya hecho de una fortuna. “Ser rico es malo” y “robar para comer” no es delito, han sido las palabras presidenciales, pero esto no es seguido por sus servidores, muchos de los cuales amasan grandes fortunas logradas o heredades de “cunas” que fueron pesebres.

Al comienzo dedicamos este escrito a Chávez y a José Vicente porque en realidad, en una administración, dirección o comando el jefe no puede eludir la responsabilidad que le corresponde. Se aprende en la “Casa de los sueños azules” y en todos los institutos militares que la responsabilidad no se delega, ni aún descentralizando y delegando la ejecución. Mucho menos, cuando el equipo gubernamental, que pudiera caracterizarse por la mediocridad, no es corregido o reemplazado a tiempo y, por el contrario, es premiado, condecorado y utilizado como pieza de ajedrez en el juego de la “revolución”.

Para terminar, hablando de guerra y de militares, un mensaje para Maniglia: García Carneiro decretó una pensión excepcional para las promociones a partir de la suya, violando la Ley de Seguridad Social de las FAN. Usted lo sabe y ha aceptado que se le robe lo que le corresponde a las promociones anteriores. ¿Es una discriminación arbitraria o asimétrica? ¿Qué puede decir de ello el asesor Múler Rojas?

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